18 de agosto del 2019
Fotografía | Shutterstock
15 de Marzo de 2019
Por:
Redacción Credencial

A propósito de la celebración, este mes, del Día Mundial del Sueño, REVISTA CREDENCIAL consultó a la presidenta de la Asociación Colombiana de Medicina del Sueño acerca de los trastornos que más aquejan a los colombianos a la hora de descansar.

Dormir, una cuestión vital

Los seres humanos pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo, un tiempo que, aunque para algunos pueda resultar excesivo, no denota pereza sino perfección natural: según la otorrinolaringóloga Sandra Zabala, quien preside la Asociación Colombiana de Medicina del Sueño, es en este tiempo cuando se presenta el proceso de reparación celular de todo el organismo. “Si no hay esa adecuada calidad y cantidad de sueño, se nos desorganiza esa fase reparadora que tenemos que tener fisiológicamente, lo que ocasiona alteraciones asociadas, sostiene Zabala. Por ejemplo, en el sistema inmune se incrementan los procesos infecciosos; en el sistema endocrino se puede aumentar de peso, o padecer obesidad, y tener afecciones en el metabolismo de la glucosa, entre otros. Esto pasa porque, al no dormir bien, lo que se debería reparar en la noche, no logra repararse de forma adecuada”. Así las cosas, si usted bosteza mucho, tiene ojeras y se siente agotado, es probable que esté sufriendo algún trastorno del sueño o necesite mejorar sus hábitos a la hora de ir a la cama.

 

Insomnio

Es el trastorno más frecuente en cuanto a la afectación en la cantidad de sueño. Se padece cuando se duermen pocas horas, bien sea porque se tarda mucho en conciliar el sueño o se despierta de manera muy temprana sin poder volver a dormir. Existen insomnios agudos, que son los de aparición reciente, y los crónicos, que presentan síntomas durante más de tres meses. Para los dos tipos es necesario detectar las causas, que generalmente están asociadas a problemas de tipo afectivo y emocional: depresión, ansiedad, duelo, separación, entre otras. Una vez se determina “el detonante”, se recomiendan terapias para mejorar la forma de dormir, se toman medidas denominadas de “higiene del sueño” y se establece la necesidad de que un psicólogo adelante terapias cognitivo conductuales, que ayuden a volver a tener horarios de sueño regulares. En el caso de los insomnios crónicos, además, puede ser necesario el uso de medicamentos inductores del sueño.

 

Apnea obstructiva

Es la patología más frecuente en la afectación de la calidad del sueño, ya que, aun cuando la persona duerme aparentemente las horas que le corresponden, al despertar se siente cansada porque el sueño no fue reparador. Esto se debe a que, durante la noche, la persona tiene episodios de pausas respiratorias, por lo que el cerebro intenta despertarla y ocasiona ‘microdespertares’ que fraccionan el sueño. Para su diagnóstico, es necesario hacer un estudio polisomnográfico en un laboratorio en donde, a través de un monitoreo neurológico, respiratorio y del movimiento de las extremidades, se detecta la cantidad de eventos de inadecuada respiración. Si el estudio muestra menos de 15 episodios, el tratamiento debe incluir la valoración de un otorrinolaringólogo, que determine si existen partes de la vía aérea superior que estén obstruidas, en cuyo caso la cirugía es una opción; o el trabajo de un odontólogo, que analice el uso de un dispositivo de avance mandibular, para que el paciente mantenga la mandíbula y la lengua hacia adelante. Sin embargo, si el paciente presenta más de 15 eventos y su calidad de vida está siendo afectada con una excesiva somnolencia durante el día, el tratamiento incluye el uso de dispositivos de presión positiva, que a través de una máscara envía aire a una presión específica para mantener abierta la vía aérea. Con este manejo se logra un adecuado tratamiento, pero por lo general es una patología crónica.

 

Sonambulismo y pesadillas

Estos trastornos se clasifican como parasomnias, y se presentan con mayor frecuencia en los niños. Generalmente se resuelven de manera espontánea a medida que el niño crece. En el sonambulismo la persona se levanta de la cama y hace algún tipo de actividad, mientras que con las pesadillas, debido al mal sueño, se pueden presentar agitación y gritos. Cuando estos movimientos se presentan en adultos, es importante hacer estudios para determinar si hay otras patologías, como el trastorno del sueño MOR (etapa del sueño en el que se realizan movimientos oculares rápidos); en estos casos se deben descartar enfermedades neurodegenerativas, como el Parkinson.

 

Parálisis del sueño

Se presenta cuando la persona, en el estadio de movimientos oculares rápidos, se despierta. Pero como está completamente relajada, no consigue un despertar completo, por tanto no se puede mover y se siente paralizada. Esta patología, en general, está muy asociada a los periodos de estrés.

 

Piernas inquietas

Este síndrome ocasiona una sensación de molestia en las piernas. Algunas veces, la incomodidad inicia en la tarde e imposibilita que la persona concilie el sueño, ya que solo consigue calmar la molestia al mover las piernas o levantarse de la cama. En estos casos es necesario realizar exámenes de tipo clínico para establecer, por ejemplo, problemas en los niveles de hierro. En otras ocasiones, las personas no sufren molestias conscientes en las piernas, pero durante la noche las mueve mucho. Este problema suele diagnosticarse porque es el compañero de habitación quien se da cuenta. En estos casos el diagnóstico definitivo se debe hacer en el laboratorio de sueño, en donde, a través de electrodos que se conectan en las extremidades inferiores, se establece el número de movimientos por hora. En condiciones normales, una persona adulta debe registrar menos de 15 movimientos, y un niño menos de 5, si el número es mayor es necesario iniciar medicamentos, terapias de relajación y ejercicio.

 

  • Medidas de higiene del sueño
  1. Establezca horarios regulares de sueño: una misma hora para acostarse y levantarse.
  2. No se acueste lleno: deben pasar, mínimo, dos horas entre la última comida y el momento de ir a la cama.
  3. Haga ejercicio en las mañanas: el ejercicio activa el sistema nerviosos central; si se hace en la tarde le impedirá dormir adecuadamente.
  4. Mantenga su peso ideal: la obesidad incrementa el riesgo de trastornos obstructivos.
  5. Evite las pantallas: el uso de tabletas, celular, computador y televisor debe terminar una hora antes de ir a dormir; además, estos dispositivos no deben estar en la habitación.
  6. Evite el cigarrillo y el alcohol: estas sustancias irritan la vía aérea y ocasionan trastornos respiratorios.

 

*Publicado en la edición impresa de marzo de 2019.