19 de octubre del 2019
Archivo particular
2 de Octubre de 2012
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¿Está pensando en decorar su casa? Tenga en cuenta que las reproducciones de estos clásicos del diseño son el último grito de la moda. 

Por Redacción Revista Credencial

12 muebles que han hecho historia

Lounge chair: el buen gusto hecho sillón

La pareja más importante del diseño en el siglo XX fue la conformada por los norteamericanos Charles y Ray Eames. En 1956, inspirados en los antiguos asientos y divanes europeos, crearon este sillón y esta otomana de cuero y madera, un conjunto que aún hoy es objeto de deseo en el mundo entero. Tanto así, que en el Museo de Arte Moderno de Nueva York uno de estos conjuntos está en exhibición permanente. Buenos materiales, sencillez, comodidad, elegancia… Un mueble de culto.  

Mesa Noguchi: una escultura

Este mueble fue diseñado por el estadounidense (hijo de japonés y norteamericana) Isamu Noguchi en 1944, en plena ebullición del movimiento orgánico. Compuesto por dos piezas de madera y un vidrio, es una obra sin duda escultórica, resultado de complejos estudios de estabilidad. No por nada, en Long Island hay un museo dedicado a la obra de Noguchi: ¡el hombre era, por encima de todo, un artista! En los últimos años, el modelo de esta mesa se ha puesto de moda de nuevo: marcas como Herman Miller la están comercializando en el mundo entero.

Silla Barcelona: un trono

Su diseñador fue uno de los más grandes: Ludwig Mies van der Rohe, arquitecto que dirigió la famosa escuela Bauhaus entre 1930 y 1933. Con acero inoxidable y piel de cerdo, Van der Rohe creó el modelo inicial de esta silla para el pabellón alemán de la Feria Internacional de 1929, que se llevó a cabo en Barcelona (de ahí su nombre; es más, dicen que los reyes usaron dos de estas sillas como tronos cuando visitaron la feria). Desde 1950, y con algunas variaciones sobre el modelo original, las sillas Barcelona se producen masivamente. Alguna vez Van der Rohe dijo: “Casi es más fácil construir un rascacielos que una silla”.

Lámpara Arco: un desafío a la gravedad

 

Esta belleza impresionó al mundo en 1962, cuando su creador, el diseñador industrial y arquitecto italiano Achille Castiglioni, la hizo pública: ¡parecía desafiar la gravedad! De una gran pieza de mármol salía un inmenso arco de acero, del que se sostenía una pantalla redonda, también metálica. El modelo Arco fue un éxito, entre otros motivos, porque era la mezcla perfecta entre una lámpara de pie y una de techo. Algunas marcas la producen siguiendo el diseño de Castiglioni, mientras que otras le han hecho variaciones no muy afortunadas.

 

 

Silla Cesca: una revolución

 

Uno de los modelos más populares de la historia. Difícil encontrar una oficina o un estudio en donde no haya una de estas sillas por ahí. La Cesca es un diseño del húngaro Marcel Breuer y se llama así en honor de su hija Francesca. Con esta creación, Breuer revolucionó el diseño: mandó al traste a las sillas de cuatro patas y terminó de demostrar las capacidades que traían consigo los muebles metálicos (algo que ya había aprendido durante su paso por la Bauhaus). ¿Tiene una de estas sillas? Revísela. Si tiene el sello Knoll (marca con la que Breuer firmó contrato), usted puede tener toda una joya.

 

 

Chaise longue LC-4: una máquina para descansar

El gran Le Corbusier (Suiza, 1887), acaso el más importante arquitecto del siglo XX, tenía que estar en esta lista, cómo no. Su chaise longue es una joya del diseño. Él mismo se refirió a este mueble (creación de 1925) llamándolo “la verdadera máquina para descansar”. Y es que se trata realmente de una máquina: tiene un complicado armazón de acero y una estructura que le da un aire pendular y lo hace lucir como lo más vanguardista del diseño, aunque realmente exista hace más de ochenta años. Estilo puro.

Sofá Grand Confort: sentarse en él es un placer

Creación de Le Corbusier, es considerado por muchos como el mejor y más bello sofá de la historia del diseño. Hace parte de un juego completo de sala, conocido con el nombre de Grand Confort y lanzado en 1929. Su nombre bien lo dice todo: es comodísimo y relajado sin dejar de ser elegante. Le Corbusier diseñó un sofá para hombres (petit modéle) y uno para mujeres (grand modéle), un poco más ancho. Como dicen los expertos, “la peculiaridad del sofá es el contraste entre la rígida escuadrada estructura de metal y la atractiva blandura de los cojines”.

Silla Wassily: complicada sencillez

 

 

Su nombre original es silla B3, pero se le conoce como la Wassily porque existe el mito de que su diseñador, el gran Marcel Breuer, la creó especialmente para el pintor Wassily Kandisky (otros dicen que aquello no es cierto, y que sólo años después le regaló un ejemplar). Lo cierto es que es original de 1925 y su diseño fue experimentando cambios al paso de los años. Se trata, sin duda, de una obra maestra de la unión entre metal y tela o cuero.

 

 

 

Silla Egg: sentarse en un huevo

 

El de Arne Jacobsen (Copenhague, 1902) es otro nombre clave en la historia del diseño. Muchas de sus creaciones son verdaderos clásicos, pero, sin duda, la más inolvidable es esta, la Silla Huevo, de 1958, una variación de la Silla Womb, de Eero Saarinen. Jacobsen diseñó esta silla para el mítico hotel SAS, de Copenhague, y al comienzo no contó con buena recepción: la crítica la consideró exagerada y absurda. Hoy, con su inmenso espaldar, es un símbolo del siglo XX. Las pocas sillas originales de Jacobsen que quedan en el mundo valen una fortuna. 

 

 

Silla Panton: joya aerodinámica

 

Seguro que las ha visto por ahí, a lo mejor apiladas unas sobre otras. Pues bien, revíselas con atención, porque si llevan grabado el logo de la marca Vitra y la inscripción Verner Panton lo más probable es que sean originales y valgan una fortuna. Y si no les encuentra ningún logo, no importa: no dejan de ser una buena imitación de la silla que hizo famoso al diseñador industrial danés Verner Panton (1926). Fueron lanzadas entre 1959 y 1960, en espuma rígida de poliuretano barnizado, y hoy también se pueden conseguir elaboradas en polipropileno. Aerodinamismo total. 

 

 

Lámpara Tizio: luz y equilibrio

 

Richard Sapper nació en Múnich (Alemania) en 1932. Aunque ha diseñado un buen número de piezas, quizás su obra maestra sea la bella lámpara Tizio, creada en 1972 para la famosa marca Artemide. A la Tizio se le considera un símbolo de los años 80 (década en la que se hizo popular): la mejor representación de la escuela high tech de aquellos días. Es equilibrada, sencilla, no tiene cables a la vista y su estructura permite tener la parte superior siempre paralela a la mesa de trabajo. Estas lámparas aún se producen, y una de ellas está exhibida en el Museo Metropolitano de Nueva York.

 

 

Silla Aeron: símbolo de estatus

Dicen que, en sillas de trabajo, las Aeron no tienen competencia. Así de sencillo. Los que saben aseguran que no hay sillas más cómodas, ergonómicas y resistentes que estas, diseñadas en 1994 por Don Chadwick y Bill Stumpf para la firma Herman Miller. Nada de tela y espuma: malla suspendida; tienen un sistema de inclinación exclusivo y patentado, y vienen por tallas. Las Aeron son además un símbolo de las empresas ‘punto com’ de los años 90. Cuentan que por aquellos días una de las primeras señales de estatus de los ejecutivos de Silicon Valley era contar con una de ellas. Una forma de decir ‘lo logré’, y es que, obviamente, las Aeron no son baratas; pero el gasto vale la pena.