Hace 50 años, los niños tenían juguetes que hoy harían suicidar a más de un chino de la China. Eran soldaditos de plomo, escopetas de balines (hechos en plomo), juguetes de hojalata recubiertos con pinturas en las que el elemento menos peligroso era el cadmio… Y, sin embargo, la mayoría de esa generación sobrevivió al vil metal. ¿O será por eso que ellos son tan corridos de la teja?

Por Evaristo Larsen
 

(Fotografías Daniel Cañón.)

Si el director de la fábrica china sospechosa de producir casi un millón de juguetes tóxicos para la firma Mattel hubiera vivido hace medio siglo, habría tenido que suicidarse con una escopeta de balines… de plomo. Tal vez en esa época el pobre Zhang Shuhong  no hubiera resistido saber que el Batimóvil –famoso juguete de la década del 60– estaba recubierto con una mezcla de pintura elaborada a base de plomo, cromo y níquel, ni que el avión de Pan American –que usaba contaminantes pilas tamaño A– tenía un armazón de hojalata recubierto por infinitas partículas de cadmio. Eso para no hablar de los estoicos soldaditos de plomo puro, pequeñas pero verdaderas bombas atómicas para el paladar del más vacunado de esos niños.

Niños que hoy tienen entre 50 y 60 años y que al parecer sobrevivieron a la explosión nuclear de muñecos de lámina venenosa, de pilas que lloraban ácido sulfúrico, de totes navideños infectados de fósforo blanco. “En ese entonces no existía legislación alguna en cuanto al contenido de sustancias tóxicas –dice la doctora Ana Victoria Hernández, ingeniera química de la Universidad Nacional, de Bogotá–, y esos juguetes contenían altos porcentajes de plomo, cromo, níquel y cadmio”. Y aunque aquellos primorosos muchachos llegaron hasta embutirse los balines de las escopetas en la boca para poderlos sacar rápido en las tardes de cacería de ratas y sapos, la verdad es que la gran mayoría de ellos hoy son saludables abuelos que miran con desdén e indiferencia cualquier pieza de Fisher Price.
En realidad, lo que sucede es que la legislación sobre el contenido de toxinas en los juguetes es relativamente nueva. Comenzó en los Estados Unidos hace diez años, merced a la revolución verde promovida, curiosamente, por los mismos hombres que fueron niños felices de juguetes peligrosos. Pero gracias a esa demora en legislar, los chicos de la segunda mitad del siglo pasado –lo mismo que sus padres y los padres de sus padres– pudieron disfrutar de uno de los mejores y más divertidos inventos del amanecer de la Revolución Industrial.

Aunque se sabe que en el antiguo imperio romano los niños se divertían con muñecas de marfil, uno de los primeros juguetes más populares fue el yo-yo. Y la primera fábrica para la producción de juguetes de hojalata fue alemana: la firma Hess, inaugurada en 1826, y eje de una industria que prosperó en la Baviera alemana. A ella le siguieron factorías como Marklin (1859), Bing (1865), Gunthermann (1877), Lehman (1881) y Carette (1886). Y mientras el siglo XIX agonizaba, la manufactura de juguetes crecía gracias a ingeniosos artilugios y complejos mecanismos que hacían mover trenes eléctricos, barcos a escala y automóviles de ensueño. Las cosas de niños eran muy serias.
Como también lo fueron los soldaditos de plomo, cuyas primeras figuras parece ser que se hicieron con estaño. Aunque no se conoce el origen de estas singulares figuras, es posible que fueran usados por los militares de la antigüedad para hacer simulacros de futuras batallas en una mesa. Pero los primeros en ser utilizados como juguete en serie nacieron en la ciudad alemana de Nuremberg a mediados del siglo XVIII. Medían 25 milímetros y tenían tan sólo dos dimensiones. Fue en Francia donde aparecieron los primeros soldados tridimensionales elaborados en plomo, material más barato que el estaño, que se aleó con antinomio para hacerlo más resistente. Los ingleses desarrollaron soldaditos huecos, cosa que permitió hacerlos más accesibles.
Su uso decayó debido a la alta toxicidad del plomo y de la pintura que los cubría, y fue cuando fueron sustituidos, en el siglo XX, por figuras de ‘indios y vaqueros’ y otros personajes hechos de una especie de goma que, después, fue sustituida por plástico.

La edad de oro de los juguetes floreció hasta la I Guerra Mundial. Luego, aunque Alemania era el rey de la fabricación de objetos de recreación infantil, el país empezó a competir con productores británicos y franceses como Burnett, Wells, Triang, Rossignol, Citroën y Jouets de Paris. Y aunque fue una dura competencia, fue sólo después de la II Guerra Mundial cuando otra poderosa nación se convirtió en la soberana en el reino de los niños: Japón, que en los años 50 era considerado el más importante productor de juguetes de hojalata. Con plomo y todo.
Entre tanto, los estadounidenses no se quedaban atrás. Pero su especialidad fueron las muñecas que abrían y cerraban los ojos, con bocas abiertas y sonrisa Pepsodent. La legendaria Barbie nació en 1959, y fue creada por la empresa familiar de Elliot Handler, su esposa Ruth y sus dos pequeños hijos: Barbie y Ken.
A su vez, la firma competidora Hasbro ya había creado, en 1952, el famoso Mr. Potato Head (Señor Cabeza de Papa), que tendría el honor de ser el primer juguete anunciado por televisión.

Años antes, y como llegado de la tierra de Papá Noel –el rey de los juguetes–, los niños ya disfrutaban de otra diversión genial: el Lego, creación del inventor danés Ole Christiansen, y que eran ‘bloques de construcción automática’ que podían ser apilados uno sobre otro gracias a diminutos botones acoplables entre sí. No contenían plomo, pero sí atractivos colores llenos de poliuretano.

Esos fueron los primeros juguetes que divirtieron a nuestros abuelos. De allí en adelante y recubiertos con pintura de plomo, níquel y cadmio, llegaron legendarias piezas que hoy son de colección:

• Rifle de balines o de diábolos Se desarrolló en Alemania durante la posguerra. La firma Diana creó las escopetas de aire comprimido que sucedieron a unos antiguos rifles de CO2 inventados en 1889.

• Carros Matchbox La empresa fue creada por Jack Odell en 1956, cuando él inventó un coche para que su hija lo pudiera llevar a la escuela. Luego vinieron toda clase de vehículos, barcos y aviones, que se convirtieron en el juguete clásico de los años sesenta y setenta. 

• Jeep G I Joe Representa la militarización de los juguetes. Incluía el muñeco Joe y su enemigo Cobra. Luego salió todo un batallón de adminículos militares.

• Scalextric Circuitos de autos de carrera a escala 1:32, con bellos fórmula 1 Lotus 21, Cooper Climax y Ferrari 156.

• Telebolito En 1972, la empresa Magnavox lanzó la primera máquina de videojuego. El primer juego se llamaba ‘Pong’, que consistía en una simple partida de tenis o ping pong. En 1977, la firma Atari presentó el primer videojuego de cartucho, que no contenía plomo ni cadmio, pero sí trajo las primeras preocupaciones sobre los efectos de los videojuegos en los niños…

• Mi pequeño Pony Se presentó por primera vez en 1983, un estilo de vida para las niñas.

• Carros de control remoto La electrónica hizo parecer mágicos a los juguetes. Uno de los más atractivos es el vehículo con mando a distancia, desarrollado sobre todo en Japón, el gigante de los juguetes de hojalata.

• Avión de pilas El antepasado del aeromodelismo era muy popular entre los niños de la segunda mitad del siglo pasado. No volaba, pero si ‘carreteaba’ con las hélices encendidas y las luces también.

• Lanchas Con un mecanismo muy similar a las de verdad, las lanchas de pilas podían flotar y navegar en el agua. 

• Tren eléctrico Es un ferrocarril en miniatura cuyos orígenes se remontan a fines del siglo XIX, en consonancia con la aparición de juguetes ingeniosos con tecnologías novedosas. Fabricados en hierro y movidos por un motor eléctrico, son ya aparatos de colección.

El juguete más raro del mundo

La firma alemana Lehmann fabricó unos 10.000 juguetes de ‘La Rebelión del Boxeador’ a principios del siglo pasado. Pero sólo un puñado existe hoy en día. Sus creadores se inspiraron en la represión brutal de una rebelión sangrienta en China al final del siglo pasado por las cuatro grandes potencias de la época –Inglaterra, Francia, Alemania y Rusia–, y los rebeldes eran un grupo de chinos que habían formado una sociedad secreta conocida como ‘Los puños armoniosos’. Tenían la ayuda tácita de la madre del Emperador de ese entonces, pero la matanza de un ministro alemán y de atentados a varias sedes de las embajadas de las grandes potencias, provocó a Inglaterra, Francia, Alemania y Rusia a tomar la decisión de acabar con la rebelión. El juguete incluye a cuatro ciudadanos chinos, uno en cada esquina sosteniendo una manta, en la cual, sacuden hacia arriba y hacia abajo a un boxeador, cuando se presiona el mecanismo del juguete. Los sombreros de los chinos están pintados con los colores nacionales de las cuatro grandes potencias.

 

Audi de pedales para niños millonarios

La empresa alemana de autos de lujo Audi pondrá a la venta un carrito de pedales para niños que cuesta más de 13.000 dólares. Se trata de una serie limitada de 999 unidades de una réplica a escala 1:2 del legendario modelo Auto Union Type C, el cual puede ser conducido por niños de hasta 1,35 metros de alto. Fabricado en aluminio, incorpora detalles de cuero artesanales y madera de nogal, aunque lo que ha suscitado más interés es su diseño clásico, al tratarse del primer auto de pedal de gama alta.
El auto se compone de más de 900 piezas individuales, posee un freno hidráulico de doble disco y siete cambios. Además, los asientos y el volante están tapizados en cuero. “Necesitábamos algo para destacar en nuestra colección, que combinara el mensaje de la marca y al mismo tiempo fuera espectacular para que atraer compradores”, dijo Katharina Wicker, jefe del departamento de diseño de artículos de estilo de vida de Audi.
El modelo escogido es el ideal para ello, ya que el Auto Union Type C dominó el campeonato mundial de automovilismo en 1936, con un total de diez victorias en Grandes Premios, y es uno de los favoritos por los coleccionistas de miniaturas. Con lo cual también es un auto fascinante para ‘grandes’. Y sin plomo.

(Para ver con detalle más juguetes, no deje de visitar nuestra galería).
 

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