16 de agosto del 2018
Iván Duque
Archivo Particular
6 de Agosto de 2018
Por:
Catalina Barrera

Desde este 7 de agosto, y durante cuatro años, Iván Duque asumirá la Presidencia de la República de Colombia. ¿A qué se va a enfrentar? Hablamos con algunos académicos y estas son sus opiniones.

Los retos de Iván Duque según la academia

Juan Camilo Cárdenas

Decano de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes

 

En términos de política macro y fiscal, dentro de los retos más grandes, mientras responde a la regla fiscal que es un mandato constitucional, va a tener que resolver el tema de la generación de diversificación de ingresos y el de bajar la dependencia de los hidrocarburos y de los minerales. Ahí hay un reto grande porque el país no puede seguir dependiendo de los minero-energéticos concentrados con una dependencia tan alta o de tasa de cambio o de precios internacionales. Además, por el compromiso del país con las metas ambientales a nivel global y los compromisos a los que se ha acogido en términos de generación de emisiones y demás.

 

También va a tener que responder al problema de las pensiones. En campaña política ningún candidato se arriesga, porque es lo más impopular, pero va a tener que resolver el problema de las pensiones de una manera creativa, porque tenemos un cambio demográfico parecido al de los países desarrollados pero al mismo tiempo una informalidad parecida a la de los países en desarrollo.

 

Pero los retos más grandes son las inequidades del país. Inequidades en términos de desigualdad. Hay una desigualdad muy grande en términos tributarios, en términos de regiones, en términos de calidad de la educación, en términos de los réditos de la paz, y si no enfrentan esas desigualdades se va a generar un proceso de desarrollo injusto. Injusto en el sentido de que se van a beneficiar del desarrollo más unas regiones que otras, unos grupos educativos que otros, unas regiones van a beneficiarse más de la paz que otras y eso no es sostenible ni política ni social ni económicamente. De cada 1.000 estudiantes de los 62 municipios del litoral Pacífico que presentan la Prueba Saber 11 que se gradúan, solo 7 entran a la universidad, y de esos 7 solo 4 ingresan a una universidad acreditada. Esas son las inequidades de la educación. En ese sentido, cerrar las brechas en educación, en generación de oportunidades a través de la educación, en atención a las regiones más marginadas, va a ser el reto, tal vez más grande, del siguiente gobierno.

 

Si no se hace un esfuerzo bien grande para sacar adelante a Bogotá, vamos a seguir teniendo un desarrollo que se va a concentrar en el centro del país sin pensar en la periferia. Si este gobierno no piensa desde las lógicas de las regiones, de empoderarlas aún más, de dejar de pensar que todo se hace desde la lógica de Bogotá y de las capitales, vamos a seguir teniendo esas inequidades que son insostenibles, y en ese sentido la paz no le va a llegar a todo el mundo sino a solo unos pocos, el desarrollo educativo y tecnológico no le va a llegar sino a unos pocos concentrados en el centro, y eso no es sostenible para un país ni para una aceptación del público de un gobierno.

 

Y dentro de esas inequidades una de las cosas más importantes es el tema de mantener el proceso de paz para poder seguirle respondiendo al país con los compromisos que se generaron del gobierno anterior, entre otras para no aislarse. La comunidad internacional quiere apoyar los proyectos para la implementación de los acuerdos, y si este gobierno no continúa, y obviamente no mejora lo que cree que se puede mejorar, va a perder el apoyo internacional y el país no se puede aislar de esta comunidad, más ahora que entramos a la OCDE.

 

Por otro lado, todo el aparato productivo basado en las industrias extractivas se tiene que repensar, se tiene que modernizar. Me parece peligroso que se genere esa estigmatización de que todo lo que no es gran minería es ilegal e informal e indeseable. Creo que es mucho más complejo que eso. El sector de las industrias extractivas tiene que repensarse en el país. Hay que ir desmontando las que hacen más daño al ambiente y moverse gradualmente hacia otras industrias que son más sostenibles, basadas en el capital natural y en el capital cultural de este país, y en ese sentido el reto es diversificar y salirse de una dependencia muy grande en ese sector.

 

Óscar Castelblanco

Profesor y analista político de la Facultad de Derecho de la Universidad Libre

 

El mayor desafío que va a tener será el déficit fiscal que aún se mantiene. Ahora Juan Manuel Santos entrega una situación económica relativamente manejable pero con algunos desafíos fiscales, y sobre todo el que se ha denominado “la bomba pensional”. El dinero que se tiene que destinar para cubrir las pensiones cada vez es mayor, y eso genera más déficit fiscal y una mayor presión fiscal. Por eso, el presidente electo ha dicho que uno de los primeros proyectos de ley que quiere presentar el Congreso es una reforma pensional que va dirigida a solucionar o a intentar menguar la grave situación  fiscal que se presenta.

 

El otro desafío, y que él prometió en campaña, sería disminuir los impuestos, sobre todo a las empresas y personas jurídicas, y obviamente eso genera una dificultad para solucionar el tema fiscal, porque al bajar los impuestos inicialmente uno pensaría que es bajar los ingresos, y al bajar los ingresos habría una mayor presión fiscal. Pero lo que ahora ha venido moderando es que la única manera de que esa disminución se logre es aumentando la base tributaria, y esa base tributaria es poner a los colombianos a pagar impuestos.

 

El gobierno Santos, en cabeza de Alejandro Gaviria, hizo una buena tarea. Creo que Gaviria dio unas batallas importantes con el tema de la disminución de los precios de algunos medicamentos, de haber cambiado algunos modelos, como haber eliminado el Fosyga, de haber creado un nuevo fondo que pareciera más eficiente y la cobertura se siga aumentando. Pero seguimos teniendo unos problemas estructurales con el sistema de salud, y son las obligaciones que se siguen teniendo por parte de las IPS con las EPS. Creo que el reto será profundizar el derecho a la salud para todos los colombianos; estamos en unos porcentajes importantes, alrededor del 95%, pero hay que mejorar esos problemas estructurales que no dejan que termine de ‘andar’ bien el sistema.

 

Por otro lado, lo de la minería ilegal es un tema que va de la mano con todo lo que se ha denominado las ‘bandas criminales’, donde se integran algunas disidencias de las Farc y donde están otras bandas del crimen organizado común, entonces el gran reto es generar una autoridad importante en estos lugares donde el Estado no ha hecho presencia, donde ha sido ausente a través de la Historia. Inicialmente se tendrá que tener una presencia militar, de seguridad, pero tiene que haber una presencia social que, finalmente, es darles oportunidad a todas estas personas que se dedican a esas labores. Al pequeño obrero, no a la estructura criminal, sino a los que son explotados.

 

En el tema de posconflicto, uno de los grandes retos es dentro de su partido. Tendrá que atenuar a los uribistas más “pura sangre”, a los de la extrema derecha que quieren volver trizas el acuerdo. Iván Duque lo repitió varias veces en campaña, él no pretende hacer trizas el acuerdo, pretende mejorarlo. Pero también falta materializar todos los programas en los que se está intentando hacer la reinserción de todo el grupo armado base de la guerrilla, y eso no ha funcionado del todo.

 

En materia de política internacional, creo que Duque tiene un escenario a favor gracias a la estabilidad que tuvo este gobierno con una canciller que estuvo los 8 años. Eso nunca había pasado en la Historia de Colombia. Quizá el mayor reto es que se encuentra con una hostilidad por la crisis del país vecino Venezuela. De resto, encuentra un escenario tranquilo. Donald Trump, que es el socio principal de Colombia, comparte las políticas de derecho, de fuerza, de orden y de autoridad que representa Iván Duque. En la región creo que se cuenta con un escenario mejor del que se encontró Juan Manuel Santos. Ya no está esa izquierda radical. Ya no están los Kirchner en Argentina, ya no está Rafael Correa en Ecuador, ya no está la izquierda en Chile. Que esté un presidente de derecha en Chile, como Sebastián Piñera, que en Ecuador Lenin Moreno cada vez esté más ‘derechizado’ por los problemas de orden público que se han presentado en la frontera, que esté un presidente como Mauricio Macri en Argentina, todos son escenarios favorables para él porque comparten su ideología conservadora y esos principios de autoridad y orden.

 

Lea aquí: La Colombia que deja Santos

 

Jorge Oviedo Albán

Profesor de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de La Sabana

 

En materia económica el gobierno deberá enfrentar diversos retos, como son una reforma tributaria y una reforma pensional. Decirle a los ciudadanos que se disminuirá el impuesto de renta para las empresas y se aumentarán los impuestos a los ciudadanos es tremendamente impopular y requiere que el mensaje se envíe positivamente a la población: se trata de una media que busca permitir generar mayor inversión y empleo, lo cual se traduce en beneficios directos para la economía, pero que además debe ir acompañada de medidas como el uso adecuado de los recursos en los sectores más vulnerables, como son vivienda, salud, educación y transporte. 

 

En  transporte y comercio el gobierno debe desarrollar proyectos de infraestructura que  faciliten y disminuyan los costos, tanto en operaciones de comercio nacional como internacional. Especial atención debiera poner el gobierno en el Pacífico colombiano, especialmente en Valle y Nariño, lo cual implica además atender los problemas de orden público que se generan en esas zonas por la presencia de guerrilla y paramilitarismo, que al parecer han ganado terreno por la ausencia del Estado. De igual manera, se deben generar políticas para atender y estimular la productividad, la investigación y la innovación, con el fin de diversificar los sectores productivos, de cara a estimular las exportaciones. En este frente de forma particular deben tomarse medidas que blinden a la economía nacional de la guerra económica generada por Trump contra la China y otros países.

 

En materia de política internacional, un tema urgente que debe entrar a enfrentar el gobierno es el de las relaciones con Venezuela, no solamente por la posición que deba asumir frente al gobierno del país vecino, sino por la atención que debe prestarse a la  inmigración venezolana, que es un problema latente para el país.

 

En materia de educación, corresponde al gobierno diseñar y fortalecer una política que promueva la investigación, la internacionalización y la innovación. Ello implica prestar especial atención a la formación de capital humano mediante programas de doctorado de alto nivel y promover mecanismos para que los doctores sean absorbidos no solamente por las universidades sino también por centros de investigación y empresas del sector real, lo cual contribuye al desarrollo económico y a mejorar la competitividad del país en el ámbito internacional.