El Saco. Serigrafía, obra de Santiago Arroyo, 1970. Coleccion Museo de Antioquia. Reg. 1433
Junio de 2016
Por:
Credencial Historia

OBRA DESTACADA: SERIGRAFÍAS DE ROPA COLGADA EN GANCHOS

Obra de Santiago Cardenas Arroyo

Colección Museo De Arte Moderno De Bogotá y Museo de Antioquia

Habitar dentro de mundos pintados ha sido una fantasmagoría que Santiago Cárdenas Arroyo (1937- ) ha concebido desde hace más de cuarenta años. Con maestría, refinamiento y arrojo el pintor asume la tarea diaria de pintar ambientes cotidianos. Su arte le sirve para desestabilizar al observador, en cuanto que el dibujo nos puede sacudir de la realidad. Cada obra de Santiago Cárdenas es como agua fresca que ha sido condensada en los páramos. En ella, el buen humor se funde con la seriedad de su trabajo. Para algunos se trata de trucos visuales, pero la obra de Cárdenas es todo un tratado del pensamiento.
 En “tres pantalones”, “saco con pantalón” o “chaleco” los objetos más que pender de sutiles ganchos y puntillas lo que hacen es levitar, verlos nos permite recordar la famosa frase de Friedrich Engels y Karl Marx: “Todo lo sólido se desvanece en el aire”1. Es, gracias al encuadre de objetos cotidianos, como el pintor ubica al espectador dentro de un acto que sacraliza la posesión, pero a la vez se constituye en la única forma de liberación. La mercancía hecha fetiche deja de serlo a través de procesos antropológicos de apropiación, así el pantalón que se compra o se manda hacer se incorpora al mundo de su propietario como  pieza de tela que tiene las mismas medidas de quien lo usa, incluso adopta su forma y olor. Es en esa dimensión, y gracias al paso del tiempo, que el objeto de uso entra a constituirse en pieza clave del ajuar, logrando constituirse en parte de los pilares que soportan la imagen personal.
Es tal el poder simbólico de la ropa, que cuando una persona desaparece es el objeto el que se ha llenado de la existencia de su propietario. El pantalón de paño del muerto nos estremece, su ropa parece estar más viva que la imagen fotográfica antigua, aquella donde vemos a la persona sonriendo o posando. Mientras el objeto habita en la epidermis, la fotografía existe en la mente gracias al ojo, el primero es vivencial, la segunda intelectual.
Los seres humanos habitamos el mundo vistiendo piezas de tela que han sido hechas buscando darnos abrigo, brindarnos calor en procura de eludir la muerte. Cuando la muerte llega, el contraste con la calidez del paño nos hace poner los pelos de punta. La calidez de la tela evoca la vida misma.

 

El Pantalón. Serigrafía, obra de Santiago Arroyo, 1970. Coleccion Museo de Antioquia. Reg. 1431

 

 

Es ese manejo silencioso y de significados profundos el que opera en la obra de Santiago Cárdenas. Sus pinturas no son representaciones de cosas sino que el artista juega con la presentación de la pintura misma como hecho conmovedor.

¿En qué consiste el poder de esa experiencia estética? Es una pregunta que quizá nunca logremos develar por completo. Sin embargo, las pinturas de Santiago Cárdenas nos brindan, así sea por un momento, la paz inquietante que tanto anhelamos. Muchas veces las obras que más nos conmueven son las que nos producen la sensación sublime de entumecimiento confortable, esas que habitamos en medio del encierro que conduce a la hecatombe, aquellas con las que nos sentimos atrapados dentro de un sueño, aquella pesadilla en la que “vemos a las personas moviendo sus labios, pero no podemos oír lo que están diciendo”2.
 El hiperrealismo tiene la capacidad de producir la catarsis a través de la experiencia con elementos materiales. La obra de Cárdenas es una cuando se percibe, otra cuando se analiza, otra muy distinta cuando el sujeto entra en contacto con el mensaje secreto que ella contiene. En un segundo el espectador sonríe y se da cuenta que todo es un engaño, la carcajada pánica que irrumpe en el Museo, da cuenta de un instante alucinante de locura, aquel cuando el sujeto percibe que la vida es algo más que mera apariencia, que por debajo de las cosas habita algo que podemos descubrir.
Según Hans Belting, eso que descubrimos es a nosotros mismos o algo que tiene que ver con nosotros, el arte es un asunto antropológico muy complejo3. Hay obras, como las de Santiago Cárdenas, que se han hecho de manera tan inteligente y sutil, que entrar en ellas implica un esfuerzo intelectual profundo, el placer no es verlas sino ir a habitar el mundo que propone el artista. Entrar en una obra es ingresar en el juego que ella propone, pero sin quedar preso dentro del marco.

R.R.V.

Referencias

1. [Ancla] Marshall Berman. Todo lo sólido se desvaneces en el aire: la experiencia de la modernidad, Buenos Aires: Siglo XXI. 1989.

2. [Ancla] Roger Waters (letra), David Gilmour (musica). "Your lips move but i can´t hear whta you´re saying", expresión contenida en la cancion Comfortably Numb del albun The Wall (1979) de la banda de musica rock Pink Floyd.
3. [Ancla] Hans. Belting. Antropologia de la imagen. Buenos Aires: Katz, 2007.