23 de septiembre del 2019
 
FOTO CORTESÍA UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA DE BOLÍVAR - FOTOTECA HISTÓRICA DE CARTAGENA DE INDIAS
Septiembre de 2017
Por:
Rafael Enrique Acevedo Puello. Doctor en Historia de la Universidad de los Andes, magíster en Historia de la Universidad Nacional de Colombia e historiador de la Universidad de Cartagena.

EL CENTENARIO, UN FESTEJO DE CONMEMORACIÓN

El 11 de Noviembre de 1811 se firmó el Acta de Independencia de la Provincia de Cartagena en la cual se declaraba su emancipación absoluta frente a España. A diferencia del Acta del Cabildo de Santa Fe (del 20 de Julio de 1810), en Cartagena se realizó el primer intento por establecer un gobierno autónomo. Fue ese acontecimiento, el que muchos años después sería utilizado por la dirigencia política para organizar tanto la rememoración como sus festejos oficiales. Desde 1846 se dispuso que el 11 de Noviembre y los dos días subsiguientes de cada año se podían celebrar fiestas y diversiones públicas en conmemoración del glorioso Acto de Declaración de la Independencia de esta Provincia. 

Este reconocimiento público del 11 de noviembre favoreció la creación de una tradición festiva que se festeja año tras año. La idea fundamental era poner en escena una memoria histórica de las composiciones poéticas, canciones, exposiciones, discursos y procesiones cívicas. También incluía la inauguración de parques, monumentos, recolección de fondos, emisión de ordenanzas y la constitución de juntas directivas de la fiesta, entre otras actividades. 

Las complejidades de una fiesta de Nación

Esa invención de las historias locales contrastaba con las representaciones nacionales que se tenían sobre la Independencia de Cartagena en algunos textos de la historia de la patria del siglo XIX. Para autores como José María Quijano Otero, Francisco Javier Vergara y Velasco, José Joaquín Borda, Soledad Acosta de Samper, entre otros, si bien no desconocían la importancia de los sucesos de 1811, no menos cierto era que condenaban como ‘antipatrióticas’ las aspiraciones del gobierno federalista de Cartagena al no vincularse a la Junta de Gobierno en Santa Fe. Es decir, los que dirigían la opinión en Cartagena –como aducía Quijano Otero en su Catecismo de historia patria– le hicieron “un gran mal a la patria, promoviendo la desunión, atizando las rivalidades y pronunciando la palabra federación, que por entonces era funesta”. 

Así, antes de 1911, existía toda una tradición festiva que presentaba la memoria de la Independencia de Cartagena al servicio de la Nación. Y de manera análoga, se encontraba la construcción de un lenguaje nacional que circulaba en algunos textos escolares en los que se leía la emancipación de aquella provincia neogranadina como ‘antipatriótica’. Una contundente muestra que la construcción de una idea de nación es de extrema complejidad. 

Nace una fiesta Nacional 

No obstante las controversias suscitadas, la tradición festiva del 11 de Noviembre adquirió cierto reconocimiento nacional en la segunda década del siglo XX. Para 1911, cuando la unidad nacional preocupaba al gobierno por los recientes separatismos –como el de Panamá en 1903–, se usaron los conceptos históricos de las comunidades en la definición de nación. Tal iniciativa se desplegó por la intervención de las autoridades en las fiestas oficiales como punto de partida para generar estandartes de libertad y unir los lazos de la comunidad política. 

De hecho, en la Cámara de Representantes se debatía acerca del reconocimiento del 11 de noviembre como un suceso nacional que debía incorporarse en el calendario festivo de la nación e incluso algunos de los representantes consideraban que el 11 de Noviembre y no el 20 de Julio era la fecha de la Independencia Nacional. Los hombres de Julio reconocían la autoridad de los reyes y los hombres de Noviembre proclamaron la autoridad del pueblo, se proclamaba. 

Por otra parte, el ministro de Instrucción Pública, Pedro María Carreño, ordenó en 1911 que en todas las escuelas de la República los maestros limitaran la enseñanza de la historia patria a la explicación del Acta de la Independencia de Cartagena y al recuerdo de los próceres José Fernández Madrid, Manuel Rodríguez Torices y José Ignacio de Pombo. Además de Cavero, Amador, Castillo, Casamayor, Granados, Ripoll y otros patriotas ilustres. 

Esta disposición fue acatada en muchas escuelas y sirvió a las direcciones de instrucción pública de algunos departamentos para organizar la fiesta nacional del 11 de noviembre en ciudades distintas a Cartagena. Tal como aconteció en Popayán donde se publicó un catecismo escrito por Simón Rojas que se refería a la forma cómo debía enseñarse el Acta de Independencia de 1811. 

Foto Cortesía Universidad Tecnológica De Bolívar - Fototeca Histórica De Cartagena De Indias

 

En este sentido, los festejos del 11 de Noviembre adquirieron una dimensión nacional al conmemorarse en muchas ciudades de Colombia. El Concejo Municipal de Bogotá ordenó su realización durante un día festivo de Te Deum con varios disparos de cañonazos en la Plaza de Ayacucho, la entonación del Himno Nacional y la puesta en marcha de un desfile que comenzaba en la Catedral y finalizaba en el Parque de la Independencia. Todo ello en honor a que “el 11 de Noviembre, como el 7 de Agosto y el 20 de Julio, son días de la patria y base de nuestra Historia Nacional”. También se presentaron los trabajos que como contribución al Centenario había efectuado la Academia Colombiana de Historia y se realizó una fiesta en la Sociedad Unión en la cual se pronunciaron varios discursos patrióticos. 

Una situación similar se registró en otras ciudades en las que se festejó el Centenario de la Independencia. En la Sociedad Pedagógica de Medellín y en el Instituto Caldas se homenajeó a los alumnos que eran oriundos del departamento de Bolívar. Y en la propia ciudad de Medellín se llevó a cabo un desfile patriótico desde la Plaza José María Restrepo hacia la Iglesia Metropolitana. 

De igual forma, en Santa Marta los festejos se organizaron por la Junta del Club de Tiro y se efectuó una peregrinación a San Alejandrino y la Quinta de Bolívar, entre otros actos. En Barranquilla se puso la primera piedra de un parque que se iba a llamar Once de Noviembre. Todas estas prácticas conmemorativas hacían parte del conjunto de manifestaciones culturales, artísticas y políticas que convertían el Once de Noviembre en un referente de la nación colombiana. 

Tal inscripción del Once de Noviembre en la memoria colectiva de la Nación también se vio reflejada en las comunicaciones enviadas desde distintas partes del territorio colombiano para saludar los festejos nacionales de 1911. Durante ese año a Cartagena llegaron varios telegramas que se agregaban a la celebración centenaria desde Barranquilla, Socorro, Mompox, Bogotá, Tunja, Pasto, Cali, Popayán, Neiva, Medellín, Cúcuta, Ocaña, Sincelejo, Buenaventura, Santa Marta y Bucaramanga. Conjuntamente, se unieron a este suceso poblaciones más pequeñas como Viotá, Barranca de Lobo, Chinú, Usiacurí, Soatá, San Jacinto, Plato, Sincé, Santa Rosa de Viterbo, Soatá, Fusagasugá, Santa Rosa de Osos, San Salvador, Ubaté, Puerto Cabello, Tocaima, Quibdó y Cachira, entre otros.

Los festejos del Centenario 

Hay que anotar que el reconocimiento nacional de la festividad novembrina se vio beneficiado por varias actividades literarias, artísticas y culturales proyectadas en Cartagena durante 1911. Gracias a los esfuerzos de la junta directiva de las fiestas, la junta de señoras, los ciudadanos y las autoridades, se realizaron los festejos del 10 al 19 de noviembre. En esos días se efectuaron más de un centenar de actos entre los que se destacó la lectura del acta de independencia el día once, del mes once, a las once de la mañana, con el fin de recordar así los hechos del 11 de Noviembre de 1811. 

Además de las misas, desfiles, sesiones solemnes, quemas de buscapiés y juegos, la fiesta centenaria significó para la ciudad el momento oportuno para inaugurar el Monumento a los Signatarios de la emancipación y el Parque del Centenario. Esto como iniciativa para exhibir el Museo Escolar en el palacio de la gobernación y, en definitiva, para construir y remodelar los lugares de remembranza que hacían alusión a la patria independiente. 

Cabe resaltar que el realce del lenguaje patriótico referido al Once de Noviembre como símbolo de la independencia nacional se evidenció en las producciones literarias. En el diario más popular de la ciudad para esa época, El Porvenir, se publicó el Acta de la Independencia de Cartagena, al igual que aparecieron tres imágenes alusivas a la bandera y al escudo republicano y de armas de la ciudad. 

Adicionalmente, se realizaron diversas publicaciones como el libro de Camilo Delgado: Historia, leyendas y tradiciones en Cartagena, la cual fue reseñada en los periódicos locales junto a las producciones de los estudiantes que hacían parte de una pedagogía de esta fiesta.

Foto Cortesía Universidad Tecnológica De Bolívar - Fototeca Histórica De Cartagena De Indias

 

Se destaca, por ejemplo, el mapa elaborado por los estudiantes del Colegio Martínez Olier que representaba muchas de las manifestaciones artísticas y literarias que tenían como objetivo recuperar el sentido de recuerdo de todo un pueblo. Sin embargo, al no incluir al municipio de San Estanislao como parte de esta región se generó una polémica que permitió comprender que la importancia del fasto celebrado en Cartagena había traspasado las fronteras locales. Fue un detonante para vincular en la representación del pasado a los pueblos de la provincia. Y por supuesto, no hay que olvidar que San Estanislao fue uno de los pueblos que organizó festejos y actos patrióticos en su comunidad para homenajear el centenario en 1911. 

El 11 de Noviembre se inscribió en la conmemoración del país como un festejo de nación. Tan significativo resultó el centenario para ese propósito que, luego de 1911, se pensó en organizar otra fiesta centenaria en honor a la convención constituyente que dio lugar a la Constitución del Estado de Cartagena en 1812. 

Como se ha mostrado, lo esencial es que ese reconocimiento nacional fundamentó otro de los campos de la clasificación de lo festivo. Un escenario que amplió las celebraciones centenarias y bicentenarias para propiciar la consolidación de una memoria de la nación.

Referencias

1 II. Ordenanza a que se refiere el artículo precedente. Sobre fiestas y diversiones públicas. En: Corrales, Manuel Ezequiel. (Compilador). Documentos para la historia de la provincia de Cartagena de Indias, hoy Estado Soberano de Bolívar en la Unión Colombiana. Bogotá: Imprenta de Medardo Rivas, 1883. p. 419.

2 Quijano Otero, José María. Compendio de la historia patria. Bogotá: Imprenta Eléctrica, 1910. p.132.

3 El centenario de Cartagena en la Cámara de Representantes. En: El Porvenir. Cartagena: 31 de octubre de 1911. p. 2.

4 El centenario de Cartagena en todas las escuelas de la República. En: El Porvenir. Cartagena: 31 de octubre de 1911. p. 2.

5 El centenario de Cartagena en Bogotá. En: El Porvenir. Cartagena: 25 de noviembre de 1911. p. 2.

6 El centenario de Cartagena en Medellín. En: El Porvenir. Cartagena: 29 de noviembre de 1911. p. 2.

7 El centenario de Cartagena en San Pedro Alejandrino. En: El Porvenir. Cartagena: 30 de noviembre de 1911. p. 2.

8 El centenario de Cartagena en Barranquilla. En: El Porvenir. Cartagena: 23 de noviembre de 1911. p. 2.