17 de agosto del 2019
 
Víctor Manuel Patiño "Recursos naturales y plantas útiles", 1977
Septiembre de 2016
Por:
Olga Restrepo Forero

VÍCTOR MANUEL PATIÑO: PIONERO DE LA HISTORIA CIENTÍFICA

Los frailes dominicos consideraban a las guayabas indignas del paladar europeo. Decían de ellas que "hedían a chinche y que era abominación comerlas", según cuenta el botánico e historiador Víctor Manuel Patiño en una de sus obras más difundidas, Recursos naturales y plantas útiles en Colombia. Aspectos históricos (1977). Este libro, en buena hora editado por Colcultura, es la síntesis de un proyecto de investigación iniciado por Patiño en 1947, cuando se propuso estudiar la historia de las plantas y de la actividad agropecuaria en el occidente de Colombia. Felizmente para la historia y la botánica del país, los planes se fueron extendiendo hasta cubrir el espacio de la Gran Colombia y el tiempo que puede abarcarse con el auxilio de la paleobotánica, la arqueología, el conocimiento de la lingüística, el cuidadoso estudio de los archivos y la memoria que se recoge en la tradición oral. La impresionante bibliografía de más de cien páginas, citada meticulosamente a lo largo del libro y compilada al final con el cuidado que un botánico pone en la clasificación de los textos, expresa una erudición acumulada a lo largo de muchos años de trabajo.

La crónica de los dominicos sobre la guayaba, es apenas un caso entre los muchos que cita Patiño, del choque entre formas de vida diversas, que por supuesto incluyen no sólo los modos y tiempos de cosechar y las fiestas que se asocian con la renovación de la vida, sino también, de manera central, los gustos. En ese proceso de nominación y clasificación de los seres y las cosas que formó parte de la "invención de América", una sorda batalla se libró en torno al significado, cultivo, uso, preparación, formas de consumo y denominación de la "vegetación natural" (al menos la que había a la llegada de los europeos) y de las plantas introducidas en América con posterioridad a la conquista. Parecía como si la calidad de inferior que se quería aplicar a los pueblos "bárbaros" también se proyectara en ocasiones sobre las cosas. Así ocurrió, de acuerdo con la minuciosa indagación de Patiño, en general con las frutas, que parecían insulsas al paladar de los europeos.

"Bibliografía etnobotánica", 1989.

 

Raras veces un trabajo de investigación producido en el país alcanza las dimensiones que tiene Plantas cultivadas y animales domésticos en América equinoccial (1963-1974). En seis tomos se condensa una labor paciente de indagación sobre la vegetación natural y los cambios que sufrió como consecuencia del trabajo y los modos de vida de los pueblos indígenas y de la ocupación española, las plantas cultivadas americanas y las plantas introducidas después de la conquista. Esta historia representa un detenido estudio de la compleja dinámica cultural y social que pueblos heterogéneos tuvieron en torno a la apreciación, uso y conocimiento de la naturaleza. Esta obra se complementa admirablemente con otras suyas que indagan aspectos específicos, como el de la industria agrícola del Valle del Cauca, Oleaginosas vallecaucanas, Esquema sobre el desarrollo de la industria de aceites vegetales en el occidente colombiano (1953-9154), temas generales del desarrollo histórico de las prácticas agropecuarias, Historia de la actividad agropecuaria en América equinoccial (1965-1966); estudios sobre cómo los vegetales se insertan en otros ámbitos de la cultura y los modos de vida de los pueblos, en libros como: Fitofolklore de la costa colombiana del Pacífico (1953-1954) o La flora en la poesía: mil y más poemas sobre las plantas (1976); sus investigaciones sobre las técnicas agropecuarias y la forma como los vegetales han incidido sobre el desarrollo técnico de los pueblos Historia de la cultura material en la América equinoccial (1984); y, por último, entre sus múltiplos trabajos, se destaca la indagación en torno al desarrollo histórico del conocimiento botánico, en su libro: Historia de la botánica y de las ciencias afines en Colombia (1985).

Esta última obra, precedida de un curioso epígrafe -si tenemos en cuenta que se trata de una obra histórica escrita por un botánico-: "No existen la crítica objetiva ni el juicio objetivo ni la descripción objetiva. Todo está teñido de subjetividad", es un escrito bastante amplio sobre la historia de la botánica en el país. El epígrafe de Wilhelm Stekel, que parece anticipar tantas de las discusiones hoy corrientes entre los historiadores sobre la verdad y la objetividad en el trabajo del historiador, acaso alude a que el autor a lo largo de la obra no teme expresar sus juicios sobre determinados eventos históricos y los desarrollos científicos del presente. El lector puede estar o no de acuerdo, pero no puede dejar de admirar la pulcritud en la presentación de los datos, la forma cuidadosa, también en esta obra, de introducir siempre las citas y las referencias precisas -una virtud poco frecuente en las muchas historias de la botánica que se han escrito hasta hoy en Colombia. Sin duda todo ello contribuye a crear la ilusión de objetividad e imparcialidad contra la que el mismo autor nos previene. A Patiño, sus colegas botánicos le han dedicado seis géneros y especies botánicas; esta práctica, llamada eponimia, es una de las formas más altas de reconocimiento simbólico que reservan las comunidades científicas a sus mejores miembros.