18 de agosto del 2019

UN ARQUITECTO , UNA OBRA CARLOS FERNANDO MARTINEZ SANABRIA Y LA PLAZA DE BOLIVAR DE BOGOTA

Fernando Martínez Sanabria es uno de los nombres más destacados de la generación de los arquitectos que establecieron los principios fundamentales de una arquitectura moderna en Colombia, pero con una diferencia: Martínez Sanabria fue un disidente de la arquitectura funcionalista propia de la modernidad arquitectónica colombiana entre 1940 y 1960 y, gracias a su impulso en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Bogotá se formó, gradualmente, un nuevo enfoque del quehacer profesional que pasó a denominarse “arquitectura orgánica”, la que se orientó por los lineamientos dados por el historiador italiano Bruno Zevi e inspirados en las ideas del estadounidense Frank Lloyd Wright. Esta ruptura definió el curso de la arquitectura bogotana por varias décadas y tuvo eco en otras ciudades del país.

Martínez Sanabria nació en Madrid, España, en 1925, y se trasladó con sus padres a Colombia en 1938. Realizó sus estudios en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional donde recibió el título de arquitecto en 1947. En ese mismo año se incorporó al grupo de arquitectos que, bajo la dirección de José Luis Sert, elaboró el plan de reconstrucción de Tumaco luego de su destrucción por un voraz incendio. A partir de 1951 trabajó en asocio con Jaime Ponce de León con quien desarrolló varios proyectos de vivienda de espíritu racionalista en Bogotá. Su tránsito a las ideas orgánicas se dio entre 1957 y 1960, con proyectos tales como el colegio Emilio Cifuentes de Facatativá (no construido) y la Facultad de Economía de la Ciudad Universitaria, este último en asocio con Guillermo Bermúdez Umaña. Entre 1960 y 1970 desarrolló una serie memorable de proyectos en asocio con Guillermo Avendaño, entre los que se destacan el conjunto de viviendas unifamiliares en el barrio El Refugio de Bogotá y los proyectos ganadores de concursos para las sedes de la Caja Agraria en Pasto y Barranquilla[1]. 

El proyecto para la Plaza de Bolívar de Bogotá fue resultado de un concurso público organizado en 1959 conjuntamente por el Departamento Administrativo de Planificación y la Sociedad Colombiana de Arquitectos. El jurado, que incluyó al alcalde Virgilio Barco Vargas y a los arquitectos Carlos Martínez Jiménez, Germán Samper Gnecco, Arturo Robledo Ocampo, Francisco Pizano de Brigard y Jorge Gaitán Cortés, otorgó el primer premio a Martínez y Avendaño. Su planteamiento fue desconcertante pues despejó de fuentes y automóviles el espacio de la plaza y lo recuperó como un sobrio espacio cívico que exaltó la arquitectura circundante y se fusionó con ella de manera admirable. Los opositores intentaron descalificarlo al describirlo como un “secadero de café”, pero finalmente el proyecto triunfó y se inauguró el 20 de julio de 1960, fecha del sesquicentenario de la independencia. Hoy es bien de interés cultural de nivel nacional y uno de los espacios más admirados y apreciados por ciudadanos y visitantes del país y del exterior[2].

Bibliografia

1 Niño Murcia, Carlos. Fernando Martínez Sanabria y la arquitectura del lugar en Colombia. Bogotá, Banco de la República / El Áncora Editores, 1999.

2 “Nueva Plaza de Boliívar, – Bogotáa”, en Revista Proa. No. 138, Bogotá, septiembre de 1960, Bogotá.