09 de diciembre del 2018
Depredador
Archivo Particular
21 de Septiembre de 2018
Por:
Mario Alcalá

La más reciente entrega de la saga de Depredador, es una cinta que desdice de lo que significa la esencia de la primera entrega.

¡Por amor de Dios!, ¿por qué no le dejamos la comedia a Marvel?

Por allá, en 1987, en una espesa selva de Centroamérica, un grupo de mercenarios norteamericanos terminaron involucrados en una operación que los convirtió en ‘carne de cañón’, de una temible criatura extraterrestre, llamada por los pobladores locales como: ‘El Depredador’. Con la actuación de Arnold Schwarzenegger, esta cinta se volvió un clásico instantáneo, debido a la acertada mezcla de acción, suspenso e incluso tintes de terror. Tres años más tarde, en 1990, llegó una segunda parte que, si bien no logró la calidad y el éxito de su predecesora, tuvo elementos aceptables, especialmente su tramo final. Infortunadamente esta saga continuó con otra entrega en 2010, que pasó más con pena que con gloria, pese a su reconocido elenco. Y ni hablar de ese par de esperpentos cinematográficos que, no obstante tener en un mismo filme a dos de las figuras legendarias del sci-fi con trazos de suspenso: AVP (aliens vs. predators), su resultado fue muy lamentable. Ahora, tres décadas más tarde, esta criatura asesina intenta asestar otro nuevo golpe bajo el “original” título de: El Depredador.

Y a partir de un guion demasiado básico, la historia comienza a desarrollarse en el instante en que, de nuevo, esta especie del espacio exterior regresa a la tierra, a una selva. El héroe de turno, Quinn Mckenna, el tipo de personajes que nos hace preguntarnos: ¿Y este a quién le ha ganado?, tiene un primer enfrentamiento con este depredador modelo 2018. Lo que sigue a continuación, es ver la manera como el hijo del señor McKenna, Rory, por accidente activa un dispositivo que emite una señal, la cual es capturada por más depredadores y, por supuesto, ellos también vienen a la tierra. Para aderezar un poco esta historia, al lado de Quinn estarán una horda de exconvictos, mercenarios, malos muchachos, con evidentes problemas de comportamiento y que rayan en la demencia, además de una sensual profesora, que es la única capaz de estudiar a los invasores.

Con El Depredador, tenemos una película que bordea los terrenos del absurdo. No se sabe a ciencia cierta si esos personajes de esta nueva pandilla, son un guiño o un remedo de Los Tres Chiflados, o de los clásicos Hermanos Marx. Cuando a una saga que se ha caracterizado por ser oscura y de navegar los terrenos del suspenso, así de la nada, o por moda, se le inyectan grandes dosis de palurda comedia, con diálogos que suenan estúpidos y, además de eso, se ridiculiza una figura como la del depredador que otrora era un agente de terror que atemorizaba en pantalla, el resultado no puede ser otro que el de un largometraje que no resulta siendo nada, ni parodia, ni secuela, ni un nuevo comienzo. Además, su música es desastrosa. ¡Por favor!, que venga El Depredador, el verdadero, el de 1987, y se encargue de todos los que hicieron posible este insulto.

 

Ficha técnica

Título original: The Predator

Año: 2018, USA

Idioma: inglés

Duración: 107 minutos

Géneros: acción, aventura, horror

Director: Shane Black

Reparto: Boy Holdbrook, Olivia Munn, Thomas Jane, Jacob Tremblay

 

Calificación (en la escala del 1 al 5): 1