16 de noviembre del 2019
Alberto Fernández trabajó en la Presidencia de Néstor Kirchner como su jefe de gabinete, un cargo que, desde las sombras, se considera el más importante del Gobierno detrás del mandatario.
Fotografía | Shutterstock
28 de Octubre de 2019
Por:
Ana Catalina Baldrich

¿Quién es el peronista que logró que Cristina Fernández cediera el papel protagónico?

ALBERTO FERNÁNDEZ, a las puertas de la Casa Rosada

CORRÍA EL 23 de julio de 2008 cuando los medios de comunicación argentinos publicaron la carta con la que Alberto Fernández, hasta entonces jefe de gabinete del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, renunció a su cargo. En la misiva, de tan solo cuatro párrafos, el político explicaba que prefería dar un paso al costado ante la situación que por esos días afrontaba el país, por cuenta de un conflicto entre el Gobierno y el sector agropecuario. “La certeza de que se abre una nueva instancia en su Gobierno, en la cual usted pueda contar con un nuevo elenco de colaboradores para enfrentar la etapa, me impulsa a poner en su consideración mi renuncia con el sano propósito de facilitarle la selección de sus equipos de trabajo”, escribió Fernández, sin dejar de lado los elogios hacia la presidenta al despedirse “con el afecto y la distinción de siempre”.
 
Un afecto que, sin embargo, días después se convertiría en un abismo que se antojaba insuperable entre las partes ante las continuas críticas de Fernández hacia la presidenta, las cuales llegaron –incluso– a calificarla como un verdadero desastre: “El peronismo fue progresista con (Néstor) Kirchner y patético con Cristina”, dijo durante una entrevista en 2015.
 
Tal vez, por eso, el video que publicó la exmandataria en su cuenta de Twitter el pasado 18 de mayo tomó por sorpresa a la prensa, a los analistas y al electorado argentino. “Le he pedido a Alberto Fernández que encabece la fórmula que integraremos juntos, él como candidato a presidente y yo como candidata a vice, para participar en las próximas elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias”. Así, quedaba demostrado que en Argentina, también, la política es dinámica y que no hay molestia, disgusto o discrepancia que evite los cálculos a la hora de sumar votos. Cálculos que, a la postre, resultaron más que efectivos en las elecciones primarias con sabor a presidenciales del pasado 11 de agosto. La dupla Fernández- Fernández (de la coalición Frente de todos) obtuvo el 47,78% de los votos, frente al 31,79% que consiguió la fórmula del presidente Mauricio Macri y Miguel Ángel Pichetto (de la coalición Juntos por el Cambio).
 
 
De armador a delantero
En su perfil de Twitter, Alberto Fernández es conciso, exacto: “Abogado. Profesor de Derecho Penal (UBA). Hincha de Argentinos Juniors”. Sin embargo, su historial supera, de lejos, los 280 caracteres de un tuit.
Alberto Ángel Fernández nació en Buenos Aires un 2 de abril hace sesenta años, fue bautizado en honor a sus abuelos y llegó a la familia como el hijo del medio. Puede ser que, por cuenta de esa posición en la familia, hoy tanto la prensa como su compañera de fórmula lo definan como un mediador.
 
“Lo vi, junto a él (Néstor Kirchner), decidir, organizar, acordar y buscar siempre la mayor amplitud posible del Gobierno”, dijo Cristina Fernández, cuando anunció su decisión de acudir a las elecciones como candidata a vicepresidenta. Y es que, para muchos, Fernández es el conciliador capaz de tender puentes entre las diferentes tendencias –que abarcan la derecha, el centro y la izquierda– de aquel peronismo tan pregonado en Argentina.
 
A pesar de su nombre, Alberto Fernández siempre reconoció como padre al juez Carlos Galíndez –el segundo esposo de su madre, Cecilia Pérez–, con quien se crio desde los dos años de edad. Una vez más, la vida familiar marcó el futuro. El juez era hijo de Manuel Galíndez, que fue senador provincial por la Unión Cívica Radical –el mismo partido que llevó a la presidencia a Raúl Alfonsín en 1983–. En el Gobierno del considerado “padre de la democracia argentina moderna”, por ser el primer presidente elegido tras el fin de la dictadura, un Alberto Fernández de escasos 26 años se convirtió en subdirector general de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Economía. “Uno es resultado de muchas cosas, y yo también soy el resultado de Alfonsín”, dijo recientemente Fernández durante una comida en la que recibió el apoyo de los radicales.
 
Con los años, Fernández fue funcionario de la administraciones de los peronistas Carlos Menem (presidente entre 1989 y 1999) y Eduardo Duhalde (gobernador de 1991 a 1999). Fue elegido legislador de la ciudad de Buenos Aires y, entre medias, hizo parte del grupo Calafate, el mismo que apoyó las candidaturas de Duhalde y Néstor Kirchner a la presidencia, y que es el génesis del kichnerismo.
 
 
De Néstor a Cristina
Aunque las biografías disponibles no coinciden en la fecha, no hay duda de que una vez Alberto Fernández conoció a Néstor Kirchner hubo química. Tanto así que, tras ser su jefe de campaña, renunció a su escaño en la legislatura porteña para ser su jefe de gabinete, durante los cuatros años que Kirchner ocupó la Casa Rosada.
 
En el cargo, considerado uno de los más importantes tras la presidencia, Fernández fue protagonista de los asuntos internos, como la renovación de la Corte Suprema, y externos, como el pago de la deuda con el Fondo Monetario Internacional.
 
Tanto así, que una vez Cristina Fernández recibió el testigo de parte de su esposo, y se convirtió en presidenta, no se lo pensó mucho para mantener a Alberto Fernández en su cargo. Sin embargo, la ‘luna de miel’ duró tan solo año y medio. Todo terminó cuando los cambios en la tributación a la agroindustria desataron una de las peores crisis del Gobierno de la primera presidenta electa de la historia de Argentina y ‘el armador’ de los Kirchner renunció.
 
Tuvieron que correr diez años, muchos acercamientos, varios asados y contadas reuniones para ‘solucionar’ las molestias y que Fernández prometiera: “Nunca más me voy a pelear con Cristina”.
 
Los analistas son enfáticos: en política ningún gesto es gratuito. Aunque la mayoría de peronistas esperaban que Cristina Fernández se lanzara nuevamente a la candidatura presidencial, ante las investigaciones en su contra por corrupción lo más sensato era que ella diera un paso al costado. Pero nada mejor que hacerlo no muy lejos, sino al ‘ladito’ de quien, ‘desde las sombras’, fue la mano derecha del mejor de los Kirchner, ha mantenido buenas relaciones con gran parte de los círculos de poder y es considerado un peronista moderado.
 
La promesa de la publicidad del hoy protagonista es clara: “Quizás no lo recuerdes pero junto a Néstor Kirchner ayudé a sacar al país de la crisis. Cuando no estoy de acuerdo con algo digo que no. Cristina piensa que soy muy conciliador, es cierto. Pero cuando es necesario, sé poner las cosas en su lugar. Soy profesor de la UBA. Fan del bicho (Argentinos Juniors) y me gusta pasear a Dylan (un perro de raza collie). Soy un tipo común, quizás por eso es que puedo entender tus problemas. Junto a Cristina voy a ordenar el caos que nos están dejando”.
 
Ahora, solo falta esperar para ver si la reciente decisión del juez Claudio Bonadio, de llevar a juicio a la exmandataria por uno de los casos de corrupción en los que está involucrada, trunca la llegada de Fernández al poder o si el abogado lo logra y consigue –como promete– resolver la crisis económica argentina. ◆
 
 
*Publicado en la edición impresa de octubre de 2019.