11 de diciembre del 2018
 
Teatro Faenza
Noviembre de 2018
Por:
ALFREDO MONTAÑO BELLO*Arquitecto y profesor asociado de la Escuela de Arquitectura y Hábitat de la Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano.

LOS CINEMATOGRAFOS

El cinematógrafo nació en 1885 cuando los hermanos Lumière proyectaron en París “La Sortie de l'usine Lumière à Lyon” [La salida de la fábrica Lumière en Lyon], un film que duraba tan solo 46 segundos, pero que fue suficiente para dar nacimiento a un espectáculo increíble que transformaría por completo la representación de la realidad a través de la imagen en movimiento.

En Bogotá, a través de algunas obras seleccionadas, se puede ilustrar un fenómeno de carácter global que se replicó en la mayoría de ciudades en Colombia y alrededor del mundo. El cinematógrafo arribó a nuestro país poco después de la primera proyección en París. En 1897, la Compañía Universal de Variedades exhibió en el puerto de Colón, en Panamá, un repertorio de vistas, nombre con el que se denominaron las primeras proyecciones cinematográficas que consistían en grabaciones cortas, generalmente de situaciones cotidianas y escenas costumbristas. Poco después, el 1 de septiembre en 1897, Ernesto Vieco, un empresario barranquillero, realizó la primera exhibición en el Teatro Municipal de Bogotá, obra de Mariano Sanz Santamaría.

Interior del Teatro Faenza. Foto Juan Diego Castillo-Ramírez.

El Municipal –junto con uno de los cinco principales pabellones construidos para la Exposición del Centenario de la Independencia, celebrada en Bogotá en 1910–, conocido como el Pabellón de las Máquinas, fue uno de los primeros espacios confinados que se adaptaron a esta nueva actividad, lo que confirma que las películas precedieron a los espacios especializados para su proyección. Las primeras exhibiciones en Bogotá también se dieron en espacios públicos abiertos. El carácter itinerante de las proyecciones permitía improvisar el dispositivo de proyección casi en cualquier lugar. En Bogotá se adaptaron espacios abiertos como el parque de la Independencia y en las plazas de Bolívar y San Victorino.

Según la Cronología del cine en Colombia, publicación realizada por la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano[1], el 8 de diciembre de 1912 se inauguró en Bogotá, con la película italiana “La novela de un joven pobre”, el Salón Olympia, edificio de propiedad de los italianos Di Doménico Hermanos, quienes partieron de Salerno, Italia, en 1908 y arribaron a Colombia en 1910 con dos proyectores Pathé, un generador eléctrico, varias películas y suministros suficientes para montar una firma exhibidora itinerante[2]. El edificio, que se construyó al costado sur del Parque del Centenario, ubicaba la pantalla en el centro del salón, lo que marcaba una distinción en el precio de la boletería entre los que veían de frente la pantalla y los que, al otro lado, veían la proyección con sus títulos y letreros al revés. Según afirma Hernando Salcedo Silva en sus Crónicas del cine colombiano[3], quienes se ubicaban en estas zonas, contrataban personas que tenían la habilidad de leer los letreros al revés o se ayudaban de espejos que permitían invertir la imagen. En el salón también “… se usaban bancas largas de madera, durísimas para los glúteos de los asistentes”.

El éxito del negocio de la exhibición cinematográfica motivó a otros empresarios locales para continuar la construcción de salas en el centro de la ciudad y en el nuevo sector de Chapinero. Los cinematógrafos construidos durante la décadas de los años veinte y treinta, incorporaban novedosas técnicas y materiales de construcción, modernos dispositivos de proyección, silleterías importadas y ejercicios de diseño en los espacios interiores y en las fachadas de los edificios acudiendo a referencias de estilos de vanguardia como el art nouveau y el art déco.

Fachada Teatro Imperio. Montoya Valenzuela & Cía. Bogotá, D. C., 1937. Fuente: Universidad Nacional de Colombia, Facultad de Artes, Museo de Arquitectura Leopoldo Rother: Colección José María Montoya, 1937. 1 plano, 0,70 x 0,50 cm.

El Teatro Faenza, inaugurado en 1924 con la proyección de la película “El destino”, se planeó con el nombre de Salón Luz; en su diseño participó el ingeniero Ernesto González Concha y en la ejecución de la obra, la Compañía de Cemento Samper del arquitecto Carlos Arturo Tapia y del ingeniero Jorge Antonio Muñoz. El Faenza es un teatro con una arquitectura singular en su exterior que se caracteriza en su composición principal por un elemento central en forma de herradura y por el eclecticismo que se evidencia en sus detalles con referencias a estilos art nouveau, neoclásico y art déco.

 

izquierda :Proyecto para Fundación Teatro Nacional. Intervención al Teatro Chile. Fernando Martínez Sanabria. Bogotá, D.C. Fuente: Universidad Nacional de Colombia, Facultad de Artes. Museo de Arquitectura Leopoldo Rother: Colección Fernando Martínez. 1 plano, 0,70 x 0,50 cm. derecha:Vista exterior y detalle del antiguo Teatro México. Foto: Alfredo Montaño Bello

En 1938 se inauguró el Teatro San Jorge con la proyección de la película “María Antonieta”, este edificio fue diseñado por Alberto Manrique Martín y construido con la participación de la firma estadounidense Fred T. Ley & Company, conocida por haber construido el edificio para la Chrysler en Nueva York. El San Jorge se destaca por su fachada compuesta con elementos del estilo art déco y, especialmente, por sus altorrelieves. De esta misma época se destaca el diseño del Teatro Imperio, inaugurado en 1941, propiedad de los señores Marco A. Dávila y Abel Losada, quienes encargaron en 1937 al arquitecto José María Montoya Valenzuela para su diseño.

El 20 de junio de 1940, con la película “Primer amor”, de Diana Durbin, abrió sus puertas el Teatro Colombia, actual Teatro Jorge Eliécer Gaitán. Esta sala de cine es la más importante que se construiría en Bogotá, fue promovida por la Compañía Colombiana de Seguros y diseñada por la firma norteamericana Fred T. Ley & Company –la misma del Teatro San Jorge–, que delegó a su vez al arquitecto Richard Aeck para que adelantara el proyecto junto con la firma local Herrera Carrizosa Hermanos.

Este edificio, con un aforo para 1.750 personas, de ubicación privilegiada sobre la carrera Séptima, se destaca por su imponente fachada en piedra caracterizada por los elementos escultóricos elaborados en estilo art déco por el artista Bernardo Vieco Ortiz (1886-1956). Sobresalen en la composición cinco figuras alegóricas –la Tragedia, la Comedia, la Música, la Danza y la Filmación– y quince relieves con diferentes motivos geométricos dispuestos en series. Detrás de su monumental fachada se oculta su estructura en acero importada desde los Estados Unidos.

A partir de los años cuarenta, y con la influencia del movimiento moderno, aparecieron cinematógrafos que aplicaron principios de funcionalismo y racionalidad. Importantes firmas de arquitectura colombianas como Cuéllar, Serrano, Gómez y Obregón Valenzuela & Cía. Ltda. incursionaron en el desarrollo de cinemas, también se consolidaron firmas especializadas como García y Yamhure y el departamento de diseño y construcción de Cine Colombia. No obstante, algunos importantes arquitectos, como Fernando Martínez Sanabria, intervinieron en proyectos para la transformación de cinemas en salas de teatro, como es el caso del Teatro Chile para la Fundación Teatro Nacional.

El Teatro Azteca-México, ubicado en la calle 22 con carrera 5ª, es un edificio que expresa la importancia que tuvo el cine mexicano que llegó a nuestro país desde comienzos de los años treinta. Clasa Films, productora mexicana que posteriormente cambió su razón social a Películas Mexicanas S.A. - Pelmex, encargó a la reconocida firma local Obregón Valenzuela & Cía. Ltda. el diseño de un teatro especializado. La composición arquitectónica del edificio se caracteriza por una marcada horizontalidad, el buen uso del concreto reforzado y del vidrio, pero, particularmente, por el revestimiento del volumen elevado en cerámica de arcilla con motivos que evocan la cultura azteca.

En los años posteriores a la década de los años setenta se presentó un decrecimiento en la construcción de cinematógrafos en la ciudad. La aparición de nuevos modelos de alquiler de películas para ver en casa, las primeras señales internacionales de televisión y la exigencia de mayor variedad en la oferta de las salas impulsaron el desarrollo de los llamados multipantallas, complejos arquitectónicos que reunían salas más pequeñas con infraestructuras independientes que llevaron al posterior desarrollo de los múltiplex. De esta tipología edilicia se destaca el recientemente demolido Centro cinematográfico de Bogotá, edificio inaugurado en 1975 con la novedad de implementar las primeras escaleras eléctricas instaladas en un cinema. El diseño estuvo a cargo de L. y L. H. Forero, Rodrigo Arboleda H. y Fajardo Vélez & Cía.

El modelo de múltiplex, como complejo que comparte la infraestructura comercial y de servicio con varias salas de cine para proyección de manera simultánea, coincidió con el fenómeno de incorporación de estas salas a las dinámicas de los centros comerciales, que tuvieron como antecedentes el Teatro San Carlos en 1952, el Teatro Libertador en 1965 y el cine del centro comercial El Lago de 1966[1]. Ejemplo pionero en esta línea fueron los cinemas A y B del centro comercial Unicentro de 1976, promovido por la firma Pedro Gómez & Cía. Un edificio que se destaca como ejemplo de transformación de un cinema a un complejo múltiplex es el Teatro Embajador, hoy Múltiplex Embajador, edificio inaugurado en 1969, diseñado por Cristian Sarria M. y Cine Colombia, y transformado en complejo múltiplex en 2006 por la misma compañía.

Los cinematógrafos junto con su contexto urbano configuran hoy por hoy un fenómeno problemático de intervención y de gestión para su sostenibilidad como patrimonio de todos, sin embargo, la presencia de aquellos espacios que aún subsisten evoca el ritual de ir al cine y permite, para aquellos que lo vivieron, mantener presente en su memoria la magia de esta arquitectura.

Bibliografia

  1. [1] Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano. Cronología del cine en Colombia. Bogotá, 2009.
  2. [2] Andrés Ávila Gómez y Alfredo Montaño Bello, “Salas de cine en Bogotá (1897-1940):
  3. la arquitectura como símbolo de modernización del espacio urbano”. En Amérique Latine Histoire et Mémoire.
  4. Les Cahiers ALHIM [en línea], 29 | 2015, URL: http://journals.openedition.org/alhim/5230
  5. [3] Salcedo S., Hernando. Crónicas de cine colombiano 1897-1950. Bogotá, Carlos Valencia Editores, 1981.
  6. [1] Barón L., Luis A. “Los cinemas bogotanos: los edificios de la hechicera criatura”. En Bogotá Fílmica Ensayos sobre cine y patrimonio cultural.
  7. Bogotá, Alcaldía Mayor de Bogotá, 2012, pp. 122-172.
  8. Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano. Cronología del cine en Colombia. Bogotá, 2009.
  9.  Andrés Ávila Gómez y Alfredo Montaño Bello, “Salas de cine en Bogotá (1897-1940):
  10. la arquitectura como símbolo de modernización del espacio urbano”.
  11. En Amérique Latine Histoire et Mémoire. Les Cahiers ALHIM [en línea], 29 | 2015,
  12. URL: http://journals.openedition.org/alhim/5230Salcedo S., Hernando. Crónicas de cine colombiano 1897-1950. Bogotá, Carlos Valencia Editores, 1981.