22 de febrero del 2020
 
Parque principal de Rionegro. El templo de San Nicolás el Magno fue elevado a catedral en 1968. FOTO DANIEL BUSTAMANTE / EL TIEMPO, 2009
Febrero de 2020
Por:
Jorge Enrique Esguerra Leongómez Arquitecto y Magister en Historia y Teoría de la Arquitectura, Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá. Docente de la Universidad Nacional de Colombia, sede Manizales (1976-2004).

RIONEGRO

Rionegro fue escenario, en 1819, de la organización del ejército que liberó a Antioquia definitivamente del dominio español, puesto que allí José María Córdova conformó las tropas que vencieron a los realistas en la batalla de Chorrosblancos (Yarumal), en 1820.

 

La ciudad de Rionegro está ubicada a 45 kilómetros de la capital de Antioquia, Medellín, en el altiplano oriental de ese departamento, a una altitud media de 2.130 metros sobre el nivel del mar. Su territorio estuvo poblado antes de la Conquista española principalmente por indígenas tahamíes, quienes resistieron la incursión de las huestes castellanas desde 1541. Al pionero Álvaro de Mendoza, comisionado del capitán Jorge Robledo, se le atribuye el nombre del Valle de Rionegro, debido al conocimiento que tuvo de un río de aguas oscuras que cruzaba sus bosques. Sin embargo, según la costumbre religiosa de los conquistadores, el nombre posterior del sitio, San Nicolás de Rionegro, debía ser el más apropiado.

 

 

Poblamiento y crecimiento urbano

Después del despoblamiento ocasionado por la conquista española del territorio, la ocupación del altiplano oriental fue una de las más tardías que se produjeron en Antioquia durante la Colonia. Esa provincia concentraba inicialmente su población en torno a las minas del occidente en Santafé, su capital, localizada sobre el río Cauca, que en ese punto no es navegable, muy aislada de la arteria fluvial del Nuevo Reino de Granada, el río Magdalena. A comienzos del siglo XVII, el poblamiento se fue dirigiendo hacia los pisos térmicos templados y fríos del centro (valles de Aburrá y de Los Osos) y del oriente (valle de Rionegro), que propiciaron algún grado de desarrollo agropecuario y permitieron el abastecimiento de la actividad minera, así como mejores comunicaciones, que contribuyeron a destaponar la provincia. De ahí radica la importancia que comenzó a tener en el siglo XVIII el altiplano oriental con Rionegro y su vecina, Marinilla.

 

 

 

 

 

Población de Río Negro. Henry Price, 1852 Comisión Nacional de Colombia. 

 

 

 

 

Rionegro descolló debido a dos factores: por sus minas de oro y, debido a que se encuentra al oriente de Antioquia, por las posibilidades de comunicación con el río Magdalena. En el siglo XVII, comerciantes y concesionarios mineros “blancos” que introdujeron esclavos negros fueron consolidando sus intereses en ese sitio, que en realidad nunca tuvo fundación urbana con su correspondiente trazado cuadricular, ni consiguió un título honorífico que la acreditara como villa (tal como Medellín) o como ciudad (como era el caso de Santafé de Antioquia). Así, el real de minas fue creciendo espontáneamente hasta que se convirtió en parroquia, hacia la década de 1660, cuando dependía de la jurisdicción (partido) de la antigua y empobrecida ciudad de Santiago de Arma (Armaviejo), que se localizaba muy distante, al sur de la provincia.

 


 

 

 

 

 

 

 

 

La revitalización de la minería y la ampliación de las fronteras agrícolas en Antioquia, hacia finales del siglo XVIII, llevaron a Medellín y a Rionegro a convertirse en centros regionales y a que comenzaran a competir por la preeminencia económica y política, la cual había sido monopolizada por Santafé de Antioquia. Sin embargo, la importancia de Rionegro no concordaba con el estatus de aquellas poblaciones que habían conseguido el título correspondiente a su posición y, por eso, los notables españoles asentados allí solicitaron al Rey el traslado de Santiago de Arma al próspero altiplano oriental.

 

Así, mediante cédula real de 1786, se aprobó ese traslado al Valle de San Nicolás, con el nombre de Santiago de Arma de Rionegro. Fue denominada como “nueva fundación”, seguramente porque la original era incierta. Con ello, obtuvo el correspondiente trazado urbano, su escudo, así como la imagen de su patrona (la Virgen del Rosario) y el título de ciudad que poseía Armaviejo. De esta forma, superó en rango a la villa de la Candelaria de Medellín. Lo más importante fue que quedó en posesión de un territorio que “era extensísimo y capaz de contener una provincia entera”.

 

Acto de absoluta independencia de Antioquia, Museo Ncional, ref.778

 

 

 

El interés de los rionegreros súbditos del Rey se concretó así con el control de las tierras de esa inmensa región del sur de la provincia. Entonces, además de su vinculación con caminos de herradura hacia el río Magdalena (a Puerto Nare y a Honda), el nexo más importante lo estableció con el sur, hacia las nuevas tierras de colonización que originaron las fundaciones del eje Sonsón-Manizales, en la primera mitad del siglo XIX.

 

Centro militar y político de Antioquia en el siglo XIX

Pese a que la capital provincial seguía siendo Santafé, Rionegro fue determinante en la independencia de la provincia de Antioquia frente a España. Se la ha llamado Cuna de la Libertad, puesto que allí se sucedieron, a partir de 1810, muchos de los más importantes sucesos libertarios de Antioquia, que también incidieron en la independencia del país. En la que era capital del partido de Rionegro se reunió la Primera Asamblea Independiente y en ella se expidió la Constitución del Estado Libre, el 21 de marzo de 1812. Ante la amenaza de la reconquista española, en 1813, Juan del Corral la escogió transitoriamente como capital de la gobernación, para preparar la defensa de la provincia, y allí declaró, el 11 de agosto de 1813, la independencia absoluta de Antioquia. En 1816, el rionegrero Liborio Mejía fue designado último presidente de las Provincias Unidas de la Nueva Granada y, ejerciendo el cargo, fue apresado y fusilado por Pablo Morillo ese mismo año. También, Rionegro fue escenario, en 1819, de la organización del ejército que liberó a Antioquia definitivamente del dominio español, puesto que allí José María Córdova conformó las tropas que vencieron a los realistas en la batalla de Chorrosblancos (Yarumal), en 1820.

 

Con la Independencia los antiguos partidos pasaron a denominarse cantones, de los cuales el de Rionegro fue uno de los más importantes, a pesar de que el título de capital de la provincia fue retirado de Santafé de Antioquia y asignado a Medellín, en 1826. En esta época comenzaron a delinearse las diferencias políticas que se convirtieron en tradición en Colombia y, a partir de 1840, Rionegro se fue definiendo como una población primordialmente liberal, mientras que el resto de la provincia era conservadora. Con la división de Antioquia en tres provincias (Medellín, Córdoba, con capital en Rionegro, y Antioquia), entre 1851 y 1855, los liberales lograron concentrar su poder en Rionegro, de tal manera que, después de la rebelión liberal nacional de 1859, Tomás Cipriano de Mosquera la eligió como sede de la Constitución que le dio vida a los Estados Unidos de Colombia, en 1863, para iniciar dos décadas de federalismo liberal. 

 

 

La economía

Rionegro, que muy temprano había agotado sus minas, basó su economía en la agricultura y en los oficios artesanales, pero sobre todo en el comercio. Hacia finales del siglo XIX, los comerciantes, quienes introducían en Antioquia todo lo que esta no producía a cambio del oro producido en ese territorio, acumularon gran cantidad de capitales. También, pudieron sustituir las importaciones, al invertir en manufacturas, por lo que, hacia 1885, Rionegro empezó a competir con Medellín en el establecimiento de las primeras fábricas de textiles. Sin embargo, la construcción del Ferrocarril de Antioquia, que comunicaba al río Magdalena, en Puerto Berrío, directamente con Medellín, inaugurado en 1929, dejó a Rionegro aislada de ese importante nexo mercantil, y la mayoría de la producción manufacturera se concentró en la capital. No obstante, la industria manufacturera continuó y hoy existen muchas fábricas, principalmente de textiles, chocolates y pinturas. En el campo, los cultivos tradicionales de la dieta ‘paisa’, como el maíz y el fríjol, comenzaron a alternarse con la floricultura y la avicultura.

 

Paradójicamente, esa ciudad aislada fue el lugar apropiado para el establecimiento del aeropuerto José María Córdova, en el siglo XX, para servir a Medellín, que no contaba con las condiciones para un terminal aéreo internacional. Inaugurado en 1985, el aeropuerto ha sido para Rionegro un factor de desarrollo, porque estimula las inversiones relacionadas con el comercio exportador e importador.  

 

Ricardo Rendón. FARITH MONTOYA /CC 3.0

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La cultura

El aislamiento de la provincia de Antioquia y su exclusiva producción minera durante la Colonia definieron los peculiares rasgos culturales de sus habitantes, principalmente los de las zonas montañosas como Rionegro. A diferencia de la mayoría de la Nueva Granada, el predominio de la búsqueda de oro y la debilidad de la gran hacienda que se basaba en mano de obra esclava posibilitaron en Antioquia una mayor movilidad social y la tan característica independencia y emprendimiento de sus habitantes. Además, por su ubicación e importancia en la primera mitad del siglo XIX, Rionegro logró una gran apertura a la cultura universal ilustrada, lo que explica sus anhelos libertarios y de cambio social, expresados por el papel protagónico ya descrito.

 

En el siglo XIX y los albores del siglo XX se destacaron en el ámbito nacional muchos intelectuales oriundos de Rionegro. Entre ellos, vale nombrar al escritor y crítico literario Baldomero Sanín Cano (1861-1957), al caricaturista Ricardo Rendón (1894-1931) y al periodista e historiador Laureano García Ortiz (1867-1945). Pese al desarrollo moderno, hoy quedan en la memoria urbana de Rionegro huellas de su importante pasado cultural representadas por espacios públicos y vestigios arquitectónicos coloniales y republicanos que le confieren identidad, por lo que su centro histórico fue declarado Monumento Nacional, en 1963.     

 

Baldomero Sanín Cano (Rionegro, 1861 – Bogotá, 1957) fue periodista, escritor y diplomático. Adelantó una intensa labor como divulgador cultural, que fundamentalmente consistió en la escritura de numerosos artículos de prensa y notas bibliográficas que le permitieron dar a conocer la complejidad y la riqueza de la literatura universal a públicos amplios.

 

       

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Biografía:

 

1 Santiago de Arma tenía el título de ciudad desde 1584. A finales del siglo XVIII, ya agotadas sus minas y después de varios traslados durante el período colonial, su cabecera se localizaba donde hoy se encuentra el corregimiento de Arma, en el municipio de Aguadas, Caldas.

2 Luis Fernando González, Medellín, los orígenes y la transición a la modernidad: crecimiento y modelos urbanos 1775-1932, Universidad Nacional de Colombia, Medellín, 2007, pp. 17-18.

3 Manuel Uribe, Geografía general y compendio histórico del Estado de Antioquia, Imprenta de Victor Goupy y Jourdan, París, 1885, p. 302. El territorio que pertenecía como jurisdicción a Santiago de Arma se extendía entre el río Cauca, al occidente, y la cumbre de la Cordillera Central, al oriente, y desde el río Negro, al norte, hasta el Chinchiná, al sur (Jorge Enrique Esguerra y Beatriz Sierra, Caminos y fundaciones. Eje Sonsón-Manizales, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, 2018, pp. 52-54).

4 Jorge Orlando Melo, “Progreso y guerras civiles entre 1829 y 1851”, en Jorge Orlando Melo (ed.), Historia de Antioquia, Editorial Presencia, Bogotá, 1988, pp. 101-116.