20 de agosto del 2019
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6 de Noviembre de 2012
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El 1º de diciembre es el Día Mundial de la Lucha contra el Sida. Gracias a los tratamientos, el VIH es una enfermedad crónica controlable, aunque la mejor forma de tratarla sigue siendo, por supuesto, la prevención. ¿En qué van las respuestas médicas?

Por Redacción Revista Credencial 

Ante el VIH, ¿estamos a punto de ganar la batalla?

A Timothy Ray Brown le diagnosticaron VIH en 1995. Su reacción, dice, fue como la de tantos otros en aquel entonces: entró en pánico, sintió que había sido sentenciado a muerte. Pero se equivocó: un año después lo que sintió como una sentencia fue revocado gracias a la terapia antirretroviral combinada, que empezó convencido de que debería continuarla de por vida para controlar el virus. Pero nuevamente se equivocó. En 2007, tras someterse a un trasplante de médula para tratar una leucemia, el virus desapareció de su cuerpo. No se encontraron rastros de él durante años, y los únicos que se han reportado, apenas este año, parecen ser inocuos. Timothy pasó a ser considerado la primera persona en el mundo que ha sido curada del VIH, y dos casos más como el suyo han sido reportados desde entonces con una novedad: mientras en su caso se utilizaron células con inmunidad al virus en el trasplante, en los de ellos se trató de células comunes.

Otto Sussman, infectólogo que lleva trabajando el VIH desde hace treinta años, advierte que los médicos de Timothy han manifestado que, aunque no encuentren el virus en su cuerpo, no se puede hablar de una cura. La vacuna, agrega, también está lejos de conseguirse, a pesar de las varias iniciativas que se están llevando a cabo para desarrollarla. Esto no quiere decir que el VIH también esté lejos de controlarse. La estrategia “Llegar a cero” de Onusida busca, para el 2015, mejorar el acceso a los tratamientos y reducir las muertes y la discriminación bajo los lineamientos de cero nuevas infecciones por VIH, cero muertes relacionadas con el sida y cero discriminación. Esta visión del cero apunta a lo que se puede lograr gracias a la prevención y al tratamiento del VIH. 

Con calidad de vida

El VIH actualmente es considerado una enfermedad crónica controlable. Esto quiere decir, en palabras del coordinador de Onusida para Colombia, Luis Ángel Moreno, que, “la expectativa de vida de las personas con VIH que están en tratamiento oportunamente puede ser prácticamente la misma de una persona sin VIH”. Lo importante en este caso es que la enfermedad sea diagnosticada a tiempo y tener acceso a los medicamentos de forma estable e ininterrumpida. “Con los tratamientos se puede controlar la epidemia, porque se puede disminuir la transmisión, se controlan las nuevas infecciones, hay una disminución altísima de la mortalidad, pero no sólo los medicamentos son los que controlan la epidemia, hay que hacer prevención, hay que promover la prueba”, agrega.

Todas las instituciones prestadoras de salud en Colombia deben cubrir el tratamiento por VIH, y los usuarios tienen derecho a hacerse la prueba dos veces al año. Además, los médicos están en la obligación de ofrecer la prueba a las mujeres que quieran tener hijos o que estén embarazadas. Esto no quiere decir que las mujeres estén en la obligación de hacérsela, aunque esta es la recomendación que se hace en todos los casos para reducir el riesgo de transmisión al hijo: Pacheco asegura que la transmisión maternoinfantil “es el mecanismo más fácil de controlar; lo importante también es detectar. Si a la mamá se le diagnostica VIH, se le hace tratamiento durante el embarazo y se determina qué tipo de parto debe tener, cuál representa el menor riesgo para el bebé. Ya casi podemos garantizar que el niño no tenga VIH si se toman todas las precauciones”. 

¿Qué hace falta?

Aunque la posibilidad de una vacuna o de una cura siga despertando mucho interés, la mejor forma de responder al VIH siguen siendo la prevención y el tratamiento. Pacheco y Sussman coinciden también en la importancia de que las instituciones prestadoras de salud mejoren el acceso y la cobertura de los tratamientos. Pacheco, por ejemplo, dice que fue a hacerse la prueba para ver cómo era el proceso, y el médico tardó veinte minutos tratando de convencerlo de que no había necesidad. Sussman subraya la responsabilidad que deben tener los pacientes con su tratamiento, pero también las instituciones prestadoras de salud. “Los países tienen que ser conscientes de que pagar medicamentos es invertir en el país”, dice. 

Mientras tanto, el año pasado la Sociedad Internacional del Sida lanzó la iniciativa “Hacia una cura del VIH”, para investigar diferentes estrategias que, en conjunto, pueden llevar a una eventual cura. Pero el hecho sigue siendo que, con las medidas preventivas necesarias y con el tratamiento oportuno, el impacto de VIH puede ser cada vez menor.

 

“EL VIH Y YO APRENDIMOS A VIVIR JUNTOS”

 Fotografía: Camilo Devis

Carmen Elena Rodríguez, de cuarenta años, es VIH positivo. Llegó a Bogotá como desplazada en 2004. Tiene cinco hijos. Trabaja como investigadora en temas de violencia y es asesora de la Liga Colombiana de la Lucha Contra el Sida. Aquí va su testimonio.

“Sin importar la manera por la cual hayamos adquirido el virus, deseo resaltar que quienes vivimos con VIH debemos derrumbar muchas barreras. No sólo el hecho de ser prejuzgados, sino también el rechazo doblemoralista de una sociedad que juzga y culpabiliza, y además vivir con el estigma y la discriminación que no resultan siendo otra cosa que el producto de la ignorancia, incluso del sector salud.

Tomo Lamiduvina 150 mg, Zidovudina 300 mg, Fosamprenavir 700 mg y Ritonavir 100 mg. Los antiretrovirales, si los tomas con disciplina, a las horas indicadas, en la dosis formulada e ininterrumpidamente, garantizan calidad de vida en el usuario. Sólo en una oportunidad tuve problemas con la medicación, pero esto ocurrió por negligencia médica: fui mal formulada y me generaron una hepatitis por Nevirapina. De resto, estoy muy bien. Es al comienzo, y sólo en ocasiones, que hay algo de molestia, pero no es verdad que sean ‘una tortura china’.

El VIH tiene varias etapas para lograr su replicación. Por sí solo no lo puede lograr, porque en realidad el VIH no es un virus, es un retrovirus y no posee ADN, necesita del de nuestras células para llevar a cabo su multiplicación. Interrumpir las etapas de este proceso es la labor del los antirretrovirales, de ahí el nombre de los grupos de medicamentos: inhibidores de transcriptasa, inhibidores de proteasa, inhibidores de la entrada y la fusión, inhibidores de la intergrasa, etc. Son la piedrita en el zapato, atravesándose en la vida del VIH. Y son justo estas interrupciones las que detienen la replicación y el avance del VIH en el resto de las células, ya que nunca logra completar el empalme para robar el ADN.

Hace 15 o 20 años atrás eras diagnosticado positivo y esto iba acompañado de la sentencia de muerte. Ahora estamos bien, incluso tenemos derecho a una atención médica integral, cubierta por el POS, acceso a los medicamentos y a pruebas diagnosticas, aunque toque pelear con algunas EPS.

He conocido personas viviendo con VIH desde hace 23, 25, 28 años y sin llegar nunca a una fase avanzada o como la conoce todo el mundo: Sida. La expectativa de vida es muy grande, pero en esencia depende de cada persona. No le temo, sé que en alguna oportunidad todos vamos a dejar este plano terrenal, por esta razón me dedico hacer todo lo que me gusta: leo, estudio, río, hablo, trabajo, bailo, escribo, duermo y todas las veces que puedo estoy junto a mis hijos. A eso sí le temo, a no alcanzar a verlos realizados como profesionales en sus hogares y felices, o a perder a mis padres. Eso sería terrible. Al VIH no, aprendimos a vivir juntos.

Un consejo para alguien que se acaba de enterar que es VIH positivo: esta es una infección crónica que tiene tratamiento; llevando una rutina tranquila, con seguimiento médico integral, excelente actitud frente a la vida, ejercicio, alimentación balanceada, descanso y apoyándose en quienes ame, va a tener garantizada calidad de vida durante años. Fue enterarme del diagnóstico positivo lo que me impulsó a reconsiderar mi vida. Decidí que se iban a hacer realidad todos mis sueños: terminé mi bachillerato, empecé a capacitarme y próximamente entraré a la universidad porque voy a ser trabajadora social, dejé de fumar, hago ejercicio, duermo juiciosa, como tranquila, no me importa si hay kilitos de más e incluso tengo mejor carácter ahora. Mejor dicho, aprendí a valorar este regalo de Dios: la vida”.