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04 de Enero de 2012 - 5:02 pm

Santiago Cañón, el niño prodigio del violonchelo (Web)

Con tan sólo 16 años, es uno de los violonchelistas más importantes del mundo. Entrevista con este joven músico colombiano, una de las estrellas del Festival Internacional de Cartagena, que se llevará a cabo del 5 al 14 de enero.

Por Nicolás Cadena.
 

(Fotografías de Fabián Acosta.)

Años y horas de estudio constante han logrado que los dedos de Santiago caminen con seguridad y rapidez por el diapasón de su violonchelo, haciendo que en este instrumento suenen las más hermosas melodías de compositores como Vivaldi, Haydn, Dvorak y Shostakovich.

Desde que Santiago era un niño, su mamá ―que por cierto es violonchelista― logró inculcar en él (nacido en Bogotá en 1995) el amor por este instrumento y por la música clásica que a ella tanto le apasiona.

Hoy, con tan sólo 16 años, recuerda cómo a los cuatro, y con el tesón que sólo puede tener un experto en ese instrumento, se enfrentó al público capitalino acompañado de la Orquesta Filarmónica de Bogotá.
Este ´niño prodigio` (catalogado así por el maestro Henryk Jan Zarzycki) aún no ha terminado la universidad en Nueva Zelanda, pero ya es reconocido por los músicos más exigentes como uno de los mejores a su corta edad.

¿Cómo comenzó su pasión por la música? ¿Cuántos años tenía?
-Mi pasión se inició porque toda mi familia es de músicos y siempre he convivido con la música y el arte en general. Tenía cuatro años y medio cuando empecé a estudiar el violonchelo.

La mayoría de los muchachos que tienen su edad quieren ser músicos, pero de rock: interpretan bajos y guitarras eléctricas, baterías e instrumentos por el estilo. ¿Por qué usted optó por el violonchelo?
-Porque mi mamá tocaba el chelo y me llamó la atención el sonido. Siempre en mi casa se ha escuchado música clásica, pues mi papá es clarinetista de la Orquesta Filarmónica de Bogotá, mi mamá tocaba el chelo y mi hermana el violín.

¿Cómo influyó en su formación crecer rodeado de músicos? ¿Quién fue el que le inculcó el amor por el violonchelo?
-La influencia fue total porque además tengo otros familiares músicos, pintores o escritores. Mi abuelo materno fue un pintor muy bueno y mi abuelo paterno fue clarinetista y saxofonista, además de haber sido el primer profesor de mi papá. Tengo tíos y primos músicos, escritores y pintores y, por lo tanto, crecí en un ambiente artístico.

¿Alguna vez el violonchelo le ha sacado lágrimas?
-Sólo una vez, después de un recital que organizó la Luis Ángel Arango en Manizales. Fue en 2007, tenía 12 años y no quedé contento con una de las obras que toqué porque no me salió como yo quería, y lloré. Mi mamá me tuvo que consolar. Pero es que yo soy muy perfeccionista.

¿Es cierto que usted recibió clases de Yo-Yo Ma, uno de los mejores violonchelistas del planeta? ¿Qué fue lo más importante que aprendió de él?
-Sí, es cierto. Cuando vino Yo-Yo Ma a dar el recital en Bogotá en junio de 2007, fui un privilegiado porque sólo yo tuve acceso a recibir una clase con él: me dedicó casi una hora. Fue muy emocionante. El consejo que me dio fue que debía imaginarme como si fuera yo el compositor de cada una de las obras que fuera a interpretar; es decir, meterme dentro de Beethoven, de Schubert, de Brahms o de cualquier compositor que esté tocando y pensar qué es lo querían ellos de cada obra. Además, me regaló dos boletas de las más costosas para su recital. 

Ya son 12 años interpretando el violonchelo, muchos concursos ganados y conciertos ofrecidos. ¿Cuál es el momento que más recuerda en el corazón? ¿Hay alguno que quisiera olvidar o no haber vivido?
-No tengo sólo un momento especial, tengo muchos: mi primer concierto con la Filarmónica de Bogotá, cuando tenía 6 años; haber ganado el concurso internacional de violonchelo en Beijing en octubre de 2010; haber tocado el concierto No. 1 de Shostakovich más de una vez en tres diferentes continentes (Asia, Oceanía y América). Y el 3 de diciembre de 2011, cuando gané el primer premio en el Gisborne International Music Competition 2011, que es un concurso abierto para todos los instrumentos, con un rango de edad desde los 16 hasta los 25 años. Hasta ahora no he tenido momentos que quisiera olvidar, ¡afortunadamente!

¿Cuáles son los conciertos que ha interpretado con la Orquesta Filarmónica de Bogotá? ¿Cuál de ellos ha sido el más especial?
-Todos han sido muy significativos y estoy casi seguro de que soy el único chelista en el mundo que ha tocado estos conciertos completos, acompañado de una orquesta profesional y a tan temprana edad; me siento muy orgulloso de ello.

De las piezas que interpreta, ¿cuál es la que lo enamora?
-Es una pregunta muy difícil de responder porque no tengo una obra favorita. Tengo muchas y en este momento me encanta tocar la sonata para violonchelo solo de Kodaly, porque es una de las piezas más importantes del repertorio del violonchelo y tiene muchas cosas interesantes de sonido, de técnica y diferentes atmósferas muy especiales.

¿Interpreta algún instrumento aparte del violonchelo?
-Me gusta tocar la guitarra y el bajo eléctrico en mis ratos libres, pero es sólo un hobby.

La música y la interpretación de un instrumento son disciplinas que necesitan de mucha dedicación. ¿Cómo distribuye su tiempo para tener momentos de descanso?
-Trato de organizar el tiempo lo mejor posible. Mi estudio diario es un poco largo, dedico gran tiempo a la técnica y luego sigo con el repertorio; también tengo clases teóricas en la universidad, pero afortunadamente todo está enfocado a la música y al programa Solista que estoy haciendo en la Universidad de Waikato, es lo que me gusta hacer. Siempre hay tiempo para descansar y compartir con los amigos, pero en época de concursos el tiempo es más restringido y estoy consciente de esto, lo acepto porque es lo que quiero hacer.

¿Cuáles son sus planes futuros?
-En noviembre de 2012 voy a terminar mi pregrado en la Universidad de Waikato (Nueva Zelanda) y quiero hacer un posgrado, pero todavía no sé en qué país. Me estoy preparando para ser un solista internacional, tocar con muchas orquestas importantes en todo el mundo, dar recitales, grabar discos… De hecho, ya empecé a grabar mi primer CD con obras para violonchelo solo de compositores del siglo XX: Kodaly, Cassadó, Ginastera y Ligeti; espero que sea el primero de muchos.

¿Cuál será su repertorio en el Festival de Música de Cartagena?
-En el concierto del 14, de Jóvenes Talentos Internacionales, voy a tocar La Suite Popular Española, de Manuel de Falla; El Pezzo Capriccioso de Tchaikovsky, y La Humoresque de Rostropovich. Estaré acompañado por la pianista Gloria Lin. Pero también voy a tocar con los solistas internacionales de chelo en un octeto de chelos de Villa-Lobos el 9 de Enero y seré uno de los seis chelos de la principal obra del Festival: La Pasión Según San Marcos de Golijov, que se tocará el 12 y el 14 de Enero en el Centro de Convenciones.