21 de febrero del 2019
 
Enero de 2019
Por:
Jorge V. Ramírez Nieto*Profesor titular del Instituto de Investigaciones Estéticas,Universidad Nacional de Colombia.

INSTITUTO DE CRÉDITO TERRITORIAL

Jorge V. Ramírez Nieto* Profesor titular del Instituto de Investigaciones Estéticas,Universidad Nacional  de Colombia.

En este artículo destacaremos tres fases y tres hechos relacionados con la actividad del Instituto de Crédito Territorial. La narración girará en torno a las publicaciones: Cartilla de construcciones rurales (1946); “Concurso de ideas para diseñar viviendas populares urbanas para ciudades con clima frío” (1946); y el libro Una política de vivienda para Colombia (1956).

La fase rural inicial

El Instituto de Crédito Territorial fue creado en 1939. La tarea inicial fue apoyar mejoras funcionales, higiénicas y estéticas a la vivienda tradicional rural. La baja calidad ambiental de las habitaciones rurales llevó a proponer una institución que evaluara las condiciones y propusiera alternativas de transformación de las viviendas campesinas. El ICT, desde su creación, adelantó una campaña de mejoramiento de la vivienda campesina en diversas regiones del país. A los siete años de actividad, José Vicente Garcés Navas, director del ICT, propuso al arquitecto Alberto Wills Ferro elaborar una Cartilla de construcciones rurales. Wills, en compañía del ingeniero Gustavo Maldonado, propuso un manual básico para construcciones rurales, utilizable como guía de obra a los maestros constructores.

La cartilla de Wills Ferro superó las expectativas. Logró un manual de procedimientos técnicos acompañado de un álbum de imágenes, fotografías, planos y dibujos, de obras adelantadas por el ICT. El manual, en su primera parte, describe las cualidades y atributos de los materiales de construcción, sus diversas clases, su buen uso y empleo. En la segunda parte presenta a los lectores criterios estructurales para el manejo de los materiales, con cálculos sencillos y sistemas prácticos de ilustración. Al final el manual brinda consideraciones sobre las cualidades de los suelos donde se construirá la vivienda. El álbum clasifica en ocho los tipos de proyectos, argumentando consideraciones climáticas. La presentación muestra particularidades de cada uno de los tipos, brinda soluciones y las ejemplifica con fotografías de los “ranchos” iniciales y las compara con las casas construidas bajo la metodología del manual ICT.

En su lanzamiento, J. V. Garcés Navas presentó la cartilla como sencilla y práctica. En ella se reunieron las experiencias acumuladas por el ICT durante su fase de trabajo en áreas rurales. La metodología aplicada en la cartilla logró calificar a los albañiles rurales y superar los problemas básicos de las casas tradicionales. Los “ranchos insalubres” fueron reemplazados por albergues higiénicos, con agua corriente y ambientes apropiados a las familias campesinas de mediados del siglo XX.

Bóvedas barrio Quiroga. Fuente: ict, 1955.

La cartilla hoy es un documento que invita a la evaluación de los alcances y el impacto de un manual que marcó huellas profundas en el extenso y variado paisaje rural colombiano.

En 1942, en el ICT se conformó la sección de vivienda urbana. Esa sección organizó su labor en torno a “Programas” entendidos como estrategias del Estado para superar el déficit de vivienda popular urbana. El método propuesto consistió en adquirir tierra urbanizable, edificar grupos de viviendas y programar la venta con plazos y precios adecuados al mercado inmobiliario popular. En esta fase se plantearon los programas Vivienda Obrera y Barrios Populares Modelo (1942-1950); Alianza para el Progreso (1961); Plan de erradicación de tugurios y Corporación Nacional de Servicios Públicos (1960-1972); Legalización y Distribución de Tierras (1978-1980); Vivienda de Interés Social y Vivienda Mínima (1980-1990). En el programa Vivienda Obrera y Barrios Populares Modelo, los primeros proyectos en Bogotá fueron el barrio Urdaneta Arbeláez –luego renombrado como Quiroga– y el Muzú. Sobre el barrio Quiroga, en el periódico El Siglo, en enero 17 de 1952, se lee:

Dentro de pocos días serán adjudicadas en Bogotá 560 nuevas viviendas económicas, El Barrio Quiroga situado frente al hospital de San Carlos representa para nuestra capital un significativo aporte en el cambio de dar solución al problema de la falta de vivienda para clases menos pudientes.

El primer concurso de ideas de vivienda popular urbana, auspiciado por el Instituto de Crédito Territorial (ICT), fue organizado en 1946. Las revistas Casas y solares, número y Proa, informaron a los profesionales de la arquitectura las intenciones que alentaban el concurso. En Proa se lee:

El Instituto de Crédito Territorial, abre este concurso con el fin de estimular el interés de los arquitectos hacia el diseño de vivienda económica, cómoda e higiénica, destinada a los empleados de Bogotá. El instituto trata de dar solución al problema de la vivienda de la clase media económica cuyos tipos de diseño van cambiando con el desarrollo económico y social del país.

Al concurso del ICT se presentaron 26 equipos de profesionales. Los ganadores en las diferentes modalidades planteadas fueron: Obregón y Valenzuela; Gabriel Serrano, Carlos Arbeláez y Gabriel Largacha; los hermanos Robledo, Fernando Martínez y Hernán Vieco; y el equipo conformado por Jorge Gaitán Cortés, Gabriel Solano y Álvaro Ortega. A partir de 1948, el arquitecto Jorge Gaitán Cortés lideró, en el ICT, el desarrollo del proyecto para la primera etapa (1949-1954) del barrio Los Alcázares. En esa etapa participaron cuatro grupos de los arquitectos que habían tomado parte en el concurso. Ellos fueron: Rocha y Santander, Herrera y Nieto Cano, Trujillo Gómez y Martínez Cárdenas, y el Departamento Técnico del ICT.

Casas en el barrio Los Alcázares. Fuente: Arango y Martínez, 1951.
 

En Los Alcázares se puede destacar el énfasis funcional de la arquitectura de la vivienda, junto con la preocupación por definir procesos de crecimiento y ampliación de las unidades de habitación construidas. El borde de los espacios conformados con áreas libres, jardines y antejardines no pretendía mantener permanencia integral. Su cualidad radicaba en la posibilidad de ampliar sus componentes. Se definieron atributos de las viviendas sin determinar completamente la forma externa de las construcciones. Si bien hubo lineamientos específicos respecto a los crecimientos futuros, esto no impidió la ambigüedad sobre la imagen del conjunto. La transitividad y el acondicionamiento en cuanto a lo funcional primaron sobre otras decisiones arquitectónicas y urbanas.

La fase del seminario nacional de vivienda

El capitán Piedrahita Arango fue designado, en 1953, como gerente del Instituto de Crédito Territorial. Desde el inicio de su labor, Piedrahita manifestó su desacuerdo con planes “como el de construcción de una gigantesca concentración de apartamentos en Bogotá”. En este caso se refería al Centro Urbano Antonio Nariño. Piedrahita decía:

Aunque las gentes de clase media son sufridas y gentiles, nadie pone en duda de (sic) que su reclusión en los estrechos edificios de cemento armado, a tiempo que alrededor de ellos se extienda una libérrima sabana, acabaría por dañarles el genio, aparte de los problemas de moralidad, higiene y comodidad lejos de haber sido resueltos habrían ido agudizados.

El plan de acción propuesto en el ICT para la nueva fase se resumía en factores de capacidad de pago del adjudicatario, durabilidad de la construcción por encima del plazo estimulado para amortizar su valor, especificaciones mínimas de la vivienda que satisficieran los requisitos de higiene, de moral y de comodidad, ubicación cuidadosa de los barrios de las distintas categorías sociales dentro de las ciudades, en concordancia con los planos reguladores de las mismas a fin de contribuir al armónico desarrollo urbano, estímulo al aumento de las industrias de materiales de construcción fomentando la producción de materiales nacionales relacionados con la construcción.

Entre las acciones urbanizadoras promocionadas por el ICT en Bogotá se destacaron proyectos en los barrios: Don Bosco, Suba, Los Alcázares, La Soledad, en el sector norte de ciudad; San José de Fucha, Sosiego, Tres Esquinas, La Fragua, Quiroga y Muzú, en el sector sur de la ciudad. El ICT, en 1955, planteó desarrollar cinco etapas de 2.200 viviendas cada una. También se consideró un plan adicional de largo plazo con una duración considerada de cincuenta años (1955 a 2005)

En los planes de trabajo del ICT, para el año 1952, se propuso aplicar el modelo desarrollado para las casas del barrio Quiroga, en el Plan Regulador de Bogotá, en asocio con el Departamento Técnico del Instituto. La revista Pórtico, al referirse a las realizaciones vinculadas con el plan piloto, publicó una corta reseña sobre las casas del barrio Quiroga. Allí se lee: “Las casas de Quiroga que se construyen en [la] primera etapa suma 509, y la mayoría están terminándose”. En la reseña se afirma que la base del diseño de las casas fue el esquema elaborado por Wiener y Sert; dicho esquema fue desarrollado como proyecto en la Oficina del Plan Regulador de Bogotá.

El Instituto de Crédito Territorial presentó, el 13 de junio de 1956, el libro titulado Una política de vivienda para Colombia. 1955, que contenía información, material y ponencias producidas en el marco del “Primer Seminario Nacional de Vivienda” desarrollado entre el 25 de abril y el 1 de mayo de 1955. El seminario fue organizado por Rafael Mora-Rubio, quien para ese momento era el director del Cinva. El libro contó con el apoyo de monseñor José Joaquín Salcedo, director de las escuelas radiofónicas de Sutatenza; José Ramón Sabogal, consejero de Acción Cultural; el sociólogo Orlando Fals Borda; el abogado Rafael Mora Rubio; y los arquitectos René Caballero Madrid y Carlos Martínez Jiménez.

En la conferencia inaugural, dictada por el ingeniero José Gómez Pinzón, se destacó la pregunta ¿a qué clase social afecta en forma más aguda el déficit de vivienda? Para aproximarse a una respuesta él dijo:

Hay que reconocer que a la clase menos favorecida […] sobre la clase obrera está gravitando este fenómeno casi exclusivamente. […] el problema de la clase media es muy serio y […] esta clase necesita de la ayuda oficial para poder vivir con el decoro que exigen su posición y sus compromisos; […] es preciso reconocer que la obra oficial que en materia de vivienda se ha estado desarrollado en los últimos años, beneficia casi exclusivamente a esta clase y que es muy poco lo que se ha podido hacer a favor del sector obrero.

Para José Gómez Pinzón, uno de los aspectos fundamentales fue definir el tipo de casa y en especial sus componentes constructivos:

El instituto ha sido criticado […] por construir viviendas demasiado pobres; yo tengo la impresión de que en el momento que estamos viviendo la situación y las disponibilidades colombianas obligan a hacer casas todavía más pobres […] Tengo la impresión de que nos hemos venido equivocando al aplicar a las construcciones hechas hasta este momento un dramático criterio de permanencia […] y de ahí se concluye que hay que hacerlas en concreto reforzado. No es exacto que solamente las casa hechas en concreto reforzado duren […] Todavía habitamos casas hechas por los españoles hace 300 años, en donde los cielos rasos fueron hechos de chusque y barro, muchas de ellas de adobe y tapia pisada, no obstante lo cual han albergado a muchas generaciones.

La arquitectura de la vivienda no requería, según Gómez Pinzón, aplicar la novedad técnica para solucionar el problema social. La tradición y la experiencia acumulada en el tiempo podían servir como argumentos válidos en la construcción de la arquitectura popular. Esa postura, en apariencia antimoderna, estaba apoyada en consideraciones de la contemporaneidad social nacional. En ese sentido las propuestas del ICT podrían ser modernas sin por eso tener que descartar la tradición local.

Casas y barrio Muzú. Fuente: Correia, 1952.
Casas y barrio Muzú.
Fuente: Correia, 1952.

En términos gráficos, el libro muestra en su primera página una fotografía que evidencia el contraste entre las calidades de las construcciones de vivienda que se daban en ese momento en Bogotá: en el primer plano se encuentra una vieja casa de chircal insalubre, informe, contrahecha, que había crecido por sucesivas adiciones de elementos; en el fondo, como paisaje urbano moderno de referencia, se encuadra la imagen del conjunto ordenado de nuevas viviendas del barrio Quiroga. La imagen contrastada del conjunto aparece como testimonio incuestionable del cambio hacia el progreso.

Al cierre

La historia del ICT después del programa Alianza para el Progreso (1961) enfrentó desarrollos de amplia envergadura que han sido analizados ya por diferentes autores. Entre los proyectos urbanos se pueden mencionar en Bogotá: Ciudad Kennedy (1961-1967), la Unidad Hans Drews (1962), Timiza (1966), Pablo VI (1967). En los años setenta se conformó en el ICT un interesante grupo de arquitectos que experimentó nuevas maneras de proponer conjuntos de vivienda. Sobresalen entre ellos Kennedy experimental (1971), Tunal experimental (1972), Ciudad Bachué (1978). La acción del ICT, en ese momento, tuvo desarrollos importantes en ciudades como Bucaramanga, Cali y Medellín. La dinámica del ICT integró en su grupo de diseñadores arquitectos como Rogelio Salmona, Hans Drews, Emecé Ijjás, Pedro Mejía, René Carrasco Rey, Jaime Castell, Hernán Vieco, entre muchos otros. El impacto de las políticas de vivienda transformó el panorama después de la aparición de la Unidad de Poder Adquisitivo Constante (Upac) en 1972. Al inicio de los años ochenta, el programa Casa sin cuota inicial mostró profundos cambios y grandes fisuras en la actividad del ICT. Las soluciones, por motivos económicos y políticos, se alejaron de las propuestas misionales desarrolladas por el Instituto.

El ICT, luego de 42 años de existencia, liquidó su actuación en 1991 y fue reemplazado por el Instituto Nacional de Vivienda de Interés Social y Reforma Urbana, Inurbe. La nueva institución generó su propia historia durante 10 años. Ella será tema de análisis en otro artículO

 

Bibliografía

  1. Arango, Jorge y Martínez, Carlos. Arquitectura en Colombia. Bogotá, Ediciones Proa, 1951.
  2. “Concurso para una vivienda económica en Bogotá”. Revista Proa, 6, marzo 1947, p. 25-26 [Primer concurso de ideas del ICT de vivienda popular urbana].Corporación Colegio de Villa de Leyva; Cehap; Citce. Estado, ciudad y vivienda. Urbanismo y arquitectura de la vivienda estatal en Colombia, 1918-1990. Bogotá, Inurbe, 1996.Correia, Victorino J. M. “Unidade de Instituto de Crédito Predial” [barrio Muzú]. Revista A Arquitectura Portuguesa, No. 2, agosto 1952, pp. 25-26.
  3. ICT. Una política de vivienda para Colombia. Primer Seminario Nacional de Vivienda, 1955. Bogotá, Editor Jaime Mendoza, 1956.
  4. Lonja de Propiedad Raíz. “Comienza una gran obra” [primer concurso de ideas del ICT de vivienda popular urbana]. Revista Casas y solares, No. 3, mayo 1947, p. 15.
  5. Méndez, G. El concurso para la vivienda popular urbana - 1947: Ideas aplicadas en las casas del barrio los Alcázares en Bogotá. Tesis en la maestría en Historia y Teoría del Arte y la Arquitectura, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, 2007.
  6. Mesa, A., “Plan Piloto de Bogotá” [barrio Quiroga]. Revista Pórtico, 1952, número especial, p. 37, Medellín.
  7. Piedrahita, A. “Habitaciones en Bogotá” [Centro Urbano Antonio Nariño]. Revista Semana, No. 359, 7 de septiembre de 1953, p. 11.
  8. Ramírez, J. Trazas de ciudad: arquitectura en Bogotá durante el periodo de Gustavo Rojas Pinilla (1953-1957). Bogotá, Universidad Nacional de Colombia, 2017.
  9. Wills, A. y Maldonado, G. Cartilla de construcciones rurales. Bogotá, ICT, 1946.
  10. Volpini, F. “El barrio Urdaneta Arbeláez” [Barrio Quiroga]. Periódico El Siglo, enero 17 de 1952.
  11. Volpini, F. “Urbanizaciones” [Tipos de urbanizaciones]. Periódico El Siglo, 1953, 11 de junio, p. 12.
  12. “1.970 casas económicas en el barrio Urdaneta Arbeláez”. Revista Proa, 71, mayo 1953, p. 11 [Barrio Quiroga].