17 de septiembre del 2019
 
Hospital Infantil en Bogotá, obra de Lorencita Villegas de Santos
Septiembre de 2016
Por:
Ximena Pachón

HOSPITAL INFANTIL LORENCITA VILLEGAS DE SANTOS

A finales de la década de los años treinta, Lorencita Villegas de Santos convocó una junta en el Palacio de la Carrera, con el fin de plantear la idea sobre la creación de un nuevo hospital infantil para la ciudad de Bogotá. En 1941 se colocó su primera piedra. Altos funcionarios de gobierno, médicos renombrados y damas caritativas, bajo la dirección de la primera dama, se vincularon a las actividades tendientes a poner en marcha esta institución. Se trabajó primero por la terminación de su construcción, la cual, con el paso de los años y su lenta realización, se hizo anticuada antes de su conclusión. Después de trece años, en mayo de 1953, se anunció su próxima apertura. En marzo de 1955, después de un gran esfuerzo, el Hospital Infantil inició labores. El doctor Alvaro López Pardo fue nombrado director del mismo. El hospital contaba con 170 camas y todos los servicios de cocina, lavandería, laboratorios, rayos X, farmacia, fisioterapia, dentistería, cirugía general y ortopedia.

 

El hospital creció considerablemente a lo largo de su historia, se consolidó como centro de investigación y de avanzada en la atención pediátrica y logró diversificar sus servicios. Desempeñó un papel importante como centro difusor de los avances científicos en pediatría. Fueron muchos los pediatras que se capacitaron en ese conocido centro hospitalario y muchos los que se formaron con un gran compromiso social y una exigencia por mantener altos niveles de calidad en su desempeño profesional. Fueron incontables los niños que encontraron en el hospital la atención que les permitió sobrevivir y mejorar su calidad de vida. Muchos padres conservan un profundo agradecimiento con quienes les salvaron sus hijos. Las penurias económicas que desde sus inicios habían caracterizado su funcionamiento fueron siempre muy grandes y el fantasma de su liquidación rondó permanentemente en la mente de sus directivos. Siempre se requería de donaciones, no sólo para poder atender a los niños, sino para poder dotar algunos servicios especiales que el Hospital necesitaba brindar.

Finalizando el siglo, en abril de 1999 se cerró la Central de Urgencias Pediátricas Helena Calderón de Santos, última sobreviviente que funcionaba adscrita al Hospital Infantil. La suspensión de estos servicios se produjo un mes después de que se iniciara el proceso de liquidación del Hospital Infantil, un pilar de la atención a los niños enfermos de la capital y del país. Las deudas acumuladas y los conflictos económicos que durante más de cincuenta años se habían logrado manejar, no resistieron la profunda crisis fiscal y la insolidaridad en que se hundió el país a las puertas del siglo XXI, y que de manera muy especial tocó a las instituciones hospitalarias y a los niños pobres de la capital.