28 de noviembre del 2020
 
Octubre de 2020
Por :
Juliana Campuzano Botero * Arqueóloga con Maestría en Patrimonio Histórico y Arqueológico y candidata a Doctora en Museología.

MUSEO DEL VIDRIO DE BOGOTÁ, UNA VENTANA PARA CONOCER EL OFICIO DE LOS MAESTROS VIDRIEROS

El Museo del Vidrio de Bogotá se encuentra al sur de la ciudad, en el barrio La María de la localidad de San Cristóbal. Este proyecto comunitario, único en el país, se ha dedicado a la valoración del arte y oficio del trabajo en vidrio. La historia del Museo se remonta a mediados de la década de 1990, cuando Fernando Pérez, apasionado de este arte, inició una investigación sobre el oficio. Junto con cuatro colegas, también apasionados por el trabajo en vidrio, constituyeron un museo virtual en 2011. Dicha muestra incluía en su plataforma piezas de grandes colecciones colombianas como las del Museo Nacional, el ICANH, el Museo Colonial y el Museo Art Decó de Bogotá. El trabajo mancomunado de este grupo de amigos, convertidos en corporación cultural, no se limitó al lanzamiento de un museo en línea. También realizaban diversas actividades en torno al vidrio con públicos variados. Fue entonces cuando surgió la iniciativa de transformar el espacio virtual en uno físico. En 2013 el Museo obtuvo una beca de renovación museográfica del Ministerio de Cultura, lo cual permitió la creación de la actual exposición permanente.

 

Durante el proceso de construcción del guion se realizaron mesas de trabajo con diversos actores como maestros y maestras vidrieras, habitantes del barrio, especialistas en museos, jóvenes y niños. Aportes que consolidaron un discurso museal volcado a la comunidad y llevaron a proponer este espacio como un museo comunitario. Las colecciones también se formaron con la participación de las personas de la localidad, a quienes se invitó para que contaran experiencias relacionadas con las fábricas vidrieras. Esta estrategia dio muy buen resultado, los habitantes empezaron a relatar historias y a donar las piezas de vidrio que hoy se exhiben.

 

 

El Museo cuenta con una amplia reserva de piezas de vidrio, de las cuales se exhiben 110 en dos salas permanentes. La Sala vidrio alberga las memorias de los maestros y maestras vidrieras, allí, en una gran vitrina comunitaria, se exhiben los objetos donados por los habitantes del barrio. A su vez, la Sala fuego explica dos técnicas del oficio: el soplado a la caña y el trabajo del vidrio al soplete. El Museo también dispone de una sala de exposiciones temporales, una sala didáctica con cinco estaciones diseñadas por niños y jóvenes, una tienda comunitaria que comercializa los productos de los maestros y maestras vidrieras y un taller para el trabajo del vidrio, el cual es uno de los espacios más activos del museo.

 

Durante siete años de trabajo constante, este museo se ha configurado como un espacio icónico en el ámbito de los museos comunitarios del país. Además, ha permitido visibilizar un oficio noble que se creía perdido y ha servido como plataforma para congregar a cientos de maestros y maestras vidrieras. En palabras del maestro artesano Gerardo Gamboa, “El museo es la ventana que muestra lo que somos nosotros, lo que hacemos, de dónde venimos y también para donde vamos”.