Marzo de 2019
Por:
Juan Pablo Duque Cañas* Arquitecto, magíster en Filosofía, doctor en Historia. Profesor asociado de la Universidad Nacional de Colombia.

LA RANCHERÍA DE LOS WAYUU EN LA GUAJIRA

Para entender la vivienda de los Wayúu en la península de La Guajira es necesario establecer, desde el inicio, las dos dimensiones que la componen: la territorial y la del asentamiento familiar o ranchería. Estas dos dimensiones están mediadas por factores de linaje y por simbolismos difíciles de entender para quienes no pertenecen a la etnia. Los Wayúu tienen un claro sentido de la territorialidad que se manifiesta, por ejemplo, en la relación ancestral entre un individuo y su linaje y una región de la península. Este vínculo entre la tierra y un grupo familiar no se debe entender como el derecho eterno y excluyente sobre una extensión cercada y precisamente delimitada; es algo mucho más flexible, es el reconocimiento social del uso y de la permanencia que un determinado linaje ha tenido sobre unas tierras o playas ancestrales.

Ranchería en Santa Rosa, Manaure. Foto del autor.

Los Wayúu no se organizan en poblados sino en conjuntos de ranchos cuyos habitantes se encuentran unidos por lazos de parentesco y residencia común. Este tipo de asentamientos dispersos puede estar relacionado con las características semidesérticas del territorio Wayúu el cual requiere mayores extensiones de tierra y mayor distancia entre las viviendas para permitir el sustento de los habitantes. Pero también puede verse como una adecuación territorial a la economía de pastoreo, dado que la dispersión facilita un mejor manejo y control de los rebaños reduciendo riesgos de conflicto entre los habitantes de las rancherías.

Abajo: Ranchería en Las Delicias, Riohacha (izq.) Ranchería en Las Mayapo, Manaure (der.)

En un sentido estricto, no existe nomadismo propiamente dicho entre los Wayúu. En algunos casos es más acertado hablar de una residencialidad policéntrica que se efectúa a través del control por parte de un linaje matriarcal de algunos lugares de residencia distanciados entre sí, a través de las cuales circulan sus mismos miembros. Esto también tiene que ver con los frecuentes desplazamientos de algunos hombres Wayúu a quienes, por el tipo particular de organización social, se les permite contar con varias esposas que pueden habitar en diferentes lugares de la península, a las cuales visitan periódicamente. La movilización de individuos y familias guajiras obedece especialmente a unos patrones migratorios muy definidos y limitados.

 

Los Wayúu distinguen dentro de su territorio cuatro direcciones principales (y por tanto, otras cuatro regiones): Jalá alamüin, “hacia Jalá ala” (Jalá ala es el nombre de la parte central y montañosa de La Guajira), Anoulimüin “hacia la planicie” (partes bajas del noreste), Palaamüin (literalmente “hacia el mar”): hacia el litoral norte y noroeste, y Jasale Omüin: “hacia las dunas” (costa sudeste de la península). Sobre esta zonificación territorial se construye una segunda representación de la territorialidad basada en la identificación de tres niveles diferentes de relaciones espaciales entre linajes o parentescos:

El material predominante para los muros en la vivienda Wayúu es el bahareque y en las cubiertas el yotojolo, el corazón del cactus o cardón.

1. La “patria guajira”, una extensión geográfica que aloja varios clanes y varios linajes. Dentro de una patria pueden existir cementerios de diferentes linajes.

2. El “vecindario”, formado por un conjunto de rancherías que albergan un gran número de familias.

3. La “ranchería” propiamente dicha, formada por las diversas construcciones necesarias para la vida de la familia y para el desarrollo de sus actividades económicas.

La población Wayúu es una población indígena que históricamente ha sido relegada a habitar un territorio que es el que actualmente ocupa. Su primera noción de hábitat corresponde entonces a esa porción del espacio geográfico en la cual convive, desarrolla sus actividades, entierra sus muertos y es lo que le queda del territorio ancestral. Es un trozo de su memoria. El territorio general de los Wayúu es el primer nivel del hábitat, el más extenso, y contiene una connotación simbólica basada en la presencia de los cementerios, los testimonios de la precedencia y de la territorialidad. Las relaciones de distancia en este territorio no se miden cuantitativa sino cualitativamente. Ese vasto territorio común se fracciona en una serie de territorios particulares, correspondientes a los diversos linajes. El asentamiento se concibe como un espacio virtual que contiene miembros de un linaje. No hay límites concretos o materiales para estos territorios, sus límites son simbólicos.

“Roza” construida con varas paradas para protegerse del viento.

Los tipos de vivienda Wayúu

La vivienda Wayúu es genéricamente llamada “ranchería” debido a la presencia de numerosas edificaciones en un solo conjunto. Un primer nivel de análisis permite apreciar las siguientes particularidades tipológicas en una ranchería con base en las diferentes unidades que la componen. Se entiende aquí por “unidad” una edificación separada de otras, con su propia estructura y construida para albergar unos usos específicos. En cada ranchería hay una combinación particular, no repetitiva, de distintas unidades. Cada vivienda responde a las necesidades de la familia o familias que se reúnen en ese lugar. Los tipos identificados en las investigaciones de campo son los siguientes:

La unidad de habitación. Tiene la forma de rectángulo alargado, con un techo a dos o cuatro aguas que en algunos pocos casos cuenta con un caedizo al frente, que la asemeja a ciertas viviendas tradicionales urbanas.

La “enramada”. Es un espacio cubierto en una o en dos aguas, y muy ocasionalmente en cuatro, destinado a las actividades de descanso, reunión social, trabajo (telares) y dormitorio de visitantes.

La cocina. Asume varias formas: el fogón de piedras en el suelo, una enramada sin muros, una construcción a dos aguas rodeada de una cerca de cactus o cardones o una construcción completa, cerrada y cubierta.

El corral. De contorno redondo, ovalado o cuadrado según se use para cabras o para caballos, construido en ramas entretejidas o en varas paradas.

La “roza”. De forma redonda, ovalada o rectangular, de características similares al corral, pero destinada a proteger los cultivos del viento y de los animales.

  Las unidades previamente descritas se construyen con materiales tomados del entorno inmediato a las viviendas. El material predominante para los muros es el bahareque y en las cubiertas se cuenta con predominio del yotojolo, el corazón del cactus o cardón. El uso de este material es de propiedad exclusiva de las comunidades indígenas de La Guajira y no se encuentra fuera de ellas. La hoja de palma se emplea como alternativa en las viviendas cercanas a Riohacha y Maicao. En las viviendas llamadas de “frontera”, o sea, las que se localizan en zonas pobladas por la cultura mestiza, se advierte el empleo de materiales distintos de los tradicionales y la aparición de otras formas constructivas además de las propias de la cultura Wayúu.

Las condiciones materiales de la vivienda Wayúu son precarias debido al tipo de materiales que se emplean, los cuales son sujetos a deterioro por acción de las condiciones climáticas y ambientales. Sin embargo esa precariedad no es considerada como defectuosa. En la familia Wayúu existen personas, los hombres, que conocen el oficio de construir y son capaces de mantener o reponer las construcciones. No se percibe una necesidad de permanencia de la edificación puesto que reemplazarla no es difícil. Por lo mismo, la necesidad de mejoramiento y mantenimiento se refiere más a sustitución que a un trabajo constante en el cuidado de las estructuras existentes.Desde el punto de vista de la adaptación a las condiciones del medio ambiente, la vivienda wayúu es un ejemplo muy interesante. Esa adaptación se manifiesta, entre otros aspectos, en el empleo preferencial de materiales que se obtienen directamente en el medio circundante: las ramas, varas y troncos, la tierra, el yotojolo (corazón del cactus) y las hojas de palma. El amarre de las piezas entre sí se hace con fibras vegetales. El aprovechamiento o la protección de las condiciones climáticas en cada tipo de edificación es otro aspecto de la adaptación ambiental de la vivienda Wayúu. Las habitaciones cerradas guardan el calor del día y lo irradian en la noche, cuando la temperatura baja considerablemente. Las enramadas abiertas se benefician de la sombra y de los vientos. Las cocinas se protegen con cercas de cardones para impedir que el viento moleste las labores de preparación de alimentos. En cada construcción se percibe la intención de respuesta a alguna condición específica del medio ambiente.

Las transformaciones de la vivienda tradicional Wayúu se llevan a cabo bajo el influjo del contacto cotidiano con la cultura mestiza y mediante la introducción voluntaria o forzosa de nuevos elementos que sustituyen los tradicionales. En esto, la situación de los Wayúu se asemeja a la de otros grupos indígenas colombianos y a la de diversos grupos populares tradicionales, que gradualmente pierden sus pautas habitacionales y las sustituyen por otras, emanadas de la cultura urbana y de la producción industrial. En el caso de los Wayúu es difícil imaginar actualmente un cambio completo en sus sistemas constructivos y en general en la configuración tradicional de sus viviendas.

 

Bibliografía

 

  1. Ardila, Gerardo (ed.). La Guajira. Bogotá, Universidad Nacional, 1990.
  2. Fonseca M., Lorenzo y Saldarriaga R., Alberto (eds.). Vivienda guajira. Bogotá, Carbocol, 1992.