Primera moneda macuquina de oro acuñada en Santafé, 1627. Casa de Moneda, Bogotá
Octubre de 2016
Por:
Antonio Hernández Gamarra

LAS ESPECIES MONETARIAS EN COLOMBIA

Del patrón oro a medio legal de pago 

La unidad con que usualmente se hacían los pagos en las colonias españolas fue el peso fuerte de plata, que tenía como submúltiplos el real, el medio real, el cuartillo y el maravedí. Un peso equivalía a ocho reales, el real a cuatro cuartillos y un cuartillo tenía 8.5 maravedíes.

El contenido de metal fino del peso de plata se medía en dineros. La plata en estado puro contenía 12 dineros. Hasta 1771 cuando se acuñaban las monedas de plata a cada once unidades de metal fino se agregaba una unidad de liga. De esta manera se decía que el peso de plata era de once dineros, lo cual equivalía en el sistema decimal a una ley de 0.91666 (11/12=0.91666). En 1771 el contenido de metal fino del peso de plata se redujo, de manera sigilosa, a 0.90225, y otro tanto ocurrió en 1786 cuando la ley de la unidad monetaria se estableció en 0.875.

De esta suerte, de la Colonia heredamos monedas de distintas especificaciones, entre otras la llamada macuquina, que además de ser poco homogénea en cuanto a su ley era de disímil peso y diseño (ver "Monedas y billetes" Credencial Historia Nº 128, agosto 2000). A esa diversidad se agrega que durante la guerra de Independencia, tanto el bando patriota como el realista acuñaron monedas de diversas características para sufragar los gastos que demandó el conflicto.

Moneda de dos reales con la efigie de Fernando VII, 1816. Museo Nacional de Colombia, Bogotá

 

En los cincuenta años que van de 1821 a 1871 las especies monetarias que circularon en Colombia estuvieron constituidas, para todo fin práctico, por esas monedas metálicas de diversas características, pese a los intentos de unificación monetaria que se hicieron en 1821, 1836, 1846 y 1857.

La moneda metálica coexistió a partir de 1871 como unidad monetaria con billetes emitidos por bancos privados, en virtud de la libertad de emisión consagrada por la ley 35 de 1865. Esos billetes eran redimibles por moneda metálica a voluntad de sus tenedores y fueron emitidos por 36 bancos privados entre 1871 y 1886 (ver "Orígenes de la banca comercial en Colombia" Credencial Historia Nº 135, marzo 2001). En este último año el presidente Rafael Núñez estableció el curso forzoso del billete del Banco Nacional que había sido fundado en 1880. Esa disposición acabó a la larga con la emisión de billetes por los bancos privados.

Moneda de oro de ocho escudos, u onza, acuñada en la Casa de la Moneda de Santafé en 1792, con la efigie de Carlos IV. Casa de Moneda, Bogotá.

 

El Banco Nacional, teniendo en cuenta su carácter de banco estatal y la precariedad fiscal que caracterizó a los gobiernos de la Regeneración, no emitió desmesuradamente, pero pese a ello fue objeto de airadas controversias políticas a raíz de las llamadas emisiones clandestinas que tuvieron lugar a finales de los años 80 y principios de los 90 del siglo XIX.

A pesar de que por ley en 1894 se estableció la liquidación del Banco Nacional, el gobierno durante la guerra de los Mil Días puso a trabajar sin descanso ni fatiga la Imprenta Nacional para la producción de billetes, lo cual produjo entre 1899 y 1903 una elevación inmoderada de los precios internos, al igual que de la tasa de cambio de la moneda nacional respecto a la libra de esterlina y al dólar de los Estados Unidos.

A raíz de esos sucesos, en 1905 se cambió la unidad monetaria y se legisló para que el nuevo peso oro equivaliera a cien pesos de los antiguos. Desde entonces y hasta 1923 se hicieron diversos intentos por volver a un patrón monetario metálico basado en el oro, pero lo único que verdaderamente ocurrió fue la sustitución de los billetes antiguos emitidos durante la guerra de los Mil Días (ver "Billetes en tiempo de guerra" Credencial Historia Nº 128, agosto 2000) por unos billetes representativos de oro emitidos por la nación colombiana que siguieron circulando, luego de varias reimpresiones con el fin de cambiar los deteriorados por el uso, en pequeña cuantía hasta 1976 y que se conocen en la estadística monetaria como billetes nacionales.

Moneda de un real, de 1819, que alcanzó a circular en Nueva Granada. Museo Nacional de Colombia, Bogotá

 

A raíz de la creación del Banco de la República en 1923 y del establecimiento de una nueva institucionalidad para el ejercicio del negocio bancario quedaron claramente delimitadas las órbitas de competencia para el manejo de la emisión monetaria. El Banco de la República fue instituido desde entonces como el banco único de emisión, banco de bancos y se le encargó la tarea de regular la moneda y los cambios.

Entre 1923 y 1931 los billetes emitidos por el Banco de la República, en denominaciones de 1, 2, 5, 10, 20, 50, 100 y 500 pesos, eran cambiables por su equivalente en oro a voluntad de los tenedores o por giros sobre el exterior pagaderos en dólares. Así, durante esos años, el país mantuvo un esquema de libre convertibilidad de los billetes emitidos por el banco central.

Ultima moneda del siglo XIX, por valor de cincuenta centavos, 1899. Colección Jorge Becerra León, Bogotá

 

A raíz de la crisis mundial de los años 30 del siglo XX, los billetes dejaron de ser convertibles por oro y circularon como medio legal de pago en las mencionadas denominaciones hasta la primera mitad de los años 70 del siglo pasado, cuando fueron retirados de la circulación y sustituidos en esas denominaciones por monedas de cobre níquel como consecuencia de la pérdida del poder adquisitivo que provocó el período inflacionario que se inició en 1973. Esas monedas de cobre níquel se conocen en la estadística monetaria como moneda de tesorería, porque fueron emitidas hasta 1991 por la Tesorería General de la Nación y no por el Banco de la República.

En ese último año, el Banco de la República (cuya Junta Directiva fue instituida en la Constitución de 1991 como una autoridad formalmente independiente del gobierno, en remplazo de la Junta Monetaria) empezó la emisión de la moneda metálica. Con ello se puso término a una dicotomía en la emisión monetaria en Colombia, pues desde fines del siglo XIX la moneda metálica era puesta en circulación por el gobierno, mientras que los billetes los emitió el Banco de la República desde 1923.

Moneda de plata de ocho reales, o patacón, acuñada en la Casa de la Moneda de México en 1814, con el busto de Fernando VII. Casa de Moneda, Bogotá

 

En la actualidad esos billetes son emitidos en denominaciones de 1.000, 2.000, 5.000, 10.000, 20.000 y 50.000 pesos, cuantías relativamente altas que han llevado al Congreso de la República a estudiar una ley para cambiar la unidad monetaria reduciéndole tres ceros a la actual.