Interior del Teatro Metropolitano, fotografía de Antonio Castañeda. Revista Diners, 1998
Septiembre de 2016
Por:
Alberto Saldarriaga Roa

TEATRO METROPOLITANO DE MEDELLÍN: OSCAR MESA

Uno de los retos enfrentados por Oscar Mesa en este proyecto realizado en 1986 fue el de su localización en un terreno urbanísticamente indefinido, situado al borde del río Medellín, en una franja despejada para alojar edificios de interés cívico. El teatro sería la primera edificación en esa área y su presencia definiría mucho de lo que allí podría suceder posteriormente. Otro reto fué el de la imagen del edificio, que debía demostrar una actitud frente a la arquitectura y la ciudad en un momento en que la euforia del posmodernismo y los excesos de la riqueza alardeaban por todas partes. La respuesta dada por Mesa es una arquitectura de singular fuerza y carácter, que aloja en su interior las dependencias del Teatro y se presenta a la ciudad con una imagen categórica.

El trazado de la planta, lo mismo que su volumetría, son rigurosamente simétricos. Se advierte en la organización del edificio una división en franjas funcionales, espaciales y volumétricas que se inicia en el lugar de accceso del público, atraviesa el vestíbulo, continúa en el amplio recinto de la sala y culmina en la escena y los espacios técnicos de apoyo. Cada parte de esta secuencia es al mismo tiempo un espacio interior y un volumen exterior. El vestíbulo reúne una serie de detalles que enriquecen el vacío de tres pisos de altura. Un enorme muro cerrado, en el cual sólo se abre el vano de la puerta principal, sirve como límite entre este vestíbulo y la sala.

La sala es un espacio sencillo en su trazado y austero en su tratamiento, resuelto en una platea y un balcón con una capacidad total de 1.650 sillas. Grandes planos verticales en ladrillo, levemente inclinados, responden al diseño acústico de la sala y dan al recinto un aspecto imponente. Plafones acústicos en concreto y madera suspendidos de la cubierta actúan como reflectores del sonido y establecen las condiciones acústicas de una sala que, dado su carácter múltiple, requiere balances cuidadosos para las diversas funciones que alberga. La escena cuenta con espacios auxiliares y toda la dotación necesaria para eventos de teatro, ópera y conciertos.

Volumétricamente, el Metropolitano se divide en tres cuerpos principales. El primero, de menor altura, alberga el acceso y las oficinas; el segundo es la sala propiamente dicha; el tercero es la escena, que se separa de la sala a partir de cierta altura y se enuncia como una caja independiente. El vestíbulo, sirve al mismo tiempo como enlace y como separación entre los dos primeros cuerpos y se caracteriza por el tratamiento de sus fachadas y de su cubierta en estructura metálica y vidrio. Los sólidos volúmenes cilíndricos de las escaleras principales se insertan en esta transparencia y junto con las torres que sobresalen en los cuerpos principales afirman el interés volumétrico del conjunto, sin perder su sobriedad.