25 de septiembre del 2020
Fotografías | Maía Records SAS - Camilo Espitia
6 de Mayo de 2020
Por:
Catalina Uribe Tarazona

La barranquillera Mónica Andrea Vives cuenta con más de quince años de aprendizaje en la industria musical. Su más reciente proyecto, Maía Big Band, acaba de salir del horno.

“Lo que más tenía era miedo al fracaso”: Maía

  • ¿Qué diferencias hay entre Maía y Mónica Andrea?
Tienen cada vez menos diferencias. Lo más claro es que Maía es un equipo de trabajo, mientras que Mónica Andrea es quien lleva la bandera. Cuando hablamos de Maía siempre lo hacemos en plural, pero Mónica Andrea es la mujer que pone todo al servicio de ese proyecto. En un principio se diferenciaban mucho. Y me daba pena, de alguna manera: creíamos que Maía debía ser un producto y, por lo tanto, que debíamos quitar cosas mías como la risa estruendosa, ser demasiado extrovertida o las muecas y ‘morisquetas’ que hacía. Fue difícil: eso hizo que yo no quisiera tanto a Maía y que no supiera, realmente, quién era. Desde que acepté que Mónica Andrea es una parte fundamental de Maía, somos más unidas. Y con ello, el proyecto fluye y es mucho más orgánico y natural.
 
  • Su carrera empezó con el sencillo Niña bonita, en 2004. Tanto éxito tuvo que se convirtió en el sello de varias producciones audiovisuales. ¿Qué expectativas tenía de la música en ese momento?
Lo que más tenía era miedo al fracaso. Ya no. En ese momento, con tantas personas ‘moldeándome’ para convertirme en el producto perfecto, el miedo a no llenar las expectativas de las demás personas era gigante. Eso le pasa a cualquier persona que está comenzando en algo. Pero esta es una carrera que se hace a pulso: se puede nacer con talento, pero un artista se hace. Los primeros ‘cipotazos’ que nos dimos fueron necesarios para llegar a este momento de felicidad como persona y como artista. 

  • Dice que, antes, se le apreciaba solo por “cantar bonito”. Cuéntenos sobre los talentos académicos que tiene Maía.
Ojalá me hubieran dicho únicamente algo como: “óyeme, qué lindo cantas”. Pero siempre era parecido a: “qué lindo producto en el que te has convertido”. Ese fue un choque muy grande: yo no creía que Maía fuera solo un producto, sino un proyecto de sueños en constante construcción. Te cuento: yo viví en Alemania y en Estados Unidos. Y claro, son herramientas importantes: la experiencia de haber estudiado música e ingeniería, saber alemán e inglés, haberme pagado mi universidad, todo ello me dio herramientas apropiadas para manejar las cosas de la vida. Porque, aunque seas famoso, reconocido o exitoso, igual hay que pagar luz, agua y teléfono (risas). Dieciocho años después, me doy cuenta de que todo ello sirve para crear una vida personal, artística y emocional equilibrada y llena de mucha cultura. El conocimiento no es para jactarse de él ni para adquirirlo por ego, sino para convertirlo en una herramienta que sirva para algo.
 
  • La pandemia obligó a aplazar el lanzamiento de la gira relativa al proyecto Maía Big Band, programado en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo. ¿Qué nos puede contar sobre él?
Es la primera vez que tenemos un show en un teatro que es solamente nuestro. Y se siente lo que se sintió cuando lanzamos Niña Bonita. Claro, ya no con tanto miedo sino con expectativas y un poco de ansiedad: con esas maripositas en el estómago que uno siente cuando llega a ver a la persona de la cual se está enamorado. Agradecemos al Teatro Mayor por haberse interesado en nuestro proyecto. Estamos produciendo este show de la mano de ellos. Involucra una banda grandota, como en la época de Frank Sinatra y Glenn Miller –o, para nosotros, Pacho Galán y Lucho Bermúdez–. Esperamos que, cuando podamos presentarlo, la gente se enamore de este show, porque lo que nosotros hacemos –más que cantar o lucir la voz de la cual hablan– es transmitir emociones a través de la música. ‹
 
*Publicado en la edición impresa de abril de 2020.