Panorámica de Puerto Guzmán, 2006. FOTO ARCHIVO FAMILIA GUZMÁN ROCHA / ANDRÉS CANCIMANCE LÓPEZ.
Junio de 2020
Por:
Simón Uribe Martínez * Politólogo de la Universidad Nacional de Colombia, Magíster y Doctor en Geografía de la London School of Economics (Reino Unido). Profesor Principal de la Facultad de Ciencias Políticas, Gobierno y Relaciones Internacionales.

PUERTO GUZMÁN

Algunos hitos a lo largo del poco más de medio siglo de vida del municipio cuentan una parte importante de la historia de colonización de la Amazonía colombiana desde mediados del siglo XX hasta el presente.

Puerto Guzmán es un municipio del Putumayo ubicado a orillas del río Caquetá, a dos horas por tierra de Mocoa y quince de Bogotá. Como es el caso de la mayoría de municipios amazónicos y, en contraste con la región Andina, su densidad poblacional es baja, y un porcentaje importante de sus habitantes vive en zonas rurales. Su población está compuesta de forma mayoritaria por colonos venidos de departamentos vecinos y del interior y, en menor medida, por pueblos indígenas de las etnias nasa e inga.

Como todos los pueblos y ciudades, la historia de Puerto Guzmán, o Guzmán, como se le conoce localmente, está hecha de personajes y episodios singulares. Algunos hitos a lo largo del poco más de medio siglo de vida del municipio cuentan una parte importante de la historia de colonización de la Amazonía colombiana desde mediados del siglo XX hasta el presente. Cuenta también una parte de la historia de muchos territorios y pueblos de Colombia marcados por la guerra.

Hacia finales de la década de los cincuenta del siglo pasado, Roberto Salazar, Luis Cañaveral y Jorge Julio Guzmán, tres jóvenes oriundos del Valle del Cauca, llegaron al Putumayo buscando tierras para colonizar. En cierto modo, estos personajes eran colonos atípicos: profesores de colegio y lectores de novelas de selva como La Vorágine y Toá atraídos por la imagen de una Amazonía abundante en tierras vírgenes y baldías. No lo eran los problemas a los que se enfrentaron desde que llegaron al Caquetá: la falta de experiencia, el apoyo estatal casi nulo y las dificultades propias de vivir en aislamiento.

 

 

 

Con un préstamo de la Caja Agraria se hicieron a un predio llamado Itarca, al que solo se podía llegar navegando por el Caquetá. Una vez instalados se llevaron a sus familias y se dieron a la tarea de levantar una finca ganadera. El ímpetu inicial duró pocos meses. Roberto Salazar fue el primero en desertar del proyecto, ante la difícil perspectiva de hacer vida en una zona tan remota. En mayo del 1959 se ahogó en el Caquetá el hermano de Luis Cañaveral, razón por la cual este decidió regresar a Cali con la viuda y sus tres hijos.

El segundo gran hito en la historia de Guzmán luego de la accidentada fundación fue un evento que cambiaría su historia: la llegada de la carretera. Al igual que los orígenes de Itarca, la apertura de la carretera tiene todos los elementos de una gesta. Según don Jorge Julio Guzmán, en una entrevista de 2010, hacia comienzos de la década de los setenta, cansado de enviar peticiones a la Intendencia del Putumayo, mediante las cuales solicitaba apoyo para la construcción de la carretera, él y otros líderes viajaron a Mocoa con el fin de reunirse con el intendente, a quien lograron convencer de la apertura de la vía.

 

Panorámica de Puerto Gumán. FOTO ARCHIVO FAMILIA GUZMÁN ROCHA / ANDRÉS CANCIMANCE LÓPEZ

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Algunos colonos antiguos aún recuerdan otros detalles de la gesta: la fuerte disputa con los habitantes del asentamiento vecino de Santa Lucía, opositores acérrimos de alargar la carretera hasta Guzmán por el miedo a perder el monopolio de puerto fluvial sobre el Caquetá, y las mingas diarias en las que participaban hombres, mujeres y niños de todas las veredas, quienes desmontaban selva para abrir la trocha. La carretera fue inaugurada el 1º de mayo de 1975. El 30 de diciembre de ese año se creó la Inspección de Policía de Puerto Guzmán. El nombre del poblado fue decisión unánime de los presidentes de las juntas de acción comunal en reconocimiento a la labor de don Jorge en la fundación.

Con la carretera llegó la gente. Colonos de Nariño, Cauca, Putumayo y otras partes del país comenzaron a abrir fincas en las vegas de los ríos Mandur y Caquetá, aguas abajo del puerto, hasta entonces poco pobladas. De la carretera se abrieron algunas trochas como la del Mango, al sur de Santa Lucía, una zona en la que abundaban el cedro y otras maderas finas. También tuvo un auge corto el comercio de pieles de tigrillo y venado, que fue desapareciendo con los desmontes. Aunque las extracciones de la selva fueron importantes en la colonización temprana de Guzmán, la primera gran bonanza fue la del plátano.

 

El comercio de plátano acarreó el crecimiento del número y del tamaño de las veredas. Además, se fundaron nuevas juntas de acción comunal y comenzaron a abrirse algunas trochas río adentro. También creció el casco poblado de Guzmán. El proceso fue espontáneo, con trazados improvisados de manzanas y solares dentro de la finca Itarca. Años más tarde, también fueron construidos dentro de Itarca, en lotes donados por la familia Guzmán, la iglesia, el puesto de salud, la plaza de mercado, la primera escuela y otras edificaciones.

El auge del plátano trajo consigo una primera época de violencia en la que Guzmán pasó a conocerse como “Puerto Machete”. A la ausencia de servicios públicos básicos se sumaba la falta de policía. Líos de faldas, pleitos por tierras y borracheras se ventilaban durante los días de mercado, cuando llegaban los compradores de plátano y rodaban las botellas de cerveza y aguardiente. Sin embargo, el pueblo “tuvo la audacia de sobrevivir sin curas ni monjas, ni instrucción, ni agentes del orden”.

A comienzos de la década de los ochenta, el M-19 tuvo una presencia efímera, que se sintió poco y estuvo limitada principalmente a la existencia de un corredor entre Cauca, Caquetá y Putumayo, que pasaba en cercanías al poblado. Las FARC, en cambio, se convertirían en un actor dominante en la vida cotidiana del lugar, desde su llegada, a mediados de esa década, hasta su desmovilización, a finales de 2016. El caso de Guzmán es en este sentido diferente al de otras zonas del departamento, en las que, si bien esta guerrilla actuó, su poder fue violentamente disputado por grupos paramilitares.

 

Rio Caquetá, 210. FOTO DEL AUTOR.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La historia de la FARC es inseparable del auge de la coca durante la década de los ochenta y, principalmente, de los noventa. Las FARC impusieron su ley sobre prácticamente todos los aspectos de la vida de los guzmanenses: establecieron impuestos en toda la cadena productiva de la coca, ejercieron de juez en asuntos civiles y elaboraron manuales de convivencia. El legado más tangible de las FARC en el territorio de Guzmán fue quizás la apertura de trochas y carreteras, la gran mayoría con el trabajo de las comunidades campesinas. Las nuevas vías y el auge de la coca trajeron oleadas de gente. Así, la colonización avanzó por el Caquetá y a lo largo de otros ríos. 

Al igual que en otras partes del Putumayo, el crecimiento demográfico y económico producto de la coca fue un factor central en la evolución política y administrativa de Guzmán. En 1992 fue segregado de Mocoa y elevado a categoría de municipio, lo cual le permitió afirmar su primacía sobre viejos adversarios como Santa Lucía y poblaciones Caquetá arriba como El Jauno y Puerto Limón.

A finales de la década de los noventa, con el inicio del Plan Colombia, y durante los siguientes diez años, el municipio se convirtió en una zona de guerra entre el ejército y la guerrilla. Aunque el conflicto armado afectó a todo el municipio, sus efectos fueron diferenciados. En la zona rural, las fumigaciones de coca con glifosato, las masacres y los falsos positivos desocuparon veredas completas. Parte de los desplazados se asentó en la zona urbana, lo cual provocó invasiones y asentamientos en áreas carentes de servicios básicos o en condiciones de riesgo. Guzmán creció de manera acelerada y comenzó a padecer los problemas de los caseríos que transitan abruptamente hacia ciudades.

 

Don Jorge Julio Guzmán, uno de los fundadores de Puerto Guzmán. FOTO ARCHIVO FAMILIA GUZMÁN ROCHA / ANDRÉS CANCIMANCE LÓPEZ. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En 2017, tras la salida de las tropas del Frente 32, Guzmán vivió días de tranquilidad quizás parecidos a los de Itarca en sus primeros años. Fue una época corta que se fue disipando junto con la expectativa ilusoria de que con el fin de las FARC se acabaría el conflicto. Desde entonces, la persistencia de disputas y actores viejos y la aparición de otros nuevos, incluyendo la emergencia y expansión de disidencias de la guerrilla, indican que la historia de Guzmán no es muy diferente a la de muchos pueblos cuya vida ha transcurrido en medio de la violencia. Aun así, Guzmán guarda, como todos ellos, historias y personajes únicos cuya memoria es imprescindible en la ardua tarea de imaginarse la paz.

 

 

Bibliografía:

 

1 Putumayo no fue erigido departamento hasta 1991. 

2 Jorge Guzmán, “Monografía de Puerto Guzmán”, manuscrito, s. f.

3 El Plan Colombia nació como una estrategia conjunta entre los gobiernos de Estados Unidos y Colombia para combatir a la guerrilla a través la intensificación de la guerra contra el narcotráfico. En 2016, después de 15 años de funcionamiento, fue rebautizado como Paz Colombia.