23 de septiembre del 2019
 
Septiembre de 2016
Por:
Ivonne Pini, Profesora titular y emérita, Universidad Nacional de Colombia. Profesora, Departamento de Arte, Universidad de los Andes. Directora ejecutiva de la revista Art Nexus.

LOS SUICIDAS DEL SISGA: BEATRÍZ GONZÁLEZ

En 1965 Beatriz González realizó la pintura al óleo titulada Los suicidas del Sisga, obra clave y premonitoria de lo que sería su proceso artístico posterior.

Partió de una fotografía que utilizó el periódico El Tiempo para ilustrar una nota de crónica roja en la que se daba cuenta del suicidio de dos enamorados. La muerte de ambos buscaba impedir que la novia perdiera su pureza, liberándola de posibles pecados. La imagen y la noticia sintetizaban la peculiaridad de un medio cultural donde la muerte, el amor y el pecado aparecían como nociones cercanas. La idea del drama, tan presente en la obra más reciente de Beatriz González, se concebía valiéndose visualmente de recursos que referían a los avisos de publicidad y a las imágenes populares. Sin vacilaciones se aproximaba al Kitsch y con inteligencia ironizaba acerca de los criterios tradicionales de pintura y composición.

Tanto el color como el espacio destacan la noción de frontalidad y la desaparición del volumen, reafirmando la idea de plano que maneja el cartel. La obra mostraba tempranamente el interés de la artista por el aporte iconográfico que las imágenes de la reportería gráfica podían ofrecerle. Y además, a nivel formal la construcción del cuadro, suponía componer a partir de fragmentos que se reconstruyen, enfatizando el significado de los colores fuertes, intensos, que valoran la aparente vulgaridad de su uso cotidiano.

Desde esta obra se le debe reconocer a Beatriz González una actitud anticipatoria respecto a diversos debates artísticos contemporáneos. Su peculiar manera de relacionar el arte culto con el popular, su forma de representar, enseñar a ver, a encontrarle valor estético a imágenes asociadas habitualmente con lo cursi y por ello tildadas de antiartísticas. Desde ejemplos tempranos como Los suicidas del Sisga, la artista tiene la capacidad de descubrirnos todo ese mundo. Con ingenio y audacia se vale de lo local para expresar vivencias y sentimientos que, sin salirse de ese espacio, muestran situaciones humanas y estéticas de gran complejidad.