La policia patrulla en La Capuchina las instalaciones del Diario El Siglo, para evitar posibles desmanes contra el periódico conservador. Foto Cromos
Septiembre de 2016
Por:
Credencial Historia

LA PROPUESTA DE LOS CONSERVADORES

Niegan participación en el cuartelazo
La protesta de los conservadores

A raíz de conocerse en Bogotá la noticia del golpe de cuartel contra el presidente Alfonso López, en Pasto, fue clausurado en Bogotá el mismo día, 10 de julio, el diario El Siglo, y se ordenó la detención del jefe conservador Laureano Gómez y de otros importantes miembros de ese partido, que procedieron a pedir asilo en la embajada del Brasil. El Siglo reapareció el 7 de agosto siguiente, y publicó en su primera página declaraciones del doctor Laureano Gómez, exiliado en Ecuador, hechas al diario El Telégrafo de Guayaquil, en las que niega de manera enfática “haber tenido participación alguna en el movimiento militar producido en Pasto, encabezado por el coronel Diógenes Gil”. También publica El Siglo una declaración del Directorio Nacional Conservador, titulada ¡A los conservadores de Colombia!, expedida el 18 de julio, es decir, ocho días después de los sucesos de Pasto. Dice la declaración del Director conservador:

“El Directorio Nacional Conservador, imposibilitado para hacer declaraciones públicas sobre los graves sucesos nacionales de los últimos días, se ve precisado a dar cuenta a los Directorios Departamentales, de los siguientes hechos, para que los trasmitan utilizando todos los medios que esté a su alcance, a las Directivas Municipales y a los conservadores del país.

Con motivo del golpe netamente militar, que estalló en Pasto el 10 de julio, a que ha sido ajeno el Partido Conservador, y que tuvo repercusiones locales en Bucaramanga e Ibagué, el gobierno declaró turbado el orden público y en estado de sitio toda la nación, disposiciones que constitucionalmente sólo pueden regir hasta que se haya reprimido el alzamiento. Este hecho se produjo desde el 13 de julio en que la sublevación militar fue debelada y asumió nuevamente el mando el Presidente titular doctor Alfonso López, según se radiodifundió oficialmente a todo el país y al extranjero. Sin embargo, con el paso de los días se van extremando las medidas de orden público arrasando la tradición jurídica de Colombia.

El diario El Siglo fue clausurado desde el 10 de julio habiendo sido rodeado el edificio donde funcionaba, por una escolta de policía, que impidió e impide la entrada y salida de todo el personal de la empresa. El periódico citado no se ha vuelto a imprimir por esa causa y el edificio continúa en poder de la policía, a la vez que los órganos periodísticos adictos al régimen se editan y circulan libremente en Bogotá y en toda la República, adelantando violentas campañas contra el doctor Laureano Gómez, contra el Director, contra el Conservatismo, sin que estos puedan defenderse al establecer la realidad de los hechos que nadie podrá reformar.

Tanto las oficinas del Directorio Nacional, como la residencia privada de la familia del doctor Laureano Gómez están cercadas y controladas por la policía, sin razón alguna que lo autorice o justifique.

Diario El Siglo

 

El Representante principal por Cundinamarca, don Francisco Plata Bermúdez, en goce constitucional de la inmunidad, fue aprehendido por un Juez de Instrucción. Dicho Representante, así como la señorita Emilia Pardo Umaña, y don Jaime Uribe Holguín, Concejero Municipal de Bogotá, todos de la redacción de El Siglo, después de detenidos fueron liberados por el Juez; pero las diligencias que se adelantaban pasaron a la jurisdicción de Consejos de Guerra verbales, lo que determinó que aquellos periodistas pidieran y obtuvieran asilo en la Embajada del Ecuador. Un grupo de universitarios conservadores fue encarcelado por agentes provocadores del detectivismo y se pretende ahora juzgarlos de acuerdo con la ley marcial. El doctor Álvaro Gómez Hurtado, subgerente de El Siglo y miembro principal del Directorio Conservador de Cundinamarca, hijo del doctor Laureano Gómez, también está asilado en la Embajada de este país hermano.

En síntesis, se ha desatado una tremenda retaliación política, dirigida por el miedo y de hecho impera un régimen incompatible con las normas democráticas. Arrojado ya por el camino de la arbitrariedad el poder ejecutivo ha empezado a dictar una serie de providencias de carácter francamente totalitario, como la organización de una Gestapo con servicio de espionaje y facultades para allanar hogares, y la creación de innumerables Consejos de Guerra verbales, que hubiera vacilado en tomar un régimen crudamente militar.

La persecución se ha desatado de manera especial contra el doctor Laureano Gómez, jefe máximo de nuestra colectividad. Que honra por su valor civil, por su inteligencia, por su carácter y la pulcra trayectoria de su vida a la democracia colombiana.

En el mes de febrero del año en curso el gobierno había resuelto no acceder a la petición del Juez que conocía del denuncio hecho por el Ministro de Gobierno doctor Lleras Camargo, contra el doctor Laureano Gómez, en el sentido de suspender a éste en el cargo de Miembro de la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores, por considerar que la suspensión era de la competencia exclusiva del Senado de la República, que había provisto aquel elevado cargo. Pero el mismo día en que llegó a Bogotá el Presidente López determinó, por razones políticas, según lo ha confesado explícitamente, rectificar su conducta coin el fin de que se realizara la prisión del esclarecido conductor y periodista, que no está autorizada por la ley de prensa, en proceso que tiene una jurisdicción especial y que no contempla el encarcelamiento preventivo.

En aquella insólita providencia se pregona la necesidad de que el Jefe del Partido sea víctima de toda clase de denuncios por presuntos delitos en sus actividades de político y de escritor público. Transcribimos los términos pertinentes de la desatentada providencia persecutoria: “Que mientras el Gobierno Nacional no suspenda al señor Laureano Gómez en su cargo de Miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores, a petición del Juez competente, ningún otro funcionario del órgano jurisdiccional se sentirá con plena libertad para atender a las querellas que presenten los ciudadanos contra los jefes de los partidos o periodistas que resulten responsables de violaciones de la ley penal.”

Ese acto dictatorial de persecución determinó al doctor Gómez a solicitar y obtener el asilo diplomático en la Embajada de Brasil y hoy día está refugiado al amparo de la bandera de ese gran país amigo. Bajo gobierno alguno, Colombia había presenciado una perturbación tan grande de su vida civil.

Laureano Gómez asilado y su diario El Siglo clausurado, son dos hechos que destacan ante la conciencia pública y ante la opinión extranjera los abusos incalificables a que ha llegado el régimen en la pendiente de la dictadura.
El conservatismo colombiano tiene un símbolo excelso de reivindicaciones patrias en la figura del gran conductor perseguido.. la colectividad entera le renueva ahora la adhesión fervorosa a sus campañas de depuración nacional y a su obra imponderable de parlamentario y de escritor público.

El partido conservador desde la declaración política de don Mariano Ospina y de don José Eusebio Caro hecha en el año de 1849, hasta los programas de 1931 y 1939, ha incorporado en sus principios las esencias más puras de la democracia afirmando invariablemente el orden constitucional contra la dictadura y la legalidad contra las vías de hecho. La mejor declaración doctrinaria y la circunstancia que está llamada a restablecer la verdad, contra todas las ofuscaciones del momento, es la conducta de las masas conservadoras, que teniendo las mayorías incontrastables en centenares de municipios, permanecieron al margen de toda perturbación del orden público. A pesar de estos el conservatismo ha sido escogido como víctima propiciatoria y se le quiere hacer responsable de un movimiento al cual es absolutamente ajeno.

La mayoría liberal de las Cámaras ha comunicado al gobierno una solicitud en el sentido de que no se reúna el Congreso el próximo 20 de julio y para que se mantenga el estado de sitio hasta la terminación de la guerra mundial, violando la Constitución de la república y dando un verdadero golpoe de estado contra el poder legislativo. A virtud de esa maniobra claramente subversiva va a celebrarse la fiesta de la independencia política, que labraron nuestros próceres, con la mudez del Parlamento...

Notablemente se ha exaltado en estos días el espíritu civil del pueblo colomboiano que rechaza todas las dictaduras, lo mismo las de sable que las de casaca. Pero la democracia es ante todo el respeto a la ley fundamental, a la dignidad del cristiano, a los gobiernos legítimamente constituidos y sobre todo el pleno ejercicio de las libertades públicas. El conservatismo reafirma una vez más suy carácter de partido constitucional, en sus manos está hoy como bandera el total restablecimiento de los principios democráticos, es decir, la tradición jurídica del país y confía íntegramente su provenir a la fuerza moral de las ideas y al buen sentido del pueblo colombiano.

Entre nosotros, la arbitrariedad no prospera ni dura, y ya han empezado a escucharse en público y en privado voces de reprobación contra las opresoras medidas del poder ejecutivo en el propio seno del partido de gobierno.

Hoy más que nunca se impone la estrecha cohesión del conservatismo para resistir a pie firme, sin debilidad y sin oportunismo, a la ola de persecución que se ha desatyado injustamente en contra suya.

Bogotá, julio 18 de 1944.
Directorio Nacional Conservador
Alfonso Uribe Misas, Juan Uribe Cualla, Silvio Villegas.

Los que suscribimos en nuestra condición de parlamentarios del Conservatismo y afiliados a esta colectividad, adherimos a la declaración que hoy formula el Directorio Nacional del partido.

Bogotá, julio 18 de 1944.

Miguel Jiménez López, Darío Botero Isaza, Joaquín Campo Serrano, Manuel Barrera Parra, José de la Vega, Carlos Jaramillo Isaza, Miguel de J. Pérez, Joaquín Estrada Monsalve, Fernando Londoño y Londoño,, Enrique de Narváez, José Antonio León Rey, Alberto Giraldo Rengifo, Evelio Henao Gallego, Rodolfo García y García, Uladislao Prieto R., Medardo Castro, Jorge Leyva, Jorge Rodríguez Duarte, Guillermo Camacho Montoya, Aurelio Cruz Torres, Aurelio Piñeros y Piñeros, Hernando de Velasco Álvarez, Edelberto Durán, Jesús Estrada Monsalve, Tobías Hernández Rojas, Luis Alfonso Angarita, Aniceto Guzmán S., Ricardo Castañeda Moreno, Ricardo Silva, José A. Castañeda Morales, Mario garcía García, José A. Barberi, José Vicente Sánchez, Ricardo Cucalón Rengifo, Carlos López de Narváez, Roberto Fonseca S., Pedro Luis Pineda, Carlos Bravo, Francisco José Ocampo, Simón EW. Arboleda, Luis Ignacio Andrade, Hernando Navia V., Pedro Martín Quiñones, Luis Pabón Núñez, Jorge Holguín, Hernando Uribe Cualla, Bernardo González Bernal, Raúl H. Barrios, Valerio Botero isaza, Rafael Bernal Jiménez, Luis Alberto Téllez, Carlos Echeverri Cortés, Guillermo Quimbay Ruiz, Camilo Guzmán Cabal, Bernardo Uribe Holguín, Demetrio Méndez Rozo, Albino Vega Bernal, Julio Eduardo Santos, Fernando Urdaneta Laverde, Álvaro Gutiérrez Portocarrero, Julio César Camargo, Francisco Fandiño Silva, Luis Navarrete Gómez, Antonio José Guzmán Cabal, Jesús Romero Martínez, Carlos V. Soto, Adolfo Urdaneta Laverde, Luis C. Sarasti A., Tomas García C., Augusto Acosta, Luis J. Buitrago R.”