Colombia

NECESARIAMENTE hay que empezar con un lugar común, que por común no deja de ser verdad: la música es un misterio. Claro que es sonido organizado, o desorganizado, que pretende conmover, emocionar, excitar, o lo que quiera el compositor. Pero que, al contrario de las demás artes, necesita de un intermediario, el intérprete, que convierte en sonido las notas impresas sobre el papel pautado. Algunos son escrupulosos. Otros lo son menos. Los hay tan audaces que lo tergiversan todo. También mediocres, aburridos, vulgares, inteligentes, inspirados, etcétera.
CUALQUIERA pensaría que un enemigo común a todos los seres humanos –uno de la talla de una pandemia– sería suficiente para calmar los fervores ideológicos de las sociedades polarizadas y, con ello, unir a la especie en torno a su bienestar. Pero no: la COVID-19 está lejos de producir ese consenso.
NO CONOCÍA el cine. Nunca se había parado frente a una cámara. Aun así, Antonio Bolívar estuvo a punto de ganar un Óscar al encarnar a Karamakate, un poderoso chamán que guio al etnobotánico
EN EL imaginario colectivo que ha creado el cine a lo largo de su historia, asociamos la figura del vaquero con aquel hombre que, montado en su caballo, recorre unas llanuras inmensas. Su figura se ve a lo lejos, cerca del ocaso, con un sol que, como telón de fondo, brilla con fulgor. Jinete y caballo avanzan desafiantes hacia una cita, como en el viejo western. A la hora señalada, deberán saldar una deuda o cobrar venganza.
  • Cincuenta años de vida y veinte con Jarabe de Palo. ¿Es amigo o enemigo del tiempo?
Amigo. Cuanto más tiempo pasa, mejor. El asunto es saberlo gestionar y gozarlo al máximo. La vida es urgente.
 
  • ¿Lo ha acompañado alguna manía a la hora de escribir durante todo este tiempo?
  • ¿Qué diferencias hay entre Maía y Mónica Andrea?

CUANTO MÁS se aproximaba el bus al estadio de La Serena, al noroeste de Santiago, Vanessa sentía que el temblor de su cuerpo empeoraba. Lograba camuflar su ansiedad ante sus compañeras de equipo –muchas con mayor experiencia que ella en la cancha–, pero ni el sudor de sus manos ni la tensión en su estómago mentían. ¿Y cómo no entenderla? nadie en el mundo está tan sereno a punto de salir a un estadio –los estadios de fútbol, esas catedrales de nuestro tiempo– a debutar con la Selección Colombia.
MARÍA ELVIRA Pombo llevaba un buen tiempo sentada en una librería en espera de que algo pasara. Había pensado: “si ustedes verdaderamente existen, quiero que me caiga un libro en las piernas”. María Elvira, la administradora de empresas, la que había conseguido trabajar en la multinacional financiera de sus sueños, la analítica, estaba poniendo a prueba a los ángeles, a sus ángeles.
Es bien sabido que no hay lugar del mundo en donde no habite un colombiano. Tal vez por eso, cuando alguna noticia capta la atención global, los medios colombianos siempre encuentran a un compatriota protagonista de la historia. Y en esta ocasión, no podía ser diferente.