Imágen 2. Escalera vista desde el exterior. Hipogeo en el Alto de Segovia.
Noviembre de 2017
Por:
Santiago Paredes Cisneros, Arquitecto de la Universidad Nacional de Colombia, sede Manizales, Magíster en Historia y Teoría del Arte y la Arquitectura de la misma universidad, sede Bogotá, y Doctor en Historia de la Universidad de los Andes (Colombia).

TIERRADENTRO PREHISPÁNICA

TIERRADENTRO es el nombre con el que se conoce el macizo montañoso delimitado por el Nevado del Huila, el Páramo de Guanacas, el filo de la Cordillera Central y el río Negro de Narváez (Mapa 1). Allí han habitado sociedades al menos desde el año 1000 a.C. y se han hecho importantes hallazgos arqueológicos que suelen incluirse entre los hitos arquitectónicos edificados en el territorio que hoy es Colombia. Después de la ocupación indígena prehispánica, Tierradentro fue incorporada a la Corona a comienzos del siglo xvii, luego de varias campañas fallidas, debidas, en especial, por la topografía escarpada y la eficiencia militar de los indígenas páez y pijao. En general, las investigaciones sobre Tierradentro han tendido a disociar a los páez, cuyos descendientes actuales han optado por usar el nombre “nasa”, de la sociedad prehispánica a la que se atribuyen los hipogeos o tumbas subterráneas, los vestigios más representativos de ese territorio. Esto se deriva, en parte, del carácter rústico imputado a los páez coloniales. Sin embargo, la evidencia a favor o en contra de esa relación es escasa y el poblamiento en Tierradentro, desde el año 1000 a.C. hasta antes de la Conquista, ha sido considerado por Carl Langebaek y Alejandro Dever como un proceso continuo, sin evidencias arqueológicas de que los páez fueran diferentes de pobladores anteriores. En términos de arquitectura, tal conexión permite confrontar los hipogeos con información sobre los páez y sugerir pistas para entender la arquitectura prehispánica en ese territorio, en especial, a partir de la casa.

Mapa 1. Tierradentro, poblaciones cercanas y sitios arqueológicos. Ubicaciones y límites aproximados.

 

Los hipogeos

Los hipogeos fueron edificados entre los siglos IX y XIV d.C., aproximadamente. A partir del siglo XVII, diferentes observadores no indígenas, tanto religiosos como exploradores, reportaron que en Tierradentro existían construcciones similares a los hipogeos. Después, desde la década de 1930, varios arqueólogos los han analizado y sometido a estudios gráficos y fotográficos. Entre los trabajos más importantes, cuya lectura es fundamental para quien se interese por la arquitectura prehispánica en Tierradentro, pueden contarse los de José Pérez de Barradas, Gregorio Hernández de Alba, Horst Nachtigall, Luis Raúl Rodríguez, Stanley Long y Juan Yangüez, Leonardo Ayala, Álvaro Chaves y Mauricio Puerta. Sin desconocer sus aportes, la descripción de los hipogeos para este texto se basa principalmente en investigaciones de Elías Se- villa Casas, quien ha articulado numerosos inventarios y análisis previos acerca de esas construcciones1. Se trata de tumbas colectivas excavadas en roca volcánica, cuya profundidad oscila entre 2 y 6 m. Están localizados fundamentalmente sobre el filo de cuatro montañas en la cuenca de la quebrada San Andrés. En la actualidad, el Parque Arqueológico de Tierradentro está compuesto por los altos de Segovia, El Duende, San Andrés y El Aguacate, y alberga 78 tumbas abiertas y alrededor de 94 tumbas aún selladas o colapsadas. Las tumbas alojaron entierros secundarios, restos humanos exhumados, y a veces calcinados, que solían depositarse en orificios en el suelo o en urnas. Posiblemente, varias tumbas podían ser visitadas después del enterramiento, lo cual implica que funcionaron como adoratorios o que los entierros se hicieron de modo gradual.

                                       
Imágen 1. Hipogeos. Algunos tipos de plantas.

 

El interior está compuesto por dos elementos básicos: un pozo con escalera de acceso, semejante a veces a una escalera helicoidal, y una cámara lateral que contiene el sepulcro. La planta de la cámara lateral suele seguir un patrón elíptico, cuyos ejes llegan a medir 3 y 8 m. La cámara varía entre un solo espacio y un recinto grande con diferentes nichos laterales, en los que estuvieron depositados los restos y ajuares funerarios (imágenes 1 y 2). Adentro, la superficie de la cámara puede ser recta, inclinada o abovedada, y suele haber pinturas de colores negro y rojo sobre fondo blanco. En El Aguacate prevalecen salamandras, ciempiés, soles y lunas, y en los demás predominan conjuntos geométricos compuestos por rombos. En algunos de los hipogeos aparecen esculpidos o pintados seres antropomorfos, posiblemente en referencia a los líderes religiosos o militares sepultados (imágenes 3 a 5).

Es común encontrar que varios autores conciben las pinturas geométricas, en espe-cial los rombos, como la representación del cerramiento y la estructura de una casa indígena. Algunos de los elementos en alto y bajo relieve parecen confirmar esa posibilidad, pues las tallas que cubren las superficies interiores parecen imitar partes de una techumbre (imagen 6). En cuanto al proceso constructivo, las tumbas fueron talladas empleando instrumentos de piedra. Además, sus variaciones dependen de excavaciones progresivas. Así, las tumbas con nichos y columnas son resultado de tumbas que comenzaron con una cámara simple.

               
De arriba-abajo. Imagen 3 Lunas y salamandras. Hipogeo en el Alto del Aguacate. Imagen 4 Composición basada en rombos. Hipogeo en el Alto de San Andrés. 

 

 

De arriba-abajo. Imagen 5 Figura antropomorfa. Hipogeo en el Alto de Segovia. 

 

Hipogeo, casa y sociedad

La trascendencia y el sentido de la casa suelen variar de acuerdo con el grupo al que esta se adscribe. Entre algunas sociedades indígenas existen múltiples formas de interpretarla y relacionarse con ella. Así, la casa puede representar el cosmos, el cuerpo, el plano celeste, el entorno cercano, el inframundo, o todos esos ámbitos al mismo tiempo, dependiendo de si se aprecia el interior o el exterior, de si se ve de lejos o se ve de cerca o de la posición del observador adentro o afuera2. En esas variaciones de sentido, las partes de la casa en los hipogeos no representarían una casa en general sino el interior de la casa de habitación que, como ocurre entre otros grupos, pudo haber sido concebida en la cotidianidad  como inframundo3, rasgo que se acentúa con la construcción subterránea. Cabe anotar que ciempiés, anfibios y reptiles pintados en varios hipogeos están asociados con ese ámbito.

Existen elementos que inducen a pensar que en Tierradentro se han entretejido múltiples realidades alrededor de la casa. Entre los indígenas prehispánicos, por ejemplo, los entierros primarios solían encontrarse cerca o dentro de casas de habitación. Es de anotar que en vestigios de casas, contemporáneos de algunos hipogeos, predominan plantas ovaladas de diferentes tamaños que recuerdan las de esos sepulcros. De forma similar, observadores del siglo xvii indicaron sobre los páez que, una vez muere alguien dentro de una casa, esta es abandonada para dejar allí al difunto con abundantes provisiones.

La importancia de la casa es visible en otros ámbitos. Así, fuentes coloniales y estudios etnográficos sugieren que la casa figura en cosmogonías y prácticas culturales de los páez. Sin obviar posibles cambios y rupturas, orden social y casa parecen haber estado vinculados de modo constante en Tierradentro.

En general, los hipogeos suscitan varios interrogantes y aquí se plantean algunas ideas a modo de pregunta. Por ejemplo, las pinturas alertan sobre rutas alternativas a la representación de la casa. Entre algunos grupos indígenas contemporáneos de la cuenca del Amazonas, motivos gráficos similares conforman el repertorio empleado en la pintura corporal. Los dibujos se basan en patrones de simetría y representan animales, objetos o astros.

Su composición refleja la apariencia de las entidades plasmadas, bien sean sus pieles o huellas, y cada dibujo recibe un nombre, por lo general el de la entidad representada.

Imagen 7: 1. Huella de serpiente. 2. Caparazón de tortuga. 3. Tela de araña. 4. Serpiente (patrón de anaconda). 5. Estrella.

 

Al plasmarse como pintura corporal, operan como nombres de clanes y son diferenciadores sociales4. Si bien se trata de grupos ama-zónicos, el repertorio es antiguo y compartido por diferentes sociedades indígenas de América del Sur (imagen 7).

Imagen 6 Interior probablemente esculpido y pintado a semejanza de una casa. Hipogeo en el Alto de Segovia.

 

Podría pensarse que la composición basada en rombos representaba elementos adicionales a las partes de la casa-inframundo y que los dibujos diferentes a los rombos se plasmaron con un sentido distinto. Por ejemplo, los rombos o los zigzag que estos forman pudieron haber representado la piel o el reptar de la serpiente. Mientras tanto, los cruces de líneas en diagonal habrían sido estrellas o telas de araña, y los cuadrados concéntricos remitirían a caparazones de tortuga (imágenes 8 a 10). Es de anotar que la serpiente y la estrella constituyen elementos míticos para los páez que, según los estudios de Joanne Rappaport, están asociados con el origen sobrenatural de los líderes. Es posible que, de modo paralelo al inframundo, las pinturas, parte fundamental del espacio, hubieran representado grupos familiares o parentelas, cada uno de ellos identificado con nombres que eran plasmados en las pinturas del sepulcro. Además, al considerar la cantidad de tumbas abiertas, selladas y colapsadas, que suman 172, habría existido un abundante número de líderes si las tumbas eran para sepultar a esos personajes, esto incluso si se piensa en el largo período en que los hipogeos estuvieron construyéndose, y aún más, si se tiene en cuenta que estos podían alojar restos de varias personas. Es necesario tener en cuenta que, al modo que identificaron algunos cronistas coloniales sobre los páez, tal vez se trató de una sociedad sin estructura estatal, en la cual los líderes eran elegidos de modo provisional para fines específicos, como la guerra, y en la que varios dirigentes coexistían. En general, el enterramiento colectivo hace pensar en personas asociadas con los líderes a través de parentesco y alianza, y que la casa, entendida como unidad social y espacial, posiblemente fue la principal generadora de esos vínculos, lo cual también condujo a que fuera representada en los sepulcros.

Imagen 8. Motivos gráficos. Hipogeo en el Alto del Aguacate. Imagen 9. Motivos gráficos. Hipogeo en el Alto de Segovia.

 

Imagen 10. Motivos gráficos. Hipogeo en el Alto de San Andrés.

 

Durante el período prehispánico, la construcción de hipogeos coexistió con una gradual densificación de la población en Tierradentro, en la cual la casa y las relaciones sociales a su alrededor parecen haber ocupado un lugar central. Esta característica, así como la articulación de la casa con distintas realidades, deben llamar la atención sobre su rol como espacio e institución generadora de vínculos familiares y políticos. Obtener respuestas sobre la arquitectura prehispánica de Tierradentro depende, entre otros, del análisis conjunto de vestigios de hipogeos y casas, de la información colonial, y de ahondar en la habilidad técnica de los páez, palpable en los puentes tejidos en guadua reportados durante la Colonia. Sin embargo, esa tarea de análisis resulta insuficiente si no lleva aparejado un esfuerzo de preservación de los hipogeos que los salve del abandono al que los han relegado la sociedad y el Estado.

Referencias

1 Sevilla Casas, Elías, 2009. “Arte en la necrópolis prehispánica de Tierradentro”. En: Revista Colombiana de Antropología, vol. 45, No. 2, pp. 369-397; Sevilla Casas, Elías, 2010. “Shaft-and-Chambers Tombs in the Necropolis of Tierradentro, Colombia”. En: International Journal of South American Archaeology, No. 6, pp. 36-44.

2 Juan Camilo Niño Vargas, comunicación personal, 13 de septiembre de 2017.

3 Niño Vargas, Juan Camilo, 2016. “Las transformaciones de la casa, arquitectura simbólica de la vivienda ette (chimila)”. En: Nueva Revista Colombiana del Folclor, vol. 8, No. 27, pp. 69-71.

4 Déléage, Pierre (2007). “Les répertoires graphiques amazoniens”. En: Journal de la Société des Américanistes, vol. 93, No. 1, pp. 109, 111-112, 115-117.

5 De acuerdo con Elías Sevilla Casas, el Alto del Aguacate es vulnerable y ha sido desatendido por el ICANH (Instituto Colombiano de Antropología e Historia) y por la comunidad indígena. Comunicación personal, 4 de octubre de 2017.