Un champán - alto Magdalena. Grabado de Alfredo Greñas. Papel Periódico Ilustrado, 1881-1887.
Diciembre de 2013
Por:
Sergio Iván Barrios Amórtegui. Licenciado en educación, Universidad de La Salle. Historiador y candidato a la maestría en geografía, Universidad de los Andes.

UN RÍO QUE CAMBIA EL LUGAR DE LAS CIUDADES, EL RÍO MAGDALENA DE MOMPOX A MAGANGUÉ

El río Magdalena ha sido uno de los protagonistas más destacados de la vida económica, política y cultural del país. Este actor resulta fundamental para entender procesos como las comunicaciones, el comercio e incluso el establecimiento de límites territoriales. Pero su protagonismo no solo se puede percibir en esta escala nacional. Si se analiza con detenimiento, permite entender cómo su curso ha afectado también el papel de los pueblos y ciudades que se extienden a lo largo de sus casi 1.600 km. Un caso significativo en este sentido, resulta ser la transición que tuvo lugar entre las ciudades de Mompox y Magangué después del período colonial, y que posicionó a esta última como la segunda ciudad más importante del Departamento de Bolívar.

La ciudad de Mompox es reconocida como una de las más representativas en Colombia. Fue declarada Monumento Nacional en 1959 y luego Patrimonio de la Humanidad por la  Unesco, en 1995. Sin embargo, su importancia no radica solo en estos reconocimientos. Desde la colonia, la Villa de Mompox, fundada el 3 de mayo de 1537 por Alonso de Heredia, fue significativa para la vida económica y política de la Nueva Granada. Por ella circulaban las mercancías provenientes de diferentes regiones del país, que buscaban los puertos de Cartagena y Santa Marta como punto de enclave con el comercio internacional. También circularon productos de toda clase que entraban en el territorio nacional provenientes de Europa o las Antillas. Debido a su ubicación estratégica en la ruta que conectaba el Caribe con el centro administrativo y de gobierno, establecido en Bogotá, era paso obligado para “la mayor parte de la burocracia imperial designada para desempeñar sus servicios en la Nueva Granada”1, y para el correo oficial.

Desde principios del siglo XVII, la ciudad vio un incremento en el papel económico que desempeñaba a nivel regional, promovido en particular por el desarrollo de la minería en regiones cercanas como Simití y Guamocó, y de la ganadería. Aunque esta última actividad no experimentaría un auge real sino hasta el siglo XIX, fue un factor que permitió a un grupo de colonos locales a ampliar sus propiedades y establecer haciendas. Además, este acceso a la tierra a través de las haciendas, fue el que posibilitó que en el siglo XVIII algunas familias de la región pudieran hacer compra de títulos nobiliarios ofrecidos por la corona española. Dentro de estas familias tenemos a los condes de Santa Cruz y los marqueses de Torre de Hoyos y Santa Coa2.

Esta élite supo aprovechar la estratégica posición de Mompox en las comunicaciones que se establecían por el río Magdalena, y desarrolló rápidamente redes comerciales que le permitieron ampliar las fronteras de su economía. Dicho comercio impulsó el establecimiento de un gran número de artesanos de todo tipo en la villa, lo cual señalaba cierto nivel de vida entre sus habitantes y la importancia de las actividades agrícolas y mineras en la vida social local3. Junto con el comercio, la navegación que primero se hacía en canoas, piraguas y champanes, vio con la llegada de vapores a inicios del siglo XIX, un incremento en el número de embarcaciones que transitaban el puerto, lo cual se tradujo en el aumento de mercancías que arribaban tanto de manera legal como ilegal.

Pero todo el comercio e importancia que tuvo Mompox desde los orígenes de la colonia hasta la primera mitad del XIX, se verían afectados por un acontecimiento geográfico que no resulta extraño en una zona como la depresión momposina. Esta subregión, de la cual hacen parte las ciudades de Mompox y Magangué, está ubicada en la gran llanura aluvial conformada por el delta del río Magdalena junto con las cuencas de los ríos Cauca y San  Jorge4. En ella es común encontrar toda clase de cuerpos de agua: ciénagas, caños y ríos, que cambian de curso con frecuencia por los desbordamientos en los períodos de lluvia. Este fenómeno hace que las rutas y los territorios se alteren o modifiquen de acuerdo con las condiciones climáticas. Los pobladores que ha tenido la depresión momposina, han  adaptado sus condiciones de vida a estas circunstancias ofrecidas por la geografía. Los pueblos pre-hispánicos, por ejemplo, crearon un sistema de canales de riego que distribuía el agua de modo que pudiera aprovecharse para las actividades agrícolas. Esta característica tan particular fue la que llevó a Orlando Fals Borda a definir como cultura anfibia5 el conjunto de conductas, creencias y prácticas relacionadas con el manejo del ambiente  natural, la tecnología y las normas de producción de las comunidades de la región.

La variabilidad en el curso de las fuentes de agua afectó notablemente el papel que hasta entonces había desempeñado Mompox en la vida económica y comercial de la región y del país. El río seguía un curso natural desde el interior y a la altura de la población del Banco (Magdalena), su cauce se dividía en dos brazos: el de Loba y el de Mompox, siendo este último el más empleado para la navegación por el flujo de agua que tenía. Pero procesos naturales de sedimentación y alteraciones hechas a lo largo de su recorrido, hicieron que después de la mitad del siglo XIX el flujo de agua fuera mayor por el brazo de Loba. Según Eduardo Posada Carbó, ni siquiera los esfuerzos de los gobernantes locales en Mompox consiguieron evitar esta transformación y “para finales de la década de 1860, a pesar de algunos esfuerzos, el lecho del río se había movido hacia el brazo de Loba, favoreciendo el desarrollo de Magangué a expensas de Mompox”6.

Magangué tuvo con en el cambio del curso del río, la oportunidad de desarrollarse como lugar de conexión comercial y económica, asumiendo el papel que hasta entonces había desempeñado Mompox. En su texto sobre el trabajo urbano en el caribe colombiano, Sergio Paolo Solano describe el cambio del curso del río como una de las principales causas del estancamiento del trabajo artesanal en la villa de Mompox. También resalta este hecho como la causa principal que llevó a que la vieja villa colonial entrara en una crisis económica, fortaleciéndose como contrapartida Magangué7.

Además del cambio en el curso del río, el establecimiento de las ferias comerciales y ganaderas, donde tenía lugar el intercambio de mercancías nacionales y extranjeras, ayudó a consolidar a Magangué como una ciudad importante en la escala regional y nacional durante el siglo XIX. Así lo atestiguan los relatos de los viajeros que pasaron por la región: “en aquellas ferias se encontraban todos los artículos necesarios para la vida ordinaria del país, tanto de producción nacional como extranjera, pues iban a venderlos y a proveerse de ellos gentes de casi toda la República, […] de manera que esas ferias […] , eran como una exposición de productos del país”8.

Luis Striffler, un viajero alsaciano que visitó la depresión momposina en la década de 1880, señala que las ferias se establecieron desde el inicio del siglo XIX, como parte de la celebración religiosa en honor a la Virgen de la Candelaria. La ferias que acontecían inicialmente en febrero, pronto se ampliaron a junio y septiembre como respuesta a los altos flujos de comercio que presenció Magangué en la segunda mitad del siglo9. Estas ferias  permitieron que en la ciudad se establecieran varias casas comerciales nacionales e internacionales, bancos, hospitales, escuelas e instituciones de gobierno. Toda esta actividad contribuyó también a un aumento demográfico importante de considerar. La población se incrementó en forma significativa gracias al impulso de empleos dedicados a todos los niveles del comercio, y al establecimiento de algunas colonias extranjeras en la región, sobre todo de italianos y árabes10. El censo de 1869 indica que  la población total de Magangué para ese año era de 3.460 personas, entre población urbana y rural11, y ya para 1912 este número había ascendido a 13.40612.

Aunque es común encontrar casos similares que explican transiciones sobre el papel que ocupan las ciudades en los períodos colonial y republicano, el caso de Mompox - Magangué permite apreciar cómo el aspecto económico es importante en este proceso y de qué manera las condiciones geográficas inciden considerablemente en él. Si bien el siglo XX verá, con la llegada de los ferrocarriles y el transporte terrestre, un serio decaimiento en el comercio fluvial, el final del siglo XIX consolida la importancia que adquiere Magangué en el ámbito regional y nacional gracias al comercio establecido a través del río Magdalena.

Referencias

1 Herrera Ángel, Marta. Ordenar para controlar, 3ª. ed.,Medellín, La Carreta Editores, 2007.

2 Viloria de la Hoz, Joaquín. “La economía anfibia de la isla de Mompox”, en Documentos de trabajo sobre economía regional, núm. 148, Cartagena, CEER,2011.

3 Daza Villar, Vladimir. Los marqueses de Santa Coa – Una historia económica del Caribe colombiano 1750-1810, Bogotá, Instituto Colombiano de Antropología e Historia, 2009.

4 López, Luis H. “Colombia: caracterización del territorio y su incidencia en el estudio de las comunicaciones”, en López, Luis H. (editor): Trayectorias de las comunicaciones en Colombia, t. I, Bogotá, Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, 2009.

5 Fals Borda, Orlando. Historia doble de la costa, 1ª. ed., Bogotá, Carlos Valencia Editores, 1979.

6 Posada Carbó, Eduardo. El Caribe colombiano. Una historia regional (1870-1950), Bogotá, Banco de la República, 1998.

7 Solano, Sergio Paolo. “El mundo del trabajo urbano en el caribe colombiano durante el siglo XIX”, en Polo Acuña, José y Solano, Sergio Paolo (compiladores). Historia social del Caribe colombiano, Medellín, La Carreta Histórica y Universidad de Cartagena, 2011.

8 Gutiérrez Rufino, “Monografías – Magangué”, t. II, en: http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/ historia/dos/dos1a.htm (Consultada: 30 de septiembre de 2013).

9 Striffler, Luis. El río San Jorge, Cartagena, 1886.

10 Aguilera Díaz, María. Magangué: puerto fluvial bolivarense, Cartagena, Banco de la República - Centro de Investigaciones Económicas del Caribe Colombiano, 2002.

11 Gaceta de Bolívar, No. 726, Cartagena, 25 de diciembre de 1870.

12 Censo General de la República de Colombia, Bogotá, Imprenta Nacional, 1912.