16 de noviembre del 2019
 
Vista a la ciudad de Ambalema y de la Mesa de Herveo Henry Price, Comisión Corográfica, 1852. Biblioteca Nacional de Colombia
Octubre de 2019
Por:
José Alexander Pinzón Rivera* Historiador, Pontificia Universidad Javeriana, y Magíster en Historia y Teoría del Arte, la Arquitectura y la Ciudad, Universidad Nacional de Colombia. Investigador Independiente

AMBALEMA

Durante buena parte del siglo xx, Ambalema fue uno de los principales epicentros comerciales de los cultivadores de tabaco, cuyas plantaciones se extendían a lo largo a lo largo del rio Magdalena, lo cual facilitaba su exportación a través de esa vía fluvial. 

 

Origen y trayectoria de Ambalema

En diversos casos resulta difícil establecer con exactitud la fecha de creación de un sitio, pueblo, villa o ciudad en el territorio del Nuevo Reino de Granada (hoy Colombia). Ambalema no es la excepción. Algunos autores consideran que la fundación del pueblo de Santa Lucía de Ambalema, que suele atribuirse al oidor de la Real Audiencia Lesmes de Espinosa Sarabia, tuvo lugar el 15 de agosto de 1627, y que su finalidad fue congregar en un mismo lugar la población indígena que habitaba en distintos asentamientos cercanos al sitio elegido por el oidor. Se trató de los indígenas de las encomiendas de Tomas de Bocanegra, Francisco del Campo, Jacinto de Prado y otros de la Corona Real. Así, diferentes comunidades pasaron a residir y ser adoctrinadas en la nueva población de Ambalema del Río Grande la Magdalena. El lugar era propicio por su fertilidad, así como por su localización, ya que se encontraba en el lugar en el que el río Grande de la Magdalena podía cruzarse por canoa en el camino real de Santafé a Mariquita y próximo a las minas de Las Lajas y Santana.

Ambalema, 1826. Mapa de la zona comprendida entre el río Recio y las tierras de la antigua ciudad e indicaciones del lugar donde debe construirse la nueva. Archivo General de la Nación, ​Mapas y Planos ​4, 4A

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En el sitio en el que Lesmes de Espinosa ordenó a los indígenas reducirse a población ya existía una iglesia de madera cubierta de paja. Inicialmente, el pueblo se conformó con cerca de 400 indígenas sometidos a las órdenes de Pedro de Cardona, corregidor de los panches (grupo al que pertenecieron los indios de Ambalema), de Tocaima e Ibagué. Otra de las fechas clave en los inicios de Ambalema como pueblo es el 29 de marzo de 1656, cuando Luís Cerdeño y Monsón fijó, en razón de la usurpación de las tierras por parte de los vecinos  blancos, los límites de los resguardos, que eran tierras reservadas para que los indígenas tuvieran sus cultivos y ganados. El acto se ratificó mediante la Real Provisión del 29 de marzo de 1659, por petición del gobernador José Pisa y Urreamedy.

Cuatro personas enhebran y cuelgan las hojas de tabaco cosechas en el interior de un caney, provincia de Mariquita. 

Henry Price, Comisión Corográfia, 1852. Biblioteca Nacional de Colombia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En términos generales, durante los siglos XVII y XVIII, después de haber sido constituido como pueblo de indios, las principales actividades de la región fueron el aprovechamiento de las tierras de Santa Lucía de Ambalema por parte de los indígenas, el uso de aquellas dadas en propiedad a otros pobladores, el comercio relacionado con la boga por el río Magdalena y la explotación de las minas de oro y plata en Mariquita. Además, el mestizaje provocado por la presencia de indígenas, negros esclavos y españoles se convirtió en una de las características centrales de la región. “De esta manera, Ambalema, inicialmente pueblo de la Corona, terminó convertida a finales del siglo XVIII en una Viceparroquia de Libres, fenómeno que nos dice de las presiones que sobre las tierras de resguardo se vivieron al término del período colonial”.

 

El 17 de septiembre de 1825, un incendio extinguió el caserío de Ambalema, que estaba compuesto por casas con cubierta de paja, hecho que provocó, un año más tarde, el traslado de la población a un nuevo sitio, ubicado a unos cuantos kilómetros del emplazamiento original y cercano a la desembocadura del río Recio en el Magdalena, donde había sido edificada una nueva factoría de tabaco. Pese a que varios habitantes se opusieron al reasentamiento, el gobierno ordenó la construcción de la cárcel y la alcaldía en el sitio de la factoría, por lo cual la población terminó finalmente ubicada en el lugar que ocupa en la actualidad.

 

Antigua etación de tren de Ambalema

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En la actualidad, el municipio de Ambalema está en el valle del Magdalena. Se encuentra ubicado en el Departamento del Tolima, sobre la orilla occidental del río Magdalena (a 250 msnm) y sus tierras también permanecen bañadas por los ríos Recio, Lagunilla y Venadillo. Actualmente, dista 78 km de Ibagué y limita por el norte con Armero, por el este con el Departamento de Cundinamarca, por el sur con Venadillo y por el oeste con Lérida. Hoy, las carreteras permiten la conexión de Ambalema con las poblaciones de Armero, Alvarado y Lérida. Ambalema, junto con los municipios de Mariquita, Honda, Valle de San Juan, Guaduas, Ibagué, Falan, La Mesa y Bogotá conforma la llamada Ruta Mutis, que conmemora el interés que la diversidad de la fauna y la flora de la región despertaron en el botánico José Celestino Mutis, entre mediados del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX.

 

La economía tabacalera

Durante el periodo colonial, el monopolio del tabaco fue una fuente de recursos para la Corona española. Asimismo, el sitio de Ambalema desempeñó un papel destacado en la economía nacional del siglo XIX como centro de producción tabacalera, en especial debido a reformas políticas y económicas que fueron adelantadas en las décadas de 1840 y 1850.

 

Así, el proyecto progresista del general Tomás Cipriano de Mosquera −durante su primera administración (1845-1849)− planteó, entre otras reformas de naturaleza liberal, la suspensión del estanco del tabaco, medida que, en síntesis, condujo a que el negocio del tabaco pasara a ser administrado por particulares. Al respecto, en 1846, el gobierno celebró un contrato en el que se cedió la administración de la factoría de Ambalema a la firma Montoya Sáenz y Cía., lo que permitió una mayor participación del sector privado en la producción de la hoja. El cultivo se incrementó con la liberación de la producción y del comercio del tabaco y con la participación de empresarios privados. Como consecuencia, la exportación de la hoja alcanzó su punto más alto durante el periodo de 1853 a 1857, nivel que se mantuvo estable hasta 1870. En 1846, la factoría fue reconstruida (al nuevo edificio se le llamó Casa Inglesa), y el empleo de maquinaria especializada y el acondicionamiento de espacios propicios para distribución y exportación permitieron el procesamiento de la hoja a mayor escala.

 

Durante buena parte del siglo XX, Ambalema fue uno de los principales epicentros comerciales de los cultivadores de tabaco, cuyos cultivos se extendían a lo largo del río Magdalena, lo cual facilitaba su exportación a través de esa vía fluvial. Sin embargo, repetidas crisis en los precios del mercado mundial del producto y el agotamiento de la tierra disminuyeron la producción y, por lo tanto, la importancia comercial de este municipio-puerto.

 

Es importante tener en cuenta que, por su localización en el piso térmico cálido, la producción agrícola de Ambalema incluye también otros cultivos como arroz, millo, algodón y ajonjolí. Además de la agricultura, la economía del poblado gira en torno a la ganadería y al comercio.

 

 

El poblado en la actualidad

Al sobrevolar Ambalema, es posible encontrar tres colores predominantes: el verde oscuro de la vegetación, el naranja de las cubiertas y el gris de las calles pavimentadas de concreto. En su arquitectura predominan las casas de un piso con aleros soportados por columnas de troncos de árboles sin labrar, ancladas en pequeños soportes de concreto a la vista –lo que le da el nombre de “ciudad de las mil ciento un columnas”. Estos aleros, además de generar sombra sobre los andenes, sostienen las armaduras de madera de las cubiertas de herencia española, que son de teja de barro.

 

Asimismo, en las viviendas predominan los muros altos y de zócalos pintados, puertas que tienen calados y herrajes de hierro, y ventanas en madera con balaustradas. La mayoría de las casas y haciendas cuenta con patio interior, en ocasiones adoquinado en ladrillo o piedra. Con respecto a otros materiales, el uso de arcos, torres y marcos de ventanas de ladrillo a la vista es común en espacios como la iglesia principal. Además, las calles irregulares, en otro tiempo destapadas, ahora lucen pavimentadas. Por último, la imagen que producen las construcciones de una planta cambia en el parque principal, donde se erigen algunas edificaciones administrativas y públicas que alcanzan los dos pisos y se componen de balcones de madera.

 

Aguador de Ambalema. José María Gutiérrez de Alba, 1875. 

Biblioteca Luis Ángel Arango, Banco de la República

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En la actualidad, tanto los ambalemunos como los turistas realizan desde el malecón y las orillas del río Magdalena diferentes desplazamientos en vistosas lanchas o viajan en ferri para disfrutar de los paisajes ribereños. Otros lugares de interés para los visitantes son la antigua factoría, la Casa Inglesa, la estación del Ferrocarril y la Casa Amurallada. El centro histórico de Ambalema es hoy monumento histórico nacional y bien de interés cultural del ámbito nacional.  

 

FOTO FUNDACIÓN AMIGOS DE AMBALEMA VIVA, 2013

 

La Balsada - Fiesta de Santa Lucía

Cada año, a comienzos del mes de diciembre, los habitantes de Ambalema se reúnen durante una semana en torno a las ferias del municipio. Una de las celebraciones es la Fiesta de Santa Lucía, que se lleva a cabo desde hace unos 28 años. La fiesta se abre con la Balsada, que es un recorrido nocturno de la imagen de Santa Lucía, patrona del pueblo, por los ríos Recio y Magdalena, escoltada por canoas y lanchas en las que se transportan los devotos. Después del paseo fluvial, la imagen es llevada en procesión por las calles de Ambalema hasta el templo dedicado a la patrona. La jornada está acompañada por un amplio despliegue de iluminación.

 

 

 

Referencia Bibliográfica

 

·         Jesús Antonio Bejarano y Orlando Pulido, El tabaco en una economía regional: Ambalema siglos XVIII y XIX, Centro de Investigaciones para el Desarrollo, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, 1986, pp. 43-45.

·         Germán Mejía Pavony y Fabián Cárdenas Vega, Historia y patrimonio en la Ruta Mutis, Ministerio de Cultura. Bogotá, 2008, p. 17.

·         Jesús Antonio Bejarano y Orlando Pulido, El tabaco en una economía regional, pp. 43-44, 49.

·         Germán Mejía Pavony y Fabián Cárdenas Vega, Historia y patrimonio en la Ruta Mutis, p. 17.

·         Jesús Antonio Bejarano y Orlando Pulido, El tabaco en una economía regional, p. 51.

·         Elías Castro Blanco, La extinción de los resguardos indígenas de Colombaima y Paquiló en Ambalema en el siglo XIX, Consejo Regional Indígena del Tolima, Bogotá, 1999, p. 65.