CASA, PROYECTO DE ARQUITECTURA MODERNA EN COLOMBIA, CASAS EN BOGOTA
Febrero de 2018
Por:
Óscar Alonso Salamanca Ramírez, Arquitecto, Profesor Asociado de la escuela de arquitectura y Hábitat de la universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano

LA CASA: EL PROYECTO MODERNO DE LA ARQUITECTURA EN COLOMBIA

La casa con sus espacios se encuentran cargados con las más profundas paradojas. La configuración de una casa convencional, en el mundo actual, es la resultante de la incorporación de variables que están relacionadas con las necesidades y el ideal de funcionalidad que exige un cliente y es, también, la respuesta que brinda el arquitecto a dichas exigencias. En este proceso se ha construido la imagen de que las soluciones que se ofrecen al encargo de una casa son la consecuencia de aplicar una fórmula sistemática que da por hecho que la distribución de los espacios son producto de una reflexión sobre los modos de vida de los habitantes. En este sentido, muchos de los estudios que abordan las soluciones de la vivienda se encuentran centrados en la premisa de que la mejor vivienda es aquella que aplica, juiciosamente, conceptos de privacidad, comodidad, estandarización e individualidad. Desde este punto de vista, tales conceptos parecen ir más allá de los aspectos de la cultura local y se establecen como estándares de carácter universal que definen una manera de habitar. Lo anterior puede tener una explicación en la suposición de que aquello que se incorpora como una norma se asume como algo natural que siempre ha estado presente y es un asunto habitual. Sin embargo, en el trasfondo de esta situación es posible afirmar que la aparición y sustitución de los espacios de una casa tienen un origen y un propósito que permitieron establecer la distribución y la relación de los espacios.

Izq.: Casa en Pradomar, Barranquilla, Obregón y Valenzuela. Perspectiva del espacio interior de la zona social y su relación con el paisaje existente. Fotos: Arango y Martínez, 1951. Der.: interior casa en Bogotá ,Arquitectos Obregón y Valenzuela

Izq.: Casa en Pradomar, Barranquilla, Arquitectos Obregón y Valenzuela. Perspectiva del espacio interior de la zona social y su relación con el paisaje existente. Fuente: Arango y Martínez, 1951. Der.: Interior casa en Bogotá. Arquitectos Obregón y Valenzuela.

 

La formulación de casa moderna plantea, en sí misma, una paradoja sobre la cual los arquitectos construyeron un marco conceptual que les permitió definir un modo de habitar acorde con las condicionantes de la época. La paradoja radica, sustancialmente, en el hecho de considerar la casa como un ámbito social que se soporta en el arraigo que da la tradición, mientras que lo moderno es un ideal que configura un futuro que replantea, precisamente, el vínculo con el pasado. En este contexto, en las décadas de los años cincuenta y sesenta en Colombia, se desarrolló una arquitectura que respondió a la diversidad de posibilidades que ofrecen las ciudades del país. La necesidad de tener una arquitectura acorde con las condicionantes culturales, climáticas, geográficas y sociales se evidenció en las casas que se diseñaron y construyeron en las ciudades colombianas. Para entender este momento es importante plantear que asuntos como el crecimiento demográfico, las políticas públicas, los movimientos higienistas y los planes de gobierno fueron esenciales para el desarrollo de una arquitectura moderna en el país. A propósito, los arquitectos Jorge Arango y Carlos Martínez plantearon lo siguiente: 

Trescientos cincuenta años de la época colonial y cinco años, de 1946 a 1951, corresponden a los periodos más importantes de la arquitectura en Colombia. La etapa cubierta por el crecimiento y formación de la actual república no ofrece, en general, ejemplos arquitectónicos de importancia.

En muy pocas partes del mundo se ha presentado el movimiento de la arquitectura contemporánea, con la fuerza y vigor desarrollados en Colombia en los últimos años y muy pocos son los países en que el movimiento ha logrado colocarse sobre bases tan populares[1].

Este proceso se debió, en parte, a aspectos tales como la expansión de las ciudades mediante la lógica de la urbanización de extensos terrenos para definir en ellos calles, manzanas y predios de intervención, y al fomento de una cultura interdisciplinar que permitió fortalecer un movimiento conjunto de profesionales cuyo propósito se centró en acoger el estilo de la nueva época e incorporarlo al ámbito disciplinar.

Izq.: Casa en Bogotá. Construtol  Der.: Casa en Bogotá .Arquitectos Cleves , Nariño y Granados

Izq.: Casa en Bogotá. Constructol. Der.: Casa en Bogotá. Arquitectos Cleves, Nariño y Granados.

 

 

La privacidad, la comodidad, la estandarización y la individualidad son conceptos relativamente recientes que han marcado la configuración del espacio doméstico existente y han ejercido una influencia importante en el modo de vida actual. Muchos de los espacios de la casa se transformaron o sustituyeron para, en unos casos, dar paso a otros espacios, o en otros, compactarse o fusionarse en aras de dar cumplimiento a las limitantes de espacio de un encargo. Frente a esto último, el mueble cobró un valor de sustitución espacial y complemento de la imagen espacial. De esta manera, y en atención a las dinámicas urbanas y arquitectónicas, parte del problema que enfrentaron los arquitectos en la formulación del espacio doméstico se encuentra en recomponer el ideal de casa en edificaciones que, en principio, partieron de la idea de romper con las nociones de recogimiento e intimidad que ofrece una vivienda unifamiliar. Esta situación no es nueva, en 1943 el arquitecto José María Montoya realizó una reflexión para explicar el sentido que la llegada del edificio de renta dio a Bogotá y las implicaciones que este trajo cuando se pasó de vivir en casas a vivir en edificios de apartamentos, al respecto planteó lo siguiente: “Las primeras casas de apartamentos se construyeron en Bogotá hace más o menos 15 años. Al principio y aun hoy se encuentran bastantes dificultades para adoptar esta clase de edificios al modo de vivir nuestro. Las condiciones de vida en una casa de apartamentos son, desde muchos puntos de vista, totalmente distintas de las antiguas casonas santafereñas y aun de las residencias particulares modernas”[1].

Izq.: Casa en Bogotá, Arquitectos Fernando Sanabria y Jaime Ponce de Leon .Fotos Montenegro Niño y Barreto, 198. Der.: Casa en Usaquén, Bogotá. Arquitectos Morales, Gamboa y Samper. .Arquitectos Cleves, Nariño y Granados

Izq.: Casa en Bogotá, Arquitectos Fernando Martínez Sanabria y Jaime Ponce de León. Fuente: Montenegro, Niño y Barreto, 1984. Der.: Casa en Usaquén, Bogotá. Arquitectos Morales, Gamboa y Samper.

 

El arquitecto Manuel Martín Hernández plantea que “si la ciudad es, en efecto, el lugar donde se despliega la modernidad, la casa aparecerá entonces como un lugar donde, ciertamente, la carga de la cultura la ha convertido en un refugio frente al ‘enemigo’ exterior”[1]. Este hecho viene marcado por las costumbres que se heredan en el tiempo, con las cuales se interioriza esta necesidad de tener una morada o un lugar donde vivir, esto hace referencia a que los aspectos más significativos de las personas tienen asiento en la casa y, por tanto, el residir se encuentra asociado con arraigarse en un lugar. En este sentido, la casa es el espacio en el que confluyen el morador, la imagen social y el jardín como último remanso de lo que sería el recuerdo del espacio agrícola. A propósito de la construcción de la imagen del espacio doméstico en la ciudad, el escritor Gonzalo Mallarino escribió una trilogía donde, a través de sus personajes, relata la historia de Bogotá en el siglo XX y muestra el aporte de las ideas higienistas a la consolidación de la ciudad: “Eso fue en la casa de Teusaquillo no aquí en la Avenida Chile. Fue en la casa que los papás de Carlos le dejaron morir. Estábamos recién casados y desde el principio vivimos en casa. Tenía un antejardín con materas de geranios y un sietecueros y un balcón. Y en el patio de atrás un brevo y varias matas de mora. He vuelto a pensar en esta casa. Era pequeña pero a nosotros nos gustó desde el principio porque era nuestra. «Alicita», decía Carlos, «este será nuestro hogar»”[2].

Izq.: Casa en Bogotá, Arquitectos Obregón y Valenzuela. Der.: Casa en Medellín, Darco Arquitectura
Izq.: Casa en Bogotá, Arquitectos Obregón y Valenzuela. Der.: Casa en Medellín, Darco Arquitectura.  

Los dibujos arquitectónicos de una casa tienen la virtud de expresar las posibles relaciones que se dan en los espacios. Tales relaciones se hacen manifiestas a través de las secuencias de recorridos que permiten concretar el sistema espacial y dar sentido al proyecto que existe detrás de los dibujos técnicos de la arquitectura. El dibujo es una herramienta eficaz para anticipar la imagen interior y la relación de la edificación con el entorno. Asimismo, es un mecanismo para recomponer la imagen conjunta de la casa y las actividades que definen las partes constitutivas de la edificación.

Si se retoma la idea de que la casa es el espacio para resguardarse del exterior, entonces uno de los propósitos del espacio doméstico será aislarse para proteger el mundo interior de la ciudad. Esta intención es manifiesta en ejemplos en la arquitectura de la casa que ejecutaron en Bogotá arquitectos como Fernando Martínez Sanabria o Guillermo Bermúdez; en Cali, firmas de arquitectos como Lago y Sáenz; o en Barranquilla, proyectos de la firma Obregón y Valenzuela. El despliegue significativo de la casa se centra en el mundo social, destinado al universo de los adultos que, simultáneamente, se relaciona con el jardín interior creado para el deleite de los ocupantes como un dispositivo para extender el interior hacia un exterior controlado. Las zonas privadas, como las habitaciones, y de servicio, como la cocina, tienen su propia lógica de distribución y, asimismo, los espacios exteriores que acompañan la composición. La casa se configura como el lugar en el que confluyen la espacialidad que se transforma con el tiempo, aspecto que le da un grado de imprevisión a la definición de la forma del espacio y la arquitectura que se piensa, cuyo resultado permite la certeza de la disposición de los espacios.

Casa en Bogotá Fernando Martinez Sanabria y Jaime Ponce de Leon. Las actividades en el jardín. Fotos Museo de Arquitectura Leopoldo Rother de la universidad Nacional de Colombia

Casa en Bogotá, Fernando Martínez Sanabria y Jaime Ponce de León. Las actividades en el jardín.Fuente: Museo de Arquitectura Leopoldo Rother de la Universidad Nacional de Colombia.

En este devenir constante de la construcción del espacio doméstico es significativo el planteamiento de Albert Einstein en una carta que envió a Max Born en la que manifiesta: “En realidad no es tan importante en donde se establezca uno (…) Yo, personalmente, he errado por aquí y por allá, un extraño en todo lugar (…) El ideal de un hombre como el que yo soy es sentirse en casa en cualquier lugar”. Un aspecto que centra las preocupaciones por entender el significado de la arquitectura del habitar y las paradojas que están detrás de su formulación.

Casa Santodomingo, Bogotá. Foto Oscar Alonso Salamanca.

Casa Santodomingo, Bogotá. Foto Oscar Alonso Salamanca.

 

 

 

[1] Arango, J. y Martínez, C. Arquitectura en Colombia. Bogotá, Lit. Colombia, 1951.

[2] Mallarino, G. Delante de ellas. Bogotá: Editora Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara, 2005.

[3] Martín, M. La casa en la arquitectura moderna. Respuestas a la cuestión de la vivienda. Barcelona, Reverté, 2014.

[4] Martínez, C. Arquitectura en Colombia. Bogotá, Lit. Colombia, 1962.

[5] Montenegro, F.; Niño, C. y Barreto, J. Fernando Martínez Sanabria - Trabajos de arquitectura. Bogotá, Fondo Editorial Escala, 1984.

[6] Montoya, J. M. “Edificios de apartamentos de Bogotá”. En: Ingeniería y Arquitectura, vol. V, No. 50, 1943, pp. 42-49.