28 de noviembre del 2020
 
Autor desconocido Galería de África y América, Exposición Vaticana de 1888 1888, grabado, La Exposición Vaticana Ilustrada, Número 21 © Biblioteca Digital de Andalucía
Octubre de 2020
Por :
Aura Lisette Reyes Gavilán * Antropóloga y magíster en historia de la Universidad Nacional de Colombia, doctora en estudios americanistas del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Libre de Berlín.

LA LABOR MISIONERA COLOMBIANA EN ESCENA EXPOSICIÓN NACIONAL DE MISIONES DE 1924

En las exposiciones las narrativas tejidas alrededor de textos y objetos reflejan preconcepciones, intenciones, proyecciones y tensiones entre los actores involucrados. Si bien todas las colecciones se organizan, más sistemáticamente en algunos casos, no todas están destinadas para su exhibición. Existen objetos adquiridos y depositados que nunca son mostrados. La exposición es un espacio híbrido donde se instrumentalizan colecciones preexistentes y se instan procesos de colección con objetivos puntuales derivados de la narrativa a exponer y el público imaginado.

 

Autor desconocido

Jerarquía eclesiástica de las Misiones Colombianas

1925, fotograbado, Congreso y Exposición Nacionales de Misiones Católicas

© Marta Ayerbe

 

 

Las exposiciones a inicios del siglo XX, como la prensa, servían para divulgar y legitimar un grupo de actores sociales y sus historias. En Colombia se realizaron exposiciones nacionales desde finales del siglo XIX que mezclaron artes, materias primas y manufacturas. Muestras como la Exposición Nacional (1871), la Exposición Nacional de Artes e Industrias (1872), la Exposición Agrícola (1880), la Exposición de Productos Industriales (1881), la Exposición Nacional de Horticultura (1912), la Exposición Agrícola e Industrial (1917 y 1919) y la Exposición de Productos de las Intendencias y Comisarías Nacionales (1933). Estos eventos fueron muestras de corta duración con una preparación animada por circulares, comités y financiación mixta proveniente del Gobierno, fondos privados y donaciones. Además, fueron espacios de circulación de objetos e ideas enmarcados en una tendencia internacional extendida por América y Europa. ¿Quiénes las promovieron? empresarios, políticos, exploradores y misioneros, entre otros. Estos interlocutores estuvieron relacionados con narrativas de progreso, riqueza, desarrollo y/o civilización. 

 

Autor desconocido

Donativos de Colombia, Exposición Vaticana de 1888

1889, grabado, La Exposición Vaticana Ilustrada, Número 51

© Biblioteca Digital de Andalucía

 

 

Entre estos actores, abordaré brevemente el caso de los misioneros y la Iglesia Católica en Colombia. Aunque la colección, la exposición y el museo pueden comprenderse como espacios diferenciados, en algunos momentos se entrelazan como veremos más adelante. El coleccionismo en contextos de misión o evangelización tiene una larga trayectoria que se remonta a la Colonia. Piezas provenientes del territorio colombiano hicieron parte de los nacientes acervos de Propaganda Fide que dieron lugar al Museo Borgiano. Dichas colecciones se incrementaron gracias a la realización de exhibiciones como la Exposición Vaticana de 1888 (imagen 1) y la Exposición Misionera de 1925, muestra que originó el Museo Pontificio Misionero Etnológico. 

 

El Concordato firmado en 1887 entre el Vaticano y el Gobierno colombiano renovó una relación fracturada durante los gobiernos liberales de mediados del siglo XIX. Con ello la Iglesia Católica nuevamente tuvo injerencia a nivel nacional, particularmente en los territorios nacionales o de misión, y en la gestión de la cuestión social, especialmente en los procesos educativos y la interacción con los pueblos indígenas del país (imagen 2). Este acercamiento hizo posible que Colombia participara en la Exposición de 1888 siguiendo los lineamientos establecidos por los organizadores, quienes solicitaron el envío de “objetos relativos al culto y a la religión católica; y secundariamente los objetos no pertenecientes al culto, etc., pero provenientes del arte o la industria de los católicos”. La muestra colombiana incluyó esmeraldas que hacían parte de custodias, cruces, collares y una estola elaborada para el Papa. Además, también contó con un conjunto de objetos arqueológicos y muestras de minerales, expuestos en una vitrina de la sección americana en la Galería del Jardín Pontificio (imagen 3). 

 

Coriolano Leudo (1866-1957)

Portada del libro Congreso y Exposición Nacionales de Misiones Católicas

1925, impreso, Congreso y Exposición Nacionales de Misiones Católicas

© Marta Ayerbe

 

Autor desconocido

Muestra del Colegio del Sagrado Corazón (La Magdalena) de Bogotá

1925, fotograbado, Congreso y Exposición Nacionales de Misiones Católicas

© Marta Ayerbe

 

El Concordato permitió el ingreso de diferentes congregaciones y comunidades religiosas al territorio nacional para realizar excursiones y misiones. Se destacaron los monfortianos, capuchinos, agustinos recoletos, carmelitas, lazaristas y claretianos. Estos se ubicaron en zonas fronterizas o sitios de avanzada para proyectos colonizadores. A inicios del siglo XX, la regulación de sus actividades condujo a la creación de la Junta Arquidiocesana Nacional de Misiones. Se instó a los misioneros a presentar informes sobre el trabajo realizado en cada región, ello para determinar presupuestos, aprobar la continuación de la labor o designar nuevas actividades misionales. La relación de los misioneros con las autoridades y élites regionales implicó una serie de tensiones en torno al acceso al territorio, los recursos y la legitimación de su presencia y las tareas realizadas. En cierta forma, misiones y misioneros fueron interlocutores de los funcionarios, científicos y viajeros que se desplazaban a estos territorios. 

 

Autor desconocido

Señora doña Carolina Vásquez de Ospina. Presidenta del Comité Central de Damas

1925, fotograbado, Congreso y Exposición Nacionales de Misiones Católicas

© Marta Ayerbe

 

 

Aunque las misiones católicas avanzaron en los albores del siglo XX, a nivel internacional las consecuencias de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y los procesos de secularización las llevaron a un periodo de crisis. Las críticas recibidas por los misioneros en Colombia y las dificultades enfrentadas en la aprobación de sus incursiones por parte del Congreso de la República, no fueron exclusivas del contexto local. En esta coyuntura, el papa Pio XI (1857-1937) propuso reavivar la acción evangelizadora e impulsar la Exposición Misionera de 1925 como una herramienta para visibilizar las labores de la Iglesia e instar a que más personas se vincularan a las misiones. Una de las preocupaciones de Pio XI fue demostrar que los misioneros también producían conocimientos sobre las poblaciones y las regiones donde laboraban. Por esta razón, para la organización del evento contrató a Wilhelm Schmidt (1868-1954), misionero de la Sociedad del Verbo Divino, quien había realizado estudios etnológicos, lingüísticos y religiosos a partir de su experiencia misionera. Su participación en academias científicas y su interlocución con etnólogos europeos, lo convirtieron en un candidato ideal para concebir una exposición misionera desde cánones etnológicos. En la preparación del evento tuvo apoyo de especialistas y convocó a órdenes y congregaciones religiosas que misionaban en todos los continentes.  

 

Autor desconocido

Hospital de San Juan de Dios, sede de la Exposición Nacional de Misiones

1925, fotograbado, Congreso y Exposición Nacionales de Misiones Católicas

© Marta Ayerbe

 

Autor desconocido

Bordados confeccionados por las niñas de los orfelinatos

1925, fotograbado, Congreso y Exposición Nacionales de Misiones Católicas

© Marta Ayerbe

 

El clero colombiano recibió la invitación a finales de 1923 y decidió organizar en Bogotá una Exposición y Congreso Nacional de Misiones que serviría para preparar la representación del país en el evento convocado por el Vaticano (imagen 4). A través de circulares se instó la colección de “objetos propios de Misiones, [...] artículos elaborados con destino a las iglesias, escuelas, etc., de misiones, obsequio de la caridad y celo de las personas amigas de la evangelización de los indígenas” (imagen 5). En Colombia la formación de los misioneros en etnología y lingüística amerindia no alcanzaba los niveles de Schmidt. Fueron pocos los eclesiásticos colombianos como Rafael Celedón Ariza (1833-1902), quien publicó varios vocabularios y fue el interlocutor de etnólogos extranjeros que viajaron a la costa caribe a finales del XIX. Tiempo después de la Exposición, se destacaría fray Marcelino de Castellví (1908-1951), quien arribó a Colombia en la década de 1930 y creó el Centro de Investigaciones Lingüísticas y Etnográficas de la Amazonía Colombiana.

 

La estrategia de organización utilizada en Colombia fue la creación de comités de damas, caballeros y del clero, quienes se encargaron de la financiación y la organización del evento. Las mujeres de las élites locales participaron activamente mediante bazares, donaciones y cédulas (imagen 6). Por su parte, los misioneros contaban con material valioso que provenía del registro de sus labores, como, por ejemplo, fotografías, filmaciones, relatos, mapas y colecciones particulares que habían conformado en las casas de misión o eran producto de sus excursiones. Respondiendo a la circular, los comités locales promovieron la conformación de colecciones y la elaboración de piezas para la exposición. Vale anotar que no todos los prelados aceptaron la invitación, ya que algunos consideraban que el trabajo evangelizador y civilizador en sus regiones estaba culminado. Este fue el caso de la diócesis de Manizales y las arquidiócesis de Medellín y Popayán. 

 

Autor desconocido

Objetos expuestos por la misión carmelita del Urabá

1925, fotograbado, Congreso y Exposición Nacionales de Misiones Católicas

© Marta Ayerbe

 

 

Uno de los grandes temas debatidos fue la designación de un lugar propicio para la exposición. Para 1924, las salas del Museo Nacional de Colombia se ubicaban en el edificio Pedro A. López y no contaban con suficiente espacio para albergar la cantidad de objetos remitidos para el festejo. Además, y a diferencia de las exposiciones nacionales anteriores, no se contaba con presupuesto para la preparación de pabellones o la adecuación de espacios públicos como parques o plazas. Por ello, la colaboración de la Junta de Beneficencia de Cundinamarca fue fundamental, dado que prestó para la Exposición de Misiones las instalaciones del recién construido Hospital San Juan de Dios (imagen 7). Los amplios pabellones, jardines y la existencia de una estación de tranvía, lo convirtieron en un lugar conveniente. La exposición fue la primera actividad pública realizada en estas instalaciones. 

 

La Exposición y el Congreso Nacional de Misiones tuvieron lugar en agosto de 1924, siendo eventos paralelos a la Conferencia Episcopal. A diferencia de lo proyectado por Pio XI y Schmidt para la exposición vaticana de 1925, la muestra colombiana ante todo legitimó la presencia de los misioneros a lo largo del territorio nacional. Esta fortaleció la figura del misionero como actor clave en los proyectos de civilización y en la reproducción de los discursos patrióticos en las regiones. Como había ocurrido en los informes presentados en los años anteriores a la Junta de Misiones, en las intervenciones realizadas durante el Congreso se destacaron narraciones que heroizaron a los misioneros. Estas presentaron el trasegar de las congregaciones y comunidades, enfatizando acciones como la creación de pueblos, escuelas y orfelinatos (imagen 8). Pocas fueron las referencias a las comunidades indígenas, las cuales fueron representadas a través de los objetos de uso cotidiano y ritual que se encontraban en los salones de la Exposición. En el relato presentado se les asociaba a su estado de salvajismo y se destacaba la necesidad de continuar con las misiones entre estos pueblos indígenas. 

 

Autor desconocido

Objetos expuestos por las misiones capuchinas de la Goajira, Caquetá y Putumayo

1925, fotograbado, Congreso y Exposición Nacionales de Misiones Católicas

© Marta Ayerbe

Autor desconocido

Mapa del Vicariato Apostólico del Casanare

1925, fotograbado, Congreso y Exposición Nacionales de Misiones Católicas

© Marta Ayerbe

 

Una vez terminado el evento, las colecciones fueron preparadas para su participación en la Exposición Misionera de 1925 en el Vaticano. Como indicó Emilio Ferrero en su discurso durante la apertura del evento colombiano, Puede, en fin, el aficionado a las investigaciones etnológicas considerar aquí todo cuanto da cabal idea de las costumbres de los indios y rastrear los escasos vestigios del origen de esas razas, con el examen de sus dialectos que el misionero ha recogido en diccionarios y gramáticas; o con la vista de sus hachas, mazas, dardos y demás armas primitivas; o de sus monótonos instrumentos musicales, o de sus extraños arreos y vestidos; o de los ídolos y talismanes que presiden los supersticiosos ritos de su culto. 

 

Para los visitantes citadinos, este fue uno de los primeros espacios donde pudieron conocer de cerca a los habitantes del territorio nacional a través de su producción material (imágenes 9 y 10). Más allá de los discursos pronunciados durante el Congreso, los periodistas llamaron la atención en las costumbres de los indígenas del país. A diferencia de las colecciones de los museos y de las anteriores exposiciones nacionales de artes e industrias, aquí apareció una regionalización manifiesta en la presencia de los misioneros y la lectura que estos realizaban de las particularidades socioculturales de cada una de las regiones en donde se encontraban y laboraban por aquel entonces (imagen 11). ♣

 

 

 

Bibliografía:

 

1 Katherine Aigner, “Vatican Ethnography: The History of the Vatican Ethnological Museum 1692-2009”. Bollettino dei Monumenti Musei e Gallerie Pontificie, XXXI (2013): 358-416.

2 Juan Acquaderni, “Reglamento, Exposición Vaticana”. La Exposición Vaticana Ilustrada, n.o 1 (1887): 6.

3 Luis Ángel Sánchez, “Por la Etnología hacia Dios: la Exposición Misional Vaticana de 1925”. Revista de Dialectología y Tradiciones Populares LXII, n.º 2 (2007): 63-107.

4 Monseñor Roberto Vincentini, “Circular del Excelentísimo señor Nuncio Apostólico, Monseñor Roberto Vicentini, a los Prelados de toda la República”, en Congreso y Exposición Nacionales de Misiones Católicas (Bogotá: Tipografía Minerva, 1925): 15.

5 Emilio Ferrero, “Discurso del Doctor Emilio Ferrero”, en Congreso y Exposición Nacionales de Misiones Católicas. (Bogotá: Tipografía Minerva, 1925), 41.

6 “El Congreso de misiones que se inaugura hoy y las damas bogotanas”, El Tiempo (15 de agosto, 1924): 3.