15 de octubre del 2018
 
La estrategia del caracol (1992), de Sergio Cabrera
Septiembre de 2016
Por:
Augusto Bernal Jiménez

LA ESTRATEGIA DEL CARACOL (CABRERA)

La década del noventa estuvo marcada por el "aparente retorno del público" a ver cine colombiano, fenómeno que se parcializó en torno a La estrategia del caracol de Sergio Cabrera, frente a otras opciones como fueron Rodrigo D. (Víctor Gaviria), Confesión a Laura (Jaime Osorio) y La gente de la Universal (Felipe Aljure). Una de las razones se vislumbró en la ámplia cobertura que marcó a nivel de difusión masiva y la incorporación de una programadora de televisión, Caracol, en su producción, lo que permitió que la cinta fuera catalogada como la "más taquillera dentro de la historia de nuestra cinematografía". Dentro de este fenómeno cabe reconocer un impacto similar con las cintas de Gustavo Nieto Roa protagonizadas por el "gordo" Benjumea y producidas por la programadora de televisión Eduardo Ruíz Martínez a finales de los setenta, y Jairo Pinilla Téllez en los ochenta bajo la producción de Focine.

La estrategia del caracol recurrió al célebre acontecimiento del desalojo de "La Casona", vieja construcción de La Candelaria, filmado por Ernesto León Giraldo durante el allanamiento de la policía (1975). De este acontecimiento surge la fábula de Cabrera, utilizando un tratamiento de comedia, género que ha producido buenos resultados en nuestra cinematografía. A su vez se retomó la formula del guionista argentino Jorge Goldemberg, quien adaptó algunos de sus aportes a La estrategia de la cinta ganadora del Festival de Berlín, y de la cual también fue guionista, La frontera, del chileno Ricardo Larraín (1991)

Dentro de ese esquema, La estrategia del caracol permitió incorporar elementos audiovisuales de la televisión, no sólo a partir de su propio lenguaje, sino de reconocidos actores dentro de un contexto que el mismo realizador denomina "como el propio cine nacional", en el cual la obra de Leopoldo Pinzón marcó un antecedente desde Pisingaña (1984) develando a los espectadores el reconocimiento de una típica clase media y el origen de una violencia urbana producto de los desplazamientos campesinos y la migración a la ciudad.

 

Desde este punto de vista, el planteamiento genérico de la cinta de Cabrera se vislumbra en la forma como maneja esquemas retomados dentro de nuestra cinematografía, colocándolos a nivel de un tipo de espectador del lenguaje de televisión y que encuentra en ella sus valores de "identidad" explotados como una opción de comedia donde la ridiculización es espectáculo, logrando que los índices de taquilla la coloquen en el puesto en que está. Esta alternancia de esquema de televisión suplantando el cine logra crear intereses sociales y culturales que se denotan dentro del fenómeno del "cine de identidad". La estrategia del caracol logra imponer sus modelos frente a opciones más realistas y de autor (Gaviria, Osorio) o la alternativa igualmente urbana presentada por Aljure en La gente de la Universal, que acomoda por encima de lo temático la capacidad de crearle a sus personajes una identidad propia.