23 de septiembre del 2019
 
Interpretación del sanjuanero huilense en la velada de elección y coronación de la Reina Nacional del Bambuco (2016). FOTO CORTESÍA DE CORPOSANPEDRO
Julio de 2017
Por:
Bernardo Tovar Zambrano. Historiador. Profesor de la Universidad Nacional de Colombia.

FESTIVAL FOLCLÓRICO DE NEIVA

Desde la antigüedad precristiana diversas prácticas festivas (culto a las aguas, a la vegetación, a los animales, al fuego y al sol) estaban asociadas al solsticio de verano (del 21 al 22 de junio) y fueron cristianizadas bajo la figura de San Juan Bautista.

Las fiestas tradicionales

La fiesta moderna que hoy se celebra en Neiva, el Festival Folclórico, Reinado Nacional del Bambuco y Muestra Internacional de Folclor, tiene como fundamento histórico las fiestas de San Juan y San Pedro. En orden de importancia, el interés festivo recayó primero, durante largo tiempo, en la fiesta de San Juan, la cual fue traída por los españoles al comienzo de la colonización. Posteriormente, hacia fines del siglo XIX, el énfasis se desplazó a la fiesta de San Pedro.

No obstante, hay que tener en cuenta que la fiesta del Bautista siempre guardaba una continuidad con la del Apóstol. La fiesta de San Juan se difundió en la provincia de Neiva, en la mayor parte del Nuevo Reino de Granada y prácticamente en todas las colonias españolas del Nuevo Mundo. Esta expansión obedecía a la enorme significación que este fasto tenía para los españoles. Constituía la más popular de sus celebraciones. Incluso, era uno de los festejos importantes de la cristiandad europea que databa desde los primeros tiempos del cristianismo. Su puesta en la escena festiva se relacionaba con el solsticio de verano. 

Desde la antigüedad precristiana diversas prácticas festivas (culto a las aguas, a la vegetación, a los animales, al fuego y al sol) estaban asociadas al solsticio de verano (del 21 al 22 de junio) y fueron cristianizadas bajo la figura de San Juan Bautista. De esta manera, en la fiesta del Precursor de Cristo se articularon aquellas prácticas paganas y los ritos de la nueva religión. Eran actividades propias de la festividad presenciar la salida del Sol el día de la celebración (24 de junio), realizar el baño ritual, prender hogueras, enramar las casas, recoger las hierbas mágicas de San Juan, celebrar casamientos y concertar encuentros amorosos en esa noche festiva cuando todo estaba permitido: se quemaban gatos, había corridas de toros, matanza de cerdos, peleas de gallos, mascaradas, alardes militares, representación de moros y cristianos, danza de espadas, se hacían altares, paseos ecuestres, bailes, procesiones, se comía y se bebía en exceso.

Tales eran las características principales de la festividad que los españoles celebraban al momento del Descubrimiento y Conquista de América. En este proceso San Juan Bautista fue reactualizado en su función de Precursor para anunciar el regreso de Cristo al Nuevo Mundo. De ahí la propagación de su culto y su festividad. 

En el Nuevo Mundo esta fiesta –que con frecuencia guardaba una continuidad con la de San Pedro (29 de junio)– experimentó algunos cambios asociados, entre otros aspectos, a la popularización de los caballos, hecho que le imprimió un carácter ecuestre a la festividad, principalmente con las cabalgatas y carreras. Así mismo, en muchos lugares se agregaron las corridas de toros, las riñas y el descabezamiento de gallos. 

La fiesta de San Juan tenía en Neiva una gran importancia durante el periodo colonial. Lo más destacado, según los informes de algunos clérigos, eran las corridas de toros, las carreras de caballos, los altares en las calles y casas, los fandangos, el consumo de chicha, de dulces y la ebriedad. En las haciendas también celebraban la festividad. Estos eventos se repetían en la fiesta de San Pedro con la cual empalmaba el San Juan. 

Interpretación del sanjuanero huilense en la velada de elección y coronación de la Reina Nacional del Bambuco (2016).  Foto Cortesía De Corposanpedro

 

Durante el siglo XIX continuaron con entusiasmo esas mismas diversiones. En la víspera del día, la gente recorría las calles con tamboras, tiples, cantos y los gritos de ¡San Juan! A media noche la gente partía para el baño ritual, volvían a la madrugada y bailaban hasta el amanecer. Desde las primeras horas del día tenían lugar las carreras de caballos. A medio día se iban de paseo al río. Por el camino había gallos colgados para la diversión de arrancarles la cabeza. Después del baño comenzaba la música y la gente bailaba valses, contradanzas, caña, torbellino y, de preferencia, bambucos. 

Desde mediados del siglo XIX, el bambuco era descrito como el baile especial de la fiesta, característica que se mantiene hasta nuestros días. En el transcurso de la segunda mitad del siglo XIX, por requerimientos de diferenciación e identidad urbana, se produjo en Neiva el desplazamiento del énfasis festivo del San Juan al San Pedro. Esto marcó la diferencia principalmente con Ibagué, la otra capital sanjuanera. En esta ciudad la fiesta continuó conservando su hegemonía, mientras que Neiva levantaba el emblema de San Pedro. 

Sin embargo, durante la primera mitad del siglo XX, el San Juan siguió celebrándose en corregimientos, veredas y haciendas adyacentes a Neiva, mientras que en Ibagué el festejo por excelencia correspondía al San Pedro. Las diversiones eran las tradicionales: corrida de toros (en la plaza de San Pedro), cabalgatas, descabezada de gallos, sacrificio del cerdo, paseos, baño, música, bailes, danzas, carrera de encostalados, pólvora, mistela y chicha. 

Músico de la Comparsa del Tolima en el Desfile del Festival Folclórico de Neiva (2016).  Foto Cortesía De Corposanpedro

 

Hacia mediados del siglo XX la fiesta de San Pedro presentaba una estruc-

turación más definida. Entre otros aspectos, al lado de las diversiones tradicionales, era notorio el desfile de las murgas en el que se interpretaban las coplas más populares. A este desfile de folclor musical se articularon luego las danzas, las comparsas, las carrozas y otros elementos. Se constituyó de este modo un importante desfile que se convirtió en un atractivo central de la fiesta. Esto sirvió de base para la creación del ‘Primer Festival Típico del Huila’ (diciembre 1 de 1959), cuya celebración se realizó en junio de 1960.

El festival moderno 

La celebración tradicional empezó a cambiar a raíz de la creación del Festival Típico del Huila y del Reinado Nacional del Bambuco. Estos nuevos festejos marcaron el tránsito hacia la fiesta moderna en Neiva. Dentro de los elementos que propiciaban el nuevo modelo de celebración se contaban principalmente los siguientes:

a) La intervención del Gobierno departamental para la creación, institucionalización y formalización de la nueva festividad, proceso que implicaba, entre otros aspectos, el paso de la celebración espontánea que iniciativa de manera particular el festejo tradicional a la fiesta oficial reglamentada.

b) La comercialización y turistización de los festejos (configuración de una fiesta influida por los requerimientos de fomentar el comercio y el turismo). 

c) El concepto de folclor que conduce a la folclorización de la cultura popular convocada e integrada como elemento crucial en la estructuración de la nueva fiesta.

d) La reginización (del latín regina: reina) de la fiesta que convierte a los reinados en parte esencial de los festejos. 

e) La intervención de los medios de comunicación o mediatización de la festividad (esto implica que la nueva fiesta se hace y a la vez es hecha con la prensa, la radio y la televisión, lo que la convierte en un espectáculo mediático). 

Personaje de los Indios Otás en el Desfile del Festival Folclórico de Neiva (2016). Foto Cortesía De Corposanpedro

 

En junio de 1960 se celebró el Primer Festival Típico del Huila y al año siguiente, durante el segundo, se realizó el Primer Reinado del Bambuco. En el contexto de la cultura regional, la noción de lo típico se identificaba con el concepto de lo folclórico, razón por la cual fue sustituido por este último. Así, con el nombre de Festival Folclórico unido al de Reinado Nacional del Bambuco se configuró la nueva festividad, que suponía el enlace de sus dos componentes fundamentales: folclor y reinado. 

Diversas expresiones culturales han sido acogidas en la parte que corresponde al Festival Folclórico. Mediante las modalidades de concursos y encuentros se han destinado espacios: a) para la música, donde participan agrupaciones de rajaleñas, música campesina, música alternativa o ‘Rock en el San Pedro’, bandas sinfónicas y otras; y b) para las danzas y bailes, que comprende la exhibición de las danzas del Huila, de los departamentos y de los países invitados, así como la presentación del baile del pasillo huilense, la rumba criolla, el baile del bambuco tradicional y el baile del sanjuanero huilense. 

Así mismo, un hecho significativo ha sido la participación desde 2002 de las comunidades indígenas del Huila con su música y sus danzas. A partir de 2005 comenzaron a participar las comunidades afrodescendientes del Huila. Con la participación de indígenas, afrodescendientes y otros grupos se ha enriquecido y ampliado la cobertura sociocultural del Festival Folclórico. 

Otra dimensión del Festival corresponde al evento denominado Festicrearte, destinado a las artes visuales y las creaciones literarias. En el mismo orden, las obras artesanales tienen su lugar en el Encuentro de Maestros Artesanos. Al final se han hecho esfuerzos por rescatar la fiesta de San Juan, recluida en un discreto olvido, para lo cual se han organizado algunos eventos como un desfile acuático por el río Magdalena (que recuerda la relación del Bautista con el culto al agua, en función del bautismo), unas cabalgatas (que rememoran el San Juan como un día ecuestre) y algunas celebraciones en el día y la noche del Precursor.

En cuanto al reinado es ostensible que desde su creación se convirtió prácticamente en el centro de la nueva festividad, que atrae la atención de la gente y de los medios de comunicación. La creación del Reinado del Bambuco llevaba consigo la definición de tres elementos básicos para la competición de las candidatas por la corona del certamen: la pieza musical emblemática, que de hecho correspondió al Sanjuanero compuesto por Anselmo Durán Plazas en 1936, con letra de Sofía Gaitán Yanguas; el traje típico para bailarlo, tanto de la mujer como del hombre y la coreografía para la ejecución del baile, que fue creada por Inés García de Durán. 

La Reina Nacional del Bambuco es elegida entre las candidatas de los departamentos. La representante del Huila es seleccionada en el Reinado Departamental del Bambuco, en el cual participan las candidatas de los municipios huilenses. En este sentido, con las candidatas de empresas, clubes e instituciones, el municipio de Neiva elige a la Señorita Neiva para que lo represente en el concurso departamental. Cuando se creó el reinado surgió la crítica de que las candidatas del municipio de Neiva eran de la élite de la ciudad, por lo cual se acordó la creación del Reinado Popular del Bambuco que desde 1961 hasta el presente ha venido realizándose con las candidatas de los barrios y corregimientos de la capital huilense. 

En 2009 se creó el Reinado Infantil del Bambuco, que elige a la Niña Neiva, para representar a la ciudad en el Reinado Departamental Infantil del Sanjuanero Huilense que se realiza en Rivera (creado en 1990). Desde 1993 se realiza en el municipio de Rivera el Intercolegiado Departamental del Sanjuanero Huilense en el que compiten por la corona de Reina de los Estudiantes, las candidatas de los colegios de Neiva y de otros municipios, y desde 2005 se lleva a cabo el Reinado Infantil Intercolegiado del Sanjuanero Huilense. 

Con estos reinados se busca, entre otros aspectos, la continuidad de la festividad en las nuevas generaciones. Otro reinado es el del Adulto Mayor que es celebrado por los usuarios del Programa Club del Adulto Mayor. Durante la festividad la práctica de los reinados se generaliza en la ciudad: en muchas empresas, instituciones, organizaciones y entidades de diversa índole se lleva a cabo su propio festejo o ‘Sampedrito’, con la elección de una reina. 

En su conjunto, los reinados le otorgan un lugar central a la mujer en la festividad. En función de los reinados se elaboran las carrozas y se llevan a cabo los desfiles. No hay reinado sin su desfile. Las candidatas departamentales al Reinado Nacional del Bambuco participan en el desfile acuático por el río Magdalena y en el Gran Desfile Folclórico, que reúne prácticamente a todos los actores de la fiesta, con sus reinas, carrozas, danzas, comparsas, bandas musicales, las representaciones folclóricas de los departamentos y los países invitados. Cierra el desfile una gran cabalgata. Cabe mencionar que dentro de la práctica generalizada de los reinados no puede dejarse de lado al Reinado Nacional Gay del Bambuco que se realiza en Neiva desde 1988, en unas fechas posteriores al Festival Folclórico y al Reinado Nacional del Bambuco. 

Desfile en el Festival Folclórico de Neiva: Carroza infantil (2016). Foto Carlos Rojas Laguna

 

De las diversiones tradicionales se conservan en la festividad moderna las corridas de toros y las cabalgatas. Las corridas se llevan a cabo en la plaza de toros ‘El Barcino’ del Club Campestre de Neiva. Las cabalgatas recorren las calles de la ciudad con notoria frecuencia durante la temporada festiva. Dentro de estas sobresale la cabalgata del San Juan, la cabalgata Cacica La Gaitana (únicamente de mujeres) y la cabalgata del Gran Desfile Folclórico. Por lo general no hay desfile de notoriedad sin su cabalgata. Durante la festividad se realizan ocho cabalgatas oficiales a las cuales hay que agregar las que programan algunas instituciones y empresas en desarrollo de sus propios ‘sampedritos’. Puede verse en este apego huilense a las cabalgatas una evocación de la cultura ecuestre y pastoril que antiguamente caracterizaba a la provincia de Neiva. 

Durante todos los días de la festividad se ofrece el Festival Gastronómico, donde el público encuentra la comida típica del Huila, en particular, el plato emblemático de la fiesta que es el asado de cerdo. Algunos se adquieren vivos para el rito tradicional del sacrificio que todavía se ejecuta en varios lugares. Al lado de la comida típica, la fiesta ofrece igualmente la bebida emblemática, representada en la mistela y en el aguardiente Doble Anís. 

El Festival con sus representaciones folclóricas y, en especial, con los reinados, convoca a los medios de comunicación, dinamiza muchas actividades y atrae una enorme cantidad de público, tanto de la municipalidad como de turistas, con lo cual se genera un incremento notable en la demanda de bienes y servicios. Esa apertura al consumo excesivo que la fiesta implica contribuye a dinamizar la economía, lo cual ha permitido decir que el folclor es una de las primeras ‘industrias’ del Huila. 

Por último, es indicado señalar que el Festival Folclórico, el Reinado Nacional del Bambuco y la Muestra Internacional de Folclor mediante la Ley 1026 del 2 de junio de 2006 fueron declarados como Patrimonio Cultural de la Nación.

Referencias

1 Un relato detallado de la fiesta de San Juan se encuentra en la obra de Bernardo Tovar Zambrano: Diversión, devoción y deseo. Historia de las fiestas de San Juan (España, América Latina y Colombia). Medellín: La Carreta Editores, 2010.

2 De Santa Gertrudis, Fray Juan. Maravillas de la naturaleza. Tomo 1. Bogotá: Biblioteca Banco Popular, 1970. p. 141-155 / Díaz Jordán, Jenaro. Proceso histórico de pueblos y parroquias de la Diócesis de Garzón. Neiva: Imprenta Departamental del Huila, 1960. p. 143-144.

3 Guarín, David. Un día de San Juan en tierra caliente. En: Museo de cuadros de costumbres, variedades y viajes. Tomo 1. Bogotá: Biblioteca Banco Popular, 1973. p. 364-376.

4 Ver: Revista Semana. Bogotá: abril 16 y julio 9 de 1956.

5 Tovar Zambrano, Bernardo. Neiva de fiesta: identidad y goce urbano. Desde San Juan y San Pedro al festival moderno. En: Historia Comprehensiva de Neiva. Tomo IV, Neiva, Academia Huilense de Historia, 2013. p. 407 y ss.