Variaciones alrededor de nada. de León de Greiff. Manizales: Arturo Zapata, 1936
Septiembre de 2016
Por:
Darío Jaramillo Agudelo

VARIACIONES ALREDEDOR DE NADA

León de Greiff es uno de esos escasos ejemplos de poeta que, desde sus inicios, aparece dotado de un universo verbal completo y personalísimo. En general los poetas comienzan a tientas, con cierta torpeza y con los años, los golpes y la carpintería que aprenden, van afinando su voz personal, van mejorando como poetas, van hallando su camino. En cambio, cuando León de Greiff publicó sus primeros versos, ya su tono tenía unas raíces singularmente profundas en los ritmos de los modernistas. A esto, que puede predicarse de tantos poetas --hubo por lo menos tres, si no cuatro generaciones de modernistas--, León de Greiff añadió un muy original sentido del sonido de las palabras, vale decir, una excepcional habilidad musical en una época y en medio de unos valores retóricos en los que se daba una jerarquía especial a la musicalidad del lenguaje.

Tratándose de un poeta dotado desde sus inicios de un estilo muy personal, su mejor obra se encontraría dispersa a lo largo de sus más de sesenta años de actividad poética. Se trataría de sus poemas canónicos, lista que coincide, en su caso, con sus poemas más conocidos. En ellos lo particular es que ese poeta que desprecia el canto llano --"estoy harto de tal simpleza hasta los bordes"--, que se complace hasta el delirio, con un auténtico placer que se convertirá siempre en goce del lector, en juegos de los sonidos, en hallazgos verbales, en sintaxis guiadas por el ritmo más que en el sentido, a la hora de sus momentos cumbres, regresa a una desnudez despojada en la que el virtuosismo consiste en el hallazgo de la simplicidad extrema y en el instrumento que, más allá de oropeles que siempre despreció, más allá de la pirotecnia verbal que dominaba hasta el agotamiento, se convierte en un instrumento de la más honda poesía: "Esta rosa fue testigo / de ése, que si amor no fue, / ningún otro amor sería."

No obstante, no existe de hecho esa antología ideal del florilegio greiffiano, pero puede reemplazarse, virtudes de un buen poeta, por casi cualquiera de sus libros, de preferencia por Variaciones alrededor de nada, publicado en Manizales en 1936, cuando De Greiff tenía 41 años. Más de un crítico lo ha señalado como el cenit de su creación, y no sin razón, pues de algún modo este volumen representa la síntesis del universo greiffiano. Piezas poéticas compuestas por analogía sobre estructuras musicales --como el Ritornelo arriba citado, o los rondeles, sonatinas y canciones--, los relatos donde suelta su imaginación, su capacidad narrativa y su dominio sin par de un lenguaje que absorbe sentido a medida que manifiesta sonido, tales son las formas de una poesía que no renuncia a las exploraciones verbales pero que echa sus raíces en la más característica musicalidad modernista, como es notorio en las primeras Favilas: "Es este el que eludiera con gesto rimbodiano / ligera vanagloria, gloriola y oropel, / y sepultó su espíritu --que asesinó su mano -- / en la selva ululante y en mar océano... / --lo sepultó viviente, se sepultó con él--."

En estas Variaciones alrededor de nada están todos los temas --y las más características actitudes-- del poeta. El amor, primero el amor, de innumerables maneras, desde el cálido romanticismo del Ritornelo hasta más el desparpajado erotismo: "Tengo una sed de vinos capitosos / --venusino furor, pugnas salaces. / ojos enloquecidos por el éxtasis, / bocas ebrias, frenéticos enlaces--."

Y están el paisaje del Cauca, de Bolombolo, está, obsesiva, "la noche, la fraterna noche, noche fogosa, noche lustral, noche aladínea", se presentan, tan persistentes como el amor, la soledad desnuda y un desdén que puede identificarse como uno de sus rasgos distintivos: "Nunca fui de aquésa / turba quejosa, de ésas horras huestes: / sino que orgulloso narcismo / espiritual aposenté el entero / ritmo de las fazañas antañosas / y el palpitante ritmo de mi iluso / ensoñar y también el turbulento, / inverecundo ritmo de mi pasión desbordada, / y el ritmo sincopado / de mi definitivo aburrimiento".

Y, también persistente, entre la ironía y la autoironía, la reiterada vocación de poeta, la búsqueda del poeta, el insomnio del poeta, que es la misma poesía: "¡Surta clara, serena, / sincronizada, esbelta Arquitectura, / Música pura, / libre Poesía! / En mi rincón le insuflo a mi fagote / vientos de libre poesía."

Publicado en la madurez vital de un autor que desde sus poemas más tempranos ya estaba dotado de un universo verbal propio, Variaciones alrededor de nada es, acaso, la mejor síntesis de ese universo y es el libro donde figuran algunos de los mejores poemas de León de Greiff.