Representación en escultura del primer diablo festivo pensado a partir de la farsa de los diablos que se encuentra narrado en los cantos XXI y XXII del Infierno en el poema La Divina Comedia de Dante Alighieri (Siglo XIV). Foto WBEIMAR RAMÍREZ
Octubre de 2016
Por:
Credencial Historia

NO HAY UNA FIESTA MEJOR QUE LA OTRA

Cada uno tiene su fiesta, bien como individuo, grupo, colectivo o comunidad, que en general le divide el tiempo de lo cotidiano y crea el tiempo de la ruptura, que nos lleva a medir el tiempo social como un antes o un después. 

La fiesta es un producto social que nos permite ver la nación. En Colombia se escenifican anualmente 4.034 fiestas, que podemos considerar patrimoniales en el sentido de que son vividas y asumidas por comunidades, grupos o colectivos sociales, de las cuales 271, son nominadas Carnavales y 150, Actos Festivos de nuevo tipo, estos últimos inventados por grupos sociales y comunitarios en lo que ha transcurrido del siglo XXI.

Vistas históricamente desde una tipología general se encuentran fiestas: municipales, regionales, locales, comunitarias, étnicas, estatales, religiosas, carnavalitos, carnavales y festivales. No obstante, no existe una fiesta igual a la otra. Cada una tiene un Objeto de celebración definido, un Sujeto celebrante determinado y una Puesta en escena propia. 

Lo que sí es evidente es que no hay una fiesta mejor que la otra, en suma cada uno tiene su fiesta, bien como individuo, grupo, colectivo o comunidad, que en general le divide el tiempo de lo cotidiano y crea el tiempo de la ruptura, que nos lleva a medir el tiempo social como un antes o un después. Se puede ser un aguafiestas, pero como individuo cada uno marca su tiempo festivo, por lo menos con su propio día de cumpleaños, ratificando la razón de ser del tiempo social en un antes y en un después. 

Fiesteros de comunidades negras navegan sobre el río Satinga. Celebran la fiesta en honor al Señor de la Misericordia. Municipio de Olaya Herrera, Nariño. Septiembre 13 de 2014. Foto CARLOS BENAVIDES DÍAZ

 

Si nos referimos al Objeto que se celebra, la variedad es asombrosamente amplia. Colombia es el país donde se hacen más reinados por kilómetro cuadrado en el mundo y no hay prácticamente producto de la fauna o de la flora nacional que no tenga su fasto, así como tampoco existe un municipio, corregimiento o caserío que no tenga por lo menos un festejo. 

 También es interesante constatar que una fiesta no se conoce con la otra, lo que deja ver nuestra propia realidad social. Somos diversos, pero vivimos en un mundo festivo y social muy fragmentando que no ha construido un Tejido Festivo. Así, apuntar a descifrar lo que es una nación, entendida como una comunidad cultural y política, pasa seguramente por conocer los rasgos festivos de los otros. No hay dudas de que serían buenas rutas para vislumbrar espacios de tolerancia. 

De otra parte, si aceptamos que la fiesta es un acto colectivo pleno de elementos como músicas, luces, cantos, comidas, bebidas, bailes, letras, colores, vestuarios, escenografías, rituales y solemnidades, podría decirse que no está rodeada de peligros. Tampoco es cierto. 

Estudiando la fiesta en Colombia constatamos la existencia de algunos problemas que se han vuelto comunes, tales como la comercialización, la falta de recursos, el mal uso de la palabra carnaval para nominar estos fastos, el predominio del espectáculo sobre la cultura, el papel de algunas empresas privadas que convierte los escenarios en plataformas de promoción de sus productos, la ausencia de apoyos para los hacedores del carnaval o la débil estrategia de la política pública para la salvaguarda de estos fastos. Pero además, detectamos las interferencias de las fiestas por parte de grupos armados, de varios tipos, que en diversas épocas han controlado ciertas regiones y regulado los actos festivos.

En estos cruces de la fiesta con estos problemas y violencias nos hemos encontrado con varias realidades casi inmersas en el campo de lo fantástico. Como ejemplo: la fiesta en muchas regiones ha sido interferida por el conflicto armado, en ocasiones suspendida, en otras desviada de sus objetivos, en otras regulada, pero no han podido desaparecerla; muy por el contrario se reinventa. También esto es bueno no olvidarlo para que no se repita. La fiesta, en estos campos, se mueve en esta presente lucha de los colombianos: la del Recuerdo contra el Olvido. 

Uno de los más asombrosos hallazgos, en esa relación fiesta-violencia, ha sido el de constatar que los individuos o las comunidades que han sido víctimas del conflicto armado han tomado elementos de la cultura festiva como un medio para superar adversidades. Por ejemplo, comunidades que una vez retornan a sus tierras de donde fueron desplazadas piden que se les reconstruya el Templo del Currulao (en el Pacífico) o se les reconstruya la Casa de la Cultura para las prácticas artísticas (caso El Salado en los Montes de María) o reinventan el carnaval, como en Tumaco, Nariño. 

Lo que se ha constatado es que con la disminución de las violencias se acrecienta el número de festivos, unos porque son reinventados, otros inventados, pero sobre todo, porque con estos actos se construyen lugares de memoria y son el mejor instrumento para cimentar estados de sosiego. Lo que sí es cierto, es que ninguna fiesta ha desaparecido en Colombia por acción de las violencias; las que han sido suspendidas reviven pronto y vuelven a vivir, sin excepción alguna. 

En suma, los actos festivos son de una complejidad extraordinaria y cobijan todo el territorio nacional y con base en esta constatación, Credencial Historia asumió el reto de presentar en doce fascículos, algunas de las particularidades más importantes de este universo en Colombia. 

Esta serie estará dirigida por el historiador Marcos González Pérez, doctor y magíster en Historia y en Cine Antropológico Documental de la Universidad de París. Con un gran número de publicaciones, documentales etnográficos e investigaciones que lo acreditan como el mayor conocedor del tema en nuestro país es, además, el coordinador de la Red Internacional de Investigadores en Estudios de Fiesta, Nación y Cultura, Redrief.