19 de octubre del 2019
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6 de Noviembre de 2012
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Son tan maravillosos que vale la pena viajar a los países en los que están ubicados, sólo para admirarlos y conocerlos. Diez joyas de la arquitectura del siglo XX.

Por Redacción Revista Credencial

10 edificios que hay que conocer antes de morir

Empire State: símbolo de poder

Inaugurado en 1931, este edificio neoyorquino es una joya del art decó. Durante más de cuarenta años (hasta la construcción de las Torres Gemelas, que también después serían desbancadas) fue el edificio más alto del mundo. Es uno de los mayores símbolos del poderío estadounidense. Tiene 102 pisos. Constructores: Shreve, Lamb and Harmon. 

Torre Chrysler: la aguja más famosa del mundo 

Según una encuesta del Museo de Rascacielos de Nueva York, esta belleza, original de 1930, es el edificio favorito de los arquitectos y constructores estadounidenses. Su aguja le permitió ser el edificio más alto del mundo durante unos meses, antes de que lo desplazara el Empire State. Tiene 77 pisos. Es la obra maestra del arquitecto William Van Alen.

Museo Guggenheim: vanguardia retorcida 

El Museo Guggenheim de Nueva York también es una obra maestra, pero nos decidimos por el de Bilbao porque es una muestra perfecta de la vanguardia arquitectónica de finales del siglo XX. Terminado en 1997, se caracteriza por su forma retorcida y su cubierta de piedra caliza y titanio. Obra del canadiense Frank Owen Gehry. 

Torres Petronas: cultura islámica hecha edificio 

Desde 1998, cuando fueron terminadas, se convirtieron en una de las más importantes atracciones turísticas de Kuala Lumpur y de toda Malasia. Tienen 88 pisos y son el séptimo edificio más alto del mundo. El arquitecto argentino César Pelli se inspiró en algunos elementos de la cultura islámica a la hora de diseñarlas. 

Burj Al Arab: puro exceso 

Ubicado en Dubái (Emiratos Árabes), sobre una isla artificial, se le conoce como el hotel más lujoso del planeta. Todo en él es excesivo y fantástico: una muestra del poder y el dinero que tienen los países árabes. Tiene sesenta pisos y forma de velero. Fue terminado en 1999. ¿Su arquitecto? Tom Wright, para la compañía Atkins en Epsom.

Torres Kio: bellamente inclinadas 

Terminadas en 1996, son las torres inclinadas más famosas de la arquitectura moderna. Hacen parte de un conjunto conocido como Puerta de Europa, ubicado en Madrid. Tienen 26 pisos y muchos las recuerdan porque buena parte de la película El día de la bestia, de Álex de la Iglesia, se desarrolla allí. Sus arquitectos: Philip Johnson y John Burgee. 

Arco de la Defensa: el cubo parisino 

Ubicado en París, es la versión moderna del clásico Arco del Triunfo. Fue inaugura en 1989 para celebrar el bicentenario de la Revolución francesa. Es un cubo hueco de 35 plantas, ocupadas por oficinas gubernamentales. Una obra del danés Johann Otto von Spreckelsen, quien no alcanzó a ver el edificio terminado. 

 

La casa de la cascada: un espectáculo 

Muchos dicen que es la casa más bella del mundo, y el Instituto Americano de Arquitectura la calificó como “la mejor obra de la arquitectura estadounidense de la historia”. Fue construida entre 1936 y 1939 sobre una cascada del río Bear Run, en Pensilvania, Estados Unidos, para la familia Kaufmann. Su autor no podría ser otro: el gran Frank Lloyd Wright. 

Ópera Sídney: música hecha bóvedas 

La particular geometría de sus bóvedas es ya un clásico de la arquitectura moderna. No por nada, este bello edificio, inaugurado en 1973, fue declarado por la Unesco como patrimonio de la humanidad (dicen que es la edificación más joven que ha recibido ese título). Esta construcción emblemática de Sídney es obra del danés Jørn Utzon. 

Ciudad de las Artes y las Ciencias: futurismo puro 

Ubicada en Valencia (España), la Ciudad de las Artes y las Ciencias es un complejo cultural y educativo de grandes dimensiones y corte futurista, que incluye teatros, museos y parques. La Ciudad fue inaugurada en 1998 y se encuentra al final del viejo cauce del río Turia. Obra de Santiago Calatrava.

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