23 de septiembre del 2019
 
Bajo el cielo antioqueño, de Arturo Acevedo (1925)
Septiembre de 2016
Por:
Jorge Nieto

BAJO EL CIELO ANTIOQUEÑO (A. ACEVEDO)

Un título mítico de nuestra modesta filmografía silente, anterior al período sonoro que comienza en 1930, es Bajo el cielo antioqueño: por su carácter de "superproducción" (guardadas las proporciones con otras cinematografías) conseguido por su productor y actor principal, el también legendario pionero antioqueño Gonzalo Mejía, quien reclutó a toda la "alta sociedad" del Medellín de 1925 para que actuara ante la cámara de los Acevedo; por su duración de más de dos horas de proyección; y por su presentación con tonos épicos de lo que era entonces lo "antioqueño", representado en el café, en la minería y en los transportes modernos.

Con la dirección de Arturo Acevedo Vallarino y la fotografía de Gonzalo Acevedo Bernal, los papeles estelares fueron representados por Alicia Arango de Mejía y Juan Naranjo. Entre los personajes del reparto figuran Bertha Hernández (futura primera dama de la nación), José Ignacio González, Beatriz Muñoz de Olarte, Rosa Helena Jaramillo de Mejía, Harol, Nora y Elsy Maynham, Carlos Olarte, Angela Henao, Lia Restrepo de Vélez, Carlos Botero Mejía, Lisandro Ochoa y Eduardo Uribe Escobar, entre otros.

En Bajo el cielo antioqueño se cuenta la historia de Lina, agraciada colegiala, quien sostiene contra la voluntad de don Bernardo, su padre (interpretado por Gonzalo Mejía), amores con Alvaro, joven bohemio que dilapida su fortuna. Deciden huir, pero en la estación de trenes una mendiga previene a Lina acerca del grave error que está cometiendo. Lina regala a la mendiga sus joyas envueltas en un pañuelo con las iniciales del novio, y renuncia a la huída. La mendiga es asaltada y asesinada, y su cadáver es encontrado con el pañuelo de Alvaro, a quien sindican del crimen. Llevado a juicio, Alvaro calla la verdad para proteger el honor de Lina. Cuando ella se entera del juicio, prefiere confesar para salvar a su amado. Ya inocente y en libertad, Alvaro encuentra una mina de oro y termina felizmente casado con Lina.

Excepcional es la historia de la pérdida y el rescate de este filme. Dividido en más de veinte fragmentos, que fue necesario rastrear y volver a unir luego de prolongados trámites e investigaciones, con la intención de reconstruir una versión tan cercana como fuera posible a la de 1925, en estos procesos los especialistas de la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano han invertido veinte años de trabajo y cuantiosos