22 de septiembre del 2018
 
Comparsa de los bailadores en el Salsódromo de Cali (2015). Foto Krishna Rodríguez
Julio de 2017
Por:
Alejandro Ulloa Sanmiguel. Antropólogo y profesor titular de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Valle en Colombia. Director del Grupo de Investigación Palo de Mango - Culturas musicales urbanas de la diáspora afrolatina.

EL SALSÓDROMO EN CALI

El Salsódromo es un acto festivo que con el pasar de los años ha generado inclusión y reivindicación étnica en medio de las complejidades sociales propias de una ciudad como Cali.

La Feria de Cali, creada en 1958, fue objeto de una transformación radical en el 2008. La inauguración del certamen, que siempre había sido programada con una cabalgata, ese año se cambió e incluyó bailarines de salsa en el escenario de la Avenida Roosevelt. Así, en vez de briosos caballos y jinetes ebrios descontrolados, vistosas escuelas de salsa ocuparon el espacio con sus coreografías en la calle. 

Desde los años 60 y durante varias décadas, la cabalgata representó a los terratenientes de la región, que la crearon para afirmar su estatus, su poder político y económico en la ciudad, junto a otras fracciones de la élite caleña y vallecaucana. El recorrido de sus corceles por las calles principales abría pomposamente la Feria cada 25 de diciembre. Todo este despliegue exponía con una gran estética visual la belleza femenina y la puesta en escena del espectáculo masivo que hizo de la cabalgata un acto público, festivo y alegre, que la multitud avaló con aplausos. 

En las décadas de 1980 y 1990, grupos sociales emergentes, ansiosos de poder político y legitimación social, se tomaron la cabalgata y durante varios años rivalizaron, compitieron y hasta compartieron privilegios con los sectores ya establecidos. Todo el entorno se desarrolló en medio de tensiones, conflictos y problemas de organización, maquillados con reinas de belleza, modelos, medios de comunicación y personalidades de la farándula criolla. En medio de los halagos multitudinarios, los despliegues mediáticos y los ríos de licor, se presentaron muchos atropellos hacia los espectadores y un desbordado maltrato contra los caballos.  

Ante las evidencias y las denuncias      de amplios sectores de la ciudadanía, el alcalde de la ciudad en el 2008, Jorge Iván Ospina, cambió el programa de inauguración de la Feria de Cali. La iniciativa consistió en llevar la salsa a la calle para darles el protagonismo a los bailarines de los barrios populares de la ciudad. Con todas las implicaciones políticas y económicas que tenía esa decisión, rompió con una tradición de medio siglo y creó el Salsódromo, que en la actualidad es considerado como uno de los acontecimientos más importantes de la Feria. Se trata de un desfile de las escuelas de salsa representativas de esta manifestación cultural.  

Carroza alegórica en el desfile del Salsódromo de Cali (2010).  Foto Krishna Rodríguez

 

Sus puestas en escena

El primer Salsódromo se realizó en el 2008, fue producido por Carlos Fernando Trujillo y estuvo bajo la dirección de Andrea Buenaventura y Helbert Zambrano. En el espectáculo participaron 1.200 bailarines de 26 escuelas de baile de salsa de la ciudad que desfilaron, a lo largo de un kilómetro, ante unos 20.000 asistentes, muchos ubicados en graderías. 

La temática escogida hacía referencia a los antecedentes de la salsa desde sus ancestros en África hasta la segunda mitad del siglo XX. Además de las carrozas que portaban las figuras de la bailarina Amparo Arrebato y el cantante Piper Pimienta, se transmitieron mensajes alusivos a la cultura ciudadana, como: ‘vete de rumba, pero no te derrumbes’ y ‘en todos los eventos practica el reciclaje, no contamines’, entre otros.

Carroza alegórica en el desfile del Salsódromo de Cali (2010). Foto Krishna Rodríguez

 

El segundo Salsódromo se realizó en un tramo de la Autopista Sur el 25 de diciembre del 2009. Su recorrido aumentó en 170 metros. En esa ocasión participaron bailarines invitados de Brasil y Cuba, y más de 1.600 bailarines locales adscritos a 30 escuelas de salsa. La carroza ‘Nuevo Latir’ les rindió un homenaje a los bailarines íconos de la salsa Evelio Carabalí, Amparo Arrebato y Watussi y María, mediante figuras hechas con papel, arcilla e icopor. También se homenajeó a la cantante cubana Celia Cruz por su influencia en la salsa y en la cultura popular caleña.

Es importante resaltar que la escenografía de una de las carrozas exaltó a las vendedoras de chontaduro y mango biche, personajes íconos de la ciudad. Así mismo, se exhibieron símbolos culturales de Cali y de la región, entre ellos el Grupo Niche y la Orquesta Guayacán, y personajes como La Viuda Alegre, La Muerte y Los Diablitos que suelen circular por la ciudad a fin de año. Eduardo Delgado, director de Calicarrozas, empresa encargada de hacer el montaje, explicó que “la idea era rescatar los valores culturales de la salsa y otros sentires artísticos que laten en los barrios populares y que están floreciendo de manera espectacular”.

El desborde de lo local

A finales del 2010, se llevó a cabo el tercer Salsódromo con la presencia de más de 1.000 bailarines de 25 escuelas que desfilaron, a lo largo de un kilómetro, por la Autopista Suroriental con motivos alusivos a otras naciones y luciendo atuendos representativos de Venezuela, Puerto Rico, Colombia, Panamá, Estados Unidos, México, Cuba y Brasil. Con la animación de la orquesta Son de Cali y su éxito ‘Vos me debés’, el público aplaudió también la presencia de ocho escuelas infantiles de salsa que se integraron por primera vez al espectáculo. Un aspecto importante para resaltar es que las carrozas buscan que se reconozca a cantantes y orquestas que han logrado hacer de Cali un centro referencial de la música. Este año, por ejemplo, se pudo observar y escuchar a Jimmy Saa y su orquesta y al Grupo de Nelson y sus Estrellas. Una carroza más, dedicada a Puerto Rico y Estados Unidos, mostró la influencia de artistas como Willie Colón, Héctor Lavoe, Eddie Palmieri y los Van Van de Cuba. 

Para el cuarto Salsódromo (2011) la temática fue la representación del pasado, presente y futuro de la salsa. El pasado escenificado por 30 bailarines de vieja guardia, entre mujeres y hombres; el presente por la escuela de salsa Swing Latino, campeones en el Festival Mundial de Salsa, Cali 2011; y el futuro, por las cuatro escuelas de bailarines de categoría infantil finalistas en el Festival Mundial Miniswing 2011: Chiquibabies, Proyecto Estilo y Sabor, Son de Luz y la comparsa de Los Guaracheros de Regla. 

Luego aparecieron ocho alas en el Salsódromo a través de 26 escuelas que bailaron al ritmo de son, mambo, chachachá, guaracha, pachanga, bugalú y salsa fusión. Como en anteriores oportunidades, la presencia de cantantes y de orquestas fue una nota destacada de las carrozas. En esta ocasión se escucharon ritmos de la orquesta La Misma Gente, así como de Fruko y sus Tesos y del gran Óscar D’León.

Una innovación la introdujo la comparsa Titicó, un conjunto de 110 personas entre bateristas, congueros, timbaleros, bajistas y bailarines, que mientras se trasportaban en una ‘chiva’, tocaron la campana, un instrumento insignia de los salseros caleños. 

Desfile de las escuelas de bailarines en el Salsódromo de Cali (2010). Foto Krishna Rodríguez

 

Actos en la ciudad como referentes temáticos

La quinta versión del Salsódromo ‘Cali Mundial’ (2012) tuvo como motivación central los World Games que se realizaron en la ciudad durante el 2013. Es interesante anotar que las temáticas no dejaban de lado acontecimientos importantes realizados en la ciudad. 

En esta oportunidad, además de participar jóvenes e infantes, desfilaron 26 bailarines de la vieja guardia. Cuatro grandes carrozas acompañaron a los danzantes: una con el Grupo Niche en pleno, en homenaje a su fundador, el maestro Jairo Varela, quien falleció en agosto de ese año. Otra carroza llevaba a la orquesta Casa Blanca, ganadora en la categoría Ensamble del Mundial de Salsa, efectuado en septiembre. En las dos restantes estaban los exintegrantes del Grupo Niche, Javier Vásquez y Willy García, ahora con su agrupación Son de Cali.

Este desfile estuvo estructurado por ocho alas, cada una denominada con el nombre de algún tipo de deporte e integrada por tres o cuatro escuelas. La primera ala estuvo dedicada a los ‘deportes de vanguardia’, como la escalada, el paracaidismo, el patinaje y el hockey sobre patines en línea, con las agrupaciones Constelación Latina, Estrellas Mundiales de la Salsa y Hermandad Latina. Las demás alas agruparon a los deportes de pelota, combate, fuerza, precisión, acuáticos y artísticos. En la última ala denominada ‘Tiempos y Maracas’ estuvieron los grupos Fiebre Latina, Salsa Viva, Tango Vivo e Imperio Juvenil. Unos 1.300 bailarines de 25 escuelas hicieron el recorrido de kilómetro y medio. El desfile fue encabezado por los músicos de la Percubanda caleña, seguidos por los 104 abanderados de los países que participaron en los Juegos Mundiales Cali 2013 y por la carroza con la imagen gigante del maestro Jairo Varela, elaborada por los artistas plásticos Eduardo Delgado y Roberto Otero.

Bailarines y coreografías en el Salsódromo de Cali (2016). Foto Kike Escobar

 

Para la sexta versión del Salsódromo (2013) se invitó a la orquesta de Richie Ray y Bobby Cruz. Esta versión contó con 1.250 bailarines y ocho carrozas de ‘El Despertar de Carnaval’, nombre que recibió el evento de ese año para dar a entender que no es solo un espectáculo de masas, sino que se busca tener una conexión con el carnaval, como otro referente festivo. 

En esta ocasión, desfilaron los medallistas ganadores del baile deportivo en los World Games, Adriana Ávila y Jéfferson Benjumea, y los bailarines campeones en la categoría ‘Estilo Caleño’, Angie Osorio y Nilson Castro. La segunda carroza estuvo animada por la orquesta Salsa Máster, ganadora de la modalidad ‘Ensamble’ en el Mundial de Salsa, junto a la pareja de bailarines de Stilo y Sabor. En los demás carruajes desfilaron la Orquesta Guayacán, los niños bailarines y los bailarines de la vieja guardia. A través de las alas y las carrozas se hicieron homenajes a grandes músicos como el cubano Pérez Prado, el peruano Alfredito Linares, el panameño Rubén Blades y a orquestas como La Sonora Matancera, El Gran Combo de Puerto Rico, La Fania All Stars, el Grupo Niche y Fruko y sus Tesos. El espectáculo concluyó con la presentación de Herencia de Timbiquí en la carroza alegórica al Pacífico colombiano, como un gran homenaje a la cultura del Valle del Cauca.

La noche como aliada 

En el 2014, la organización del Salsódromo innovó al programar su realización durante las horas de la noche, acción precedida de un debate sobre estos cambios en relación con la vistosidad y con la seguridad misma del certamen. Pero la noche fue una aliada. Los Hermanos Lebrón fueron los invitados especiales, seguidos por la Orquesta Canela y la agrupación Cali Flow Latino con su espectáculo de salsa choke. Fue en este año cuando por primera vez se le otorgó un lugar de privilegio a la nueva salsa, la salsa choke, un fenómeno dancístico popular que se originó en los barrios del Distrito de Aguablanca por las comunidades del Pacífico asentadas en Cali. 

El octavo Salsódromo (2015) ‘Cali en su Salsa’ tenía como objetivo reivindicar procesos socioculturales que han contribuido a la construcción de una identidad de la ciudad y que aún están vigentes en el imaginario de muchos caleños, como parte de su memoria colectiva. De ese concepto se derivó la representación de los festivales de arte efectuados en los años 60 y la participación de las vanguardias estéticas para mostrar un aspecto distinto de la ciudad a través de la pintura, el grabado, el cine y la fotografía. 

También se aprovechó para evocar los VI Juegos Panamericanos de Cali (1971), los triunfos deportivos y las migraciones sociales del Pacífico colombiano a esta ciudad. La orquesta invitada fue El Gran Combo de Puerto Rico para simbolizar la globalización de la salsa como un fenómeno desarrollado desde finales del siglo pasado y a lo largo del siglo XXI. Con una puesta en escena, las comparsas presentaron los temas históricos: la zona de tolerancia, el arte, los artistas, el deporte, las orquestas y las migraciones, entre otros, con elementos significativos de utilería, vestuario, escenografía móvil y personajes icónicos de cada década. 

Parejas de baile en el Festival Salsa al Parque en Bogotá (2007). Foto Carlos Lema

 

Después de cada comparsa, siguieron las alas integradas por los bailarines que llenaron la avenida con su danza en movimiento y las coreografías en las siete paradas frente al público. El bloque entre alas y comparsas configuró un espacio multicolor y vibrante durante tres horas a lo largo de 1.500 metros por la Autopista Suroriental con 1.200 bailarines de 25 escuelas.

La paz como imaginario

Para el 2016, novena versión del Salsódromo, se propuso rendir un homenaje a la paz como un anhelo del pueblo colombiano. Se trataba de evidenciar mediante la puesta en escena musical y coreográfica, las prácticas de convivencia que en la vida cotidiana expresan los habitantes de los barrios populares. De ahí el nombre de Al Con-paz del barrio, un espectáculo que representó manifestaciones de reconciliación, solidaridad, esperanza, alegría y unión en distintos escenarios como la calle, la esquina, el parque, la tienda o la casa. Cabe señalar que las autoridades de la ciudad para ese año exigieron realizar un Salsódromo ‘más incluyente’ en el que más personas tuvieran acceso al evento de manera gratuita, por lo cual se extendió el desfile 500 metros más y se instalaron tribunas adicionales. 

La inclusión: gran ganador

Por las razones anteriormente descritas, la atmósfera del Salsódromo se ha establecido como un medio imprescindible para exponer la identidad urbana y contemporánea de los caleños. Es un acto festivo que con el pasar de los años ha generado inclusión y reivindicación étnica en medio de las complejidades sociales propias de una ciudad como Cali.

El Salsódromo es el resultado de un proceso reciente que tiene hasta el momento nueve ediciones, pero que se ha convertido en el punto de encuentro entre la institucionalidad oficial con los emprendedores culturales y los demás actores vinculados con la Feria de Cali. Es un espacio de intersecciones y tensiones donde se entrelazan los intereses políticos de la administración municipal con el interés económico de la industria cultural de la región y el capital simbólico logrado por el talento humano de origen popular y barrial que ha heredado una tradición dancística. Un escenario en el que el lenguaje corporal y la expresión de la cultura popular caleña permiten desplegar fantasías e imaginación.

La alegría del baile en el Festival Salsa al Parque en Bogotá (2007). Foto Carlos Lema

 

Finalmente, la inclusión social, la vigencia, la representatividad y la relevancia, entre otros criterios, sirvieron de soporte para iniciar el trámite de ingreso del Salsódromo a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación. Para este proceso se está verificando que el evento cumpla una función significativa de salvaguardar el contexto musical dancístico de la salsa en Cali. Actualmente la administración municipal de la ciudad adelanta esta gestión con el apoyo de los músicos, melómanos, bailarines, bailadores, artesanos, investigadores y difusores que forman parte de este espectáculo.

Referencias

1 Camacho, Miguel. La Feria de Cali de 1958 a 1970. En: González Pérez, Marcos (compilador). Fiesta y Región en Colombia. Bogotá: Editorial Magisterio, 1988. p. 143.

2 El Salsódromo será un carnaval de historia. En: El País de Cali, 2009. [online]. [Citado 28 mayo 2017]. Disponible en: http://historico.elpais.com.co/paisonline/calionline/notas/Diciembre102009/salsodromo.html

3 Este grupo ha sido invitado, junto con otros más, a muchos festivales de Colombia y del exterior. Estas acciones han contribuido al reconocimiento de la salsa como una expresión cultural de Cali.

4 Las alas se refieren a la división por grupos de las escuelas participantes que acompañan las carrozas en el Salsódromo de Cali. [online]. [Citado 2 junio 2017]. Disponible en: https://es.wikivoyage.org/wiki/Salsódromo

5 Entre rumba y alegría culminó el Salsódromo de la 55 Feria de Cali en la Autopista. En: El País de Cali, 2012. [online]. [Citado 28 mayo 2017]. Disponible en: http://www.elpais.com.co/cali/entre-rumba-y-alegria-culmino-el-salsodromode-la-55-feria-de-en-la-autopista.html

6 Con 1.300 bailarines en el Salsódromo, se da apertura a la Feria de Cali 2012. En: El País de Cali, 2012. [online]. [Citado 28 mayo 2017]. Disponible en: http://www.elpais.com.co/entretenimiento/cultura/con-1-300-bailarines-en-el-salsodromose-da-apertura-a-la-feria-de-cali-2012.html

7 Para la comparsa deportiva, además de varios deportistas destacados, se invitó al exarquero del América de Cali, el uruguayo Alexis Viera, quien había sido gravemente herido a bala durante un asalto callejero. En un gesto público de admirar, Viera perdonó a su agresor y lo invitó, a través de los medios de comunicación, a replantear su vida. Su presencia en silla de ruedas (en una carroza) a lo largo del Salsódromo fue un mensaje de paz, solidaridad y reconciliación, de gran impacto emocional para el público y para la ciudad.